Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/03/25 00:00

TIRO LA TOALLA

El General Westmoreland desiste de su- pleito contra la CBS

TIRO LA TOALLA

Al desistir de su demanda contra la cadena de televisión Columbia Broadcasting System (CBS), el general William Westmoreland cerró el martes de la semana pasada un agitado ciclo de debates, que duraba ya varios meses, en el cual la credibilidad de la prensa norteamericana fue puesta en el incómodo banquillo de los acusados. Presumiblemente afectado por el triunfo de la revista TIME sobre el militar israelí Ariel Sharon--quien demandó a esa publicación por 50 millones de dólares bajo el cargo de difamación y falsedad a raíz de una cover story sobre la masacre de refugiados palestinos de 1982 en Sabra y Shatila--el general Westmoreland de 70 años y cabeza plateada anunció inesperadamente que la CBS le había "pedido disculpas" por lo dicho en el documental que el 23 de enero de 1982 "mancilló" su honor, y que, por esa razón, él consideraba innecesario proseguir su demanda de 120 millones de dólares contra ella. Sin embargo, tal explicación no convenció a Van Gordon Sauter, vicepresidente ejecutivo de la cadena televisiva, quien negó de plano que ellos hubieran pedido disculpa alguna al General. Para la CBS, por el contrario, el documental en cuestión había resistido la prueba de dos años y medio de investigaciones sobre su veracidad en medios judiciales y extrajudiciales.
¿Qué causó, entonces, el desistimiento? Según voceros de la CBS el General había optado por declararse "victorioso" para poder retirarse a tiempo de un juicio que iba camino de perder. Estaba además el fallo judicial del caso Sharon vs TIME que indicaría el sendero por el que podría desembocar el litigio del general Westmoreland. En efecto, a finales de enero pasado, un juez de bajo Manhattan recordó la doctrina surgida hace 20 años, a raíz del caso de Sullivan vs The New York Times que fue ganado por el famoso diario al no habérsele probado que la informacion objeto de la demanda había sido publicada de mala fé, es decir, a sabiendas de que era calumniosa o falsa. El precedente jurídico que estableció ese juicio lo explicó Newsweek así: "la prensa ganó la libertad de imprimir o radiodifundir crónicas críticas--incluso difamatorias--de funcionarios públicos sin temor a represalias legales, a menos de que se demuestre que tal artfculo o crónica es falso y fue publicado con conocimiento de su falsedad o de su temeraria actitud ante la verdad o la mentira".
En el fallo sobre Sharon, la corte Manhattan planteó que si bien los periodistas que confeccionaron el reportaje atacado pudieron haber actuado con neglicencia y descuido al revisar algunos hechos centrales, no hubo una actitud maliciosa por parte de la revista TIME quien no hizo tal cosa con previo conocimiento de que se trataba de datos erróneos.
¿Ese era también el substrato del documental de la CBS? ¿Las afirmaciones que allí se vertieron sobre la actuación del general Westmoreland en Vietnam fueron deliberadamente calumniosas? ¿O fueron errores factuales lanzados al aire sin "verdadera malicia"? Aunque sutil, la diferencia entre error involuntario y error deliberado y malicioso, podía salvar a la CBS frente al caso del arrogante General. Este pleito había comenzado virtualmente aquella noche del 23 de enero cuando millones de telespectadores vieron en el popular programa "60 Minutos" un informe del afamado periodista Mike Wallace. Allí aparecía Samuel Adams, un antiguo analista de la CIA, afirmando que Westmoreland, comandante de las fuerzas norteamericanas en Vietnam de 1964 a 1968, ocultó datos al entonces Presidente Lyndon B. Johnson y a su secretario de Defensa Robert McNamara, sobre el número real de combatientes comunistas en ese país. De acuerdo al documental, Westmoreland presentó cifras erradas según las cuales había 300 mil de estos luchadores, cifra que el alto militar suministró para refutar--aseguro el documental--a quienes en Estados Unidos se oponían a la intervención norteamericana en ese país del sudoeste asiático. La CIA, en cambio, aseguraba en esos mismos días que, tras la ofensiva del Tet, más de 600 mil combatientes vietnamitas (cifra que llegaba a un millón si se contaban las mujeres, ancianos y niños colaboradores de los soldados comunistas) estaban en el campo de batalla. Semanas mas tarde de la proyección del documental, Westmoreland entabló una demanda contra lo que él llamó "la mayor calumnia de la historia" del país (ver SEMANA de octubre 23-29 de 1984).
En los últimos días, después de una batalla legal de 18 semanas, la pretensión del retirado General parecía ir por buen camino ya que éste había involucrado en su demanda a un ex periodista del Wall Street Journal, R. Foster Winans, quien se había visto envuelto en el pasado en líos judiciales como periodista. Pese a ello, Westmoreland viró hacia el desistimiento lo que dio lugar a una amable declaración conjunta de las partes litigantes en las que éstas aseguran que "sus respectivas posiciones han sidoefectivamente expuestas a la consideración del público" y que la continuación de la causa "no servirfa a propósito ulterior alguno". Pero como sucede en los casos en que las disputas son arregladas superficialmente, el clima de conciliación pronto se evaporó y uno y otro bando volvieron a hacerse recriminaciones. "Obtuve todo lo que quería", dijo Westmoreland, a lo que Gordon Sauter pronto replicó: "No veo la declaración como una disculpa. Creemos que la transmisión fue veraz e imparcial. Pensamos que la declaración es equitativa y que el General puede interpretarla en la forma que le plazca" dijo. -

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