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| 9/2/1991 12:00:00 AM

TIEMPOS DE GUERRA

Con la obra de Germán Londoño, la Galería Garces Velásquez, de Bogotá, presenta a uno de los artistas colombianos que más sonará en esta década.

EN UN MOMENTO EN EL QUE LOS ARTIStas jóvenes resultan inevitablemente inclinados hacia la abstracción, un pintor figurativo parece avanzar en contravía. El arte conceptual ha llegado en la historia a extremos como el del minimalismo (decir lo más con lo menos).
En contraposición, un retrato puro, un dibujo llevado al óleo con el respeto por la línea o un paisaje realista parecen no tener mucha cabida en el mundo de hoy, a pesar de que el posmodernismo pretende aceptarlo todo, si su calidad se acerca a la excelencia. Pero lo cierto es que si la mera reproducción de un motivo se considera vacía en términos artísticos, es evidente que también la abstracción ha permitido que muchas improvisaciones se eleven a la categoría de obras de arte, con la disculpa de que encierran un profundo mensaje más allá de la forma.

Germán Londoño podría parecer, entonces, en contravía. Así se siente. Pero está seguro de querer trabajar siempre alrededor de la figura. Por fortuna lo entiende de esta manera. En el arte debe haber pesos opuestos.
Todo figurativo o todo abstracto resultaría aburrido.
Lo importante es que sus figuras van mas allá de la figura misma. No se trata de una propuesta estética. No sólo no pretende lograr objetos de ornamentación, sino que detesta que el arte avance por este camino. Antes bien, en muchos de sus cuadros el drama y el horror de la situación planteada estan lejos de constituir adornos.

A primera vista, la obra de este pintor antioqueño llama la atención por su fuerza. No hay medias tintas en sus óleos. Son figuras contundentes, que aluden al mundo en el que se vive actualmente. Un mundo drástico, en el que la opulencia se pasea al lado de la miseria.
Un mundo irónico, en el que los contrastes definen el carácter de la gente. Y esa fuerza radica en buena parte en el color, que es el encargado de darle el tono de esperanza o de conflicto a sus motivos.

La obra reciente que expone por estos días en la Galería Garcés Velásquez de Bogotá, bajo el nombre
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