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| 9/23/1985 12:00:00 AM

TIERRA, MAR, AIRE

La aventura frustrada de las armas para el M-19, en el último libro de Germán Castro Caycedo

GERMAN CASTRO CAYCEDO: "El Karina". Madrid: Plaza y Janés Editores, 1985. 342 págs.
1978: "Perdido en el Amazonas"; Un ex marino de la Armada Nacional, Julián Gil Torres, desapareció en el área comprendida entre los ríos Pure y Bernardo, en pleno corazón de la selva. Se supo que era muy probable que Gil Torres hubiera caído en manos de una tribu de indígenas desconocidos. Aquí ya no podía decirse como en "La Vorágine": "Se lo tragó la selva", porque al hermano del suboficial desaparecido, Efraín Gil Torres, le llegó la noticia que a Julián "lo agarraron los indios que se tragan a la gente". Meses después, Germán Castro Caycedo, enterado del hecho, viajó al Amazonas y realizó un extenso reportaje durante ocho meses que virtió posteriormente en forma de libro bajo el título "Perdido en el Amazonas". El libro alcanzó un gran éxito entre el público lector.
Más tarde, en 1982, apareció otro libro de Castro Caycedo: "Mi alma se la dejo al diablo" que es la crónica acerca de un grupo de expedicionarios abandonados en la jungla por sus guías y acompañantes. Los expedicionarios, exhaustos y sin esperanzas de salvación, al cabo de los días empezaron a morir lenta y desesperadamente. Uno de ellos, Benjamín Cubillos, en lo que puede considerarse su testamento, dejó escrito que en "este infierno, el diablo viene todas las tardes para llevarme. Dios está conmigo, pero mi alma va a ser para el diablo". Con las entrevistas recogidas, Germán Castro Caycedo conformó ese nueve libro.
El método de Castro Caycedo consiste en tomar un hecho como epicentro y desarrollarlo a través de entrevistas a los personajes que lo rodearon, trascribiendo la versión hasta "redondear" el asunto, como quien dibuja un círculo. Y como el método resultó enormemente eficaz y de gran acogida por parte del público, Castro Caycedo, al elegir sus nuevos episodios, no debió vacilar en aplicar una vez más su ágil fórmula de comprobado éxito.
Quizá en la concepción de este nuevo libro, Castro ha tenido un cambio --periodismo objetivo y nada más--, aunque su tema sea un fenómeno que despierta atracción o rechazo para quien lo toma como objeto de sus opiniones: la actividad guerrillera en el país. En "El Karina" se narra cómo opera un importante complot del M-19 en su organización para llevar armas a manos de los guerrilleros en el interior del país.
Con "El Karina" y las obras del autor que lo preceden, se puede ver cómo entró Castro Caycedo en el campo de la crónica periodística: atraído por la suerte o el infortunia de unos destinos humanos cambiantes, siempre sobre el filo de su propia supervivencia.
En "El Karina", los hechos son los de un puñado de hombres, que empujados por un ideal aventurero y revolucionario, se comprometen en una intervención arriesgada para transportar un enorme cargamento de armas y municiones desde Alemania hasta las costas colombianas. La travesía del Karina y su larga y angustiosa espera en las costas de Panamá la financiación de la operación, los personajes que directa e indiréctamente la pusieron en marcha, la intervención de Jaime Bateman Cayón y de Jaime Guillot Lara, el episodio del secuestro del avión de Aeropesca, que terminó sus días en el lecho oscuro del río Orteguaza, y el violento enfrentamiento entre un buque de la Armada Nacional y "El Karinai" repleto de armas, constituyen los episodios de la crónica de Castro Caycedo.
Al parecer lo que importa al autor es el relato de los hechos mismos, puestos que éstos no se revelan como mampara, para dejar luego traslucir un transfondo exaltando o propagando una ideología .
Como en una novela de aventuras, de piratas y confabuladores, las peripecias de estos hombres es lo que nos retiene aferrados a la narración como en una película de suspenso. Y si la aspiración de éxito de esa empresa nos sorprende involucrados en sus acciones y peligros, esto se debe básicamente al interés que tengamos por el destino humano; más allá o más acá del sendero que lleva de las ideologías al compromiso político y revolucionario. El escritor salva el terreno ideológico y no compromete más que un trozo de realidad, aquella que es referida por quienes la vivieron y ahora nos dan su versión en una visión directa, exenta de ataduras intelectuales, pero en muchos casos reafirmada con actitudes y giros heroicos.
Giros heroicos, pero también expresiones desesperadas, como gestos humanos, ambos, que traducen la parte emocional de las acciones.
La narración y la estructura de "El Karina", aunque tiene el método del documento, en realidad posee el efecto de la historia bajo las vicisitudes de la novela; con una ventaja: que asistimos a los hechos reales como testigos excepcionales de algo que sucedió efectivamente, y esto tiene una fuerza que reclama la curiosidad y la expectativa del lector. Aunque la narración carezca de cualquier profundidad psicológica, la fuerza de los hechos es la que impone su verdad. Uno puede comprender aquí que siendo la verdad particular de quien relata sus episodios, esa verdad está marcada por un sino dramático qúe se ha elegido. La vida de hombres y de mujeres comprometidos con su empresa, y la de aquellos que involuntariamente se ven involucrados en los acontecimientos, van formando, pues, la urdimbre y la trama de la historia que devela "El Karina". Quedan algunos hilos sueltos a lo largo de la narración, pero son para que el lector los vaya atando al vuelo, mientras es arrastrado por el furor y la fatalidad de la guerra.--
Enrique Pulecio -
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