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| 10/25/1982 12:00:00 AM

TITERES EN EL PARQUE

Después de 46 años y con la complacencia infantil, los títeres se toman el Teatro Cultural del Parque Nacional.

Desde hace 46 años en la parte posterior del Parque Nacional de Bogotá hay una enorme y blanca edificación. Construida para los marioneteros de la época, ha sido sede de los más diversos y antagónicos propósitos hasta consolidarse, hace 10 años, en un centro cultural para los niños y en uno de los escenarios más importantes para el teatro de títeres.
De los primeros años, se recuerda el inmenso puente donde los marioneteros se encaramaban para sostener los largos hilos y manipular los muñecos y especialmente la compañía de Carlos Alfonso Muñoz ("Muñocito", uno de los pioneros de este género) con un espectáculo que reunía en el teatro del parque a cuantos "cachacos" estuvieran cerca.
Sin pretextos, el puente fue destruido cuando este grupo de marioneteros dejó el parque. Al teatro le esperaban tiempos de abandono.
Cuentan que varios grupos políticos hacían allí sus clandestinas reuniones y que hasta llegó a refugiarse un sindicato de titiriteros ecuatorianos.
Cuando Gabriela Samper se hizo cargo del teatro remodeló la casa, hizo construir el segundo puente y reanudó labores, agregando los títeres al espectáculo. Pero esta nueva etapa no duró mucho tiempo. Gabriela se dedicó al trabajo cinematográfico y de nuevo la sede cultural del parque quedó sin dirección. Fue así como llegó a convertirse en el albergue de los "gamines de Yolanda Pulecio" a principios de los 60. Entonces, un grupo de actores decidió tomarse el teatro. El encargado en esa época, Príncipe Espinoza, apoyó a los actores y con ellos ayudó a cambiar de nuevo la imagen de ese centro cultural. Los habitantes de la casa fueron desalojados y fueron llegando actores y títeres. Hicieron nuevas remodelaciones y se deshicieron de los gigantescos trozos del puente que, por segunda vez, había sido derribado. El trabajo logró estabilizarse a pesar de las premuras económicas.
Diez años después, Colcultura -que estaba recién fundada- puso sus ojos en la obra, la proyectó al público infantil y, desde entonces, ha tenido un presupuesto anual. Bajo estas perspectivas el Teatro Cultural del Parque pasó a manos de Beatriz Caballero, Carlos José Reyes y, en los últimos 3 años de la actriz de teatro y pedagoga Julia Rodríguez.
Con el grupo de actores de planta (Celmira Yepes, Dora Triviño, Carolina Telly, Rosalba Galindo, Alvaro Hernández, Javier Montoya, Mauricio Castañeda, Jorge Rivera, Hernando Gómez, Jorge Hernández y Gerardo Bernal) y la dirección de Julia Rodríguez, las posibilidades de este teatro se han ampliado.
Los títeres, sin embargo, siguen encabezando las actividades. Además de las funciones que están a cargo del "Grupo del Parque" (nombre del grupo de actores de planta) que se presentan para colegios los jueves y viernes, y los domingos para el público en general, ellos realizan talleres para desarrollar las posibilidades artísticas de la expresión infantil.
Este centro, único a nivel oficial en el país, ha pretendido recuperar y fortalecer el trabajo de titiriteros.
Aunque los títeres han venido desempeñando un papel pedagógico y han permanecido un tanto al margen, son una manifestación artística como cualquier otra, que a través de ellos, principalmente, los promotores del Teatro Cultural del Parque Nacional siguen en su empeño de reconciliar y fomentar el desarrollo de su frente básico: el niño y su relación con la cultura.
María del Pilar Prieto E.
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