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| 6/13/1994 12:00:00 AM

TIERRA DE SOMBRAS

Del mismo director de 'Gandhi', otra más de la serie de películas recientes sobre amores inexpresados.

LAS PELICULAS SObre amores no consumados están de moda. Hace poco se estrenaron dos de ese corte: La edad de la inocencia, de Martin Scorsese y Lo que queda del día, de James Ivory. En la primera, Daniel Day-Lewis y Michelle Pfeiffer protagonizan un idílico romance finalmente reprimido por la rigurosa moral de la sociedad neoyorquina de finales del siglo pasado. En la segunda, Anthony Hopkins, en el papel de un elegante mayordomo inglés, es víctima de un irredimible sentimiento de amor que no se atreve a confesar.
El mismo Hopkins corre ahora una suerte similar en Tierra de sombras, dirigida por Richard Attenborough. La cinta narra la historia de amor entre un escritor inglés -profesor de letras de la Universidad de Oxford- y una admiradora suya estadounidense. (Debra Winger). Todo esto sucede en medio de la belleza natural del condado de Oxford.
Hopkins parece estar especializándose en este tipo de personajes británicos en los que la arrogancia de la flema inglesa, mezclada con una extrema timidez, hace del enamoramiento algo inexpresable. Su caracterización en Tierra de sombras se asemeja demasiado a la de su anterior filme. El escritor de hoy da la impresión de ser el mismo mayordomo de Lo que queda del día después de haber pasado por la universidad. Incluso el mayordomo resulta ser más interesante, lo cual no quiere decir que su papel sea inferior. Debra Winger, por su parte, realiza un trabajo sobrio e inteligente como la irreverente y obstinada admiradora, que sirve para contrastar dos espíritus opuestos: el inglés y el estadounidense.
La película es hermosa y el hecho de ser dirigida por el realizador de Gandhi es un punto a su favor. Sin embargo, es un tanto larga para su lentitud y para el melodrama final que en cierta forma debilita una historia bien construida, pero a la que terminan sobrándole algunos minutos.

MUJERCITAS
DESDE EL PASADO MES DE ABRIL, Gilliam Armstrong dirige la tercera versión: en sonido de Mujercitas, la película que, bajo la dirección de Mervyn Le Roy, inmortalizó Elizabeth Taylor en 1949.
Luego de una meticulosa selección del réparto, que aplazó varias veces la iniciación del proyecto, por fin se ha empezado a integrar el grupo de protagonistas. La primera estrella en confirmar ha sido Winona Rider, nominada al Oscar por su reciente participación en La edad de la inocencia. La segunda es Susan Sarandon, recordada por su excelente caracterización en Thelma and Louise.
Para reducir el presupuesto, la productora Denise DiNovi se ha tranzado por filmar la pelìcula en Vancouver (Canadá). Y se espera que esté lista para finales de 1994.

RECUERDOS
Robert Duvall y Richard Harris protagonizan esta cinta coloreada de nostalgia.
TAL VEZ LO QUE primero sorprende al espectador es el paso de los años en dos actores de reconocida trayectoria en Hollywood: Richard Harris y Robert Duvall.
Sin perder un ápice de su talento, estas dos estrellas ya maduras protagonizan la historia de una naciente amistad entre dos hombres golpeados por las circunstancias de llegar a la tercera edad. A ellos los acompaña una no menos prestigiosa actriz, Shirley MacLaine, en el papel de administradora de un conjunto de apartamentos en la Florida.
La película, dirigida por Randa Haines, hace cruzar en el camino dos personalidades opuestas: la de un prudente, amoldado y decente pensionado peluquero cubano (Duvall) y un vulgar, sucio y desfachatado marino en retiro (Harris).
El tono de la cinta es, por supuesto, nostálgico, coloreado de recuerdos que insisten en ser protagonistas en la última etapa de estos dos hombres que terminan siendo amigos a la fuerza, casi por solidaridad. Es una película sobre la soledad, pero también sobre la experiencia y la satisfacción del tiempo recorrido.
Cierto exceso de melancolía puede volverla tediosa. Sin embargo, es un bello acercamiento a la vejez, esa etapa en la que cualquier detalle cotidiano puede convertirse en maravilla. Al fin y al cabo, dicen que ser viejo es volver a la niñez.

AMOR Y MUERTE
LA CINEMATECAa Distrital, de Bogotá, ha dedicado el mes de mayo al tema del erotismo y la muerte. Aunque los directores estadounidenses dominan el género, tambièn han sido invitados realizadores de otras nacionalidades. La programadón continúa el 17 de mayo con las películas Atracción fatal, de Adrian Lyne; Juegos de adultos, de Alan Pakula; Mala influencia; Un beso antes de morir, de James Deardun; Destrozado, de Wolfgang Petersen; Bajos Instintos, de Paul Verhoeven; Luna de hiel, de Roman Polanski; Vacíó de tiempo, de Nicolàs Roeg; Muerto al llegar, de Rocky Morton; El ansia, de Tony Scott; Relaciones peligrosas, de Roger Vadim; Henry and June, de Philip Kauffman; Zona caliente, de Dennis Hopper; Mujer soltera busca..., de Barbet Schroeder, y Amantes, de Vicente Aranda.
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