Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1983/08/01 00:00

"TODA LA LITERATURA ES POLITICA"

El escritor peruano Manuel Scorza, en entrevista exclusiva con SEMANA, afirma que los libros no pueden dividirse entre políticos y artísticos, sino entre eximios y mediocres.

"TODA LA LITERATURA ES POLITICA"

SEMANA: En su última novela, "La Danza Inmóvil" así como en las novelas del ciclo "La guerra silenciosa" usted utiliza el tema político. ¿Por qué?
MANUEL SCORZA.: Todos mis libros fueron siempre políticos y toda la literatura lo es por lo que dice o por lo que calla. Y todos los escritores vivimos en un mundo político. ¿Quién cree usted que paga y promociona las giras mundiales de ciertos autores célebres de la literatura latinoamericana?
"La danza inmóvil" es política pero es esencialmente una novela de amor, una reflexión sobre la creación y una metáfora sobre la vida. Metáfora que aparentemente ciertos criticos no quieren o no pueden entender. La novela es un sueño que transcurre mientras una mujer atraviesa un restaurante en París y un escritor imagina que vive con ella un gran amor. Es un libro erótico y humorístico-que como usted sabe son zonas demasiado poco transitadas de la literatura latinoamericana y un libro poético. Creo que algunas de las páginas más hermosas de lo que he hecho en poesía, están en ese libro.
" La danza inmóvil" es el primero de los tres libros de una trilogía, "El fuego y la ceniza" que consagraré a la lucha armada en América Latina.
S.: ¿Las cinco novelas del ciclo "La guerra silenciosa" obedecíán, políticamente, a una intención determinada?
M.S.: Por supuesto. Me propuse contar las masacres y luchas de la "Guerra silenciosa" que libran, desde hace siglos los conquistadores y sus descendientes y los vencidos en el Perú. Esas novelas tienen dos niveles: mítico e histórico.
Narran cinco sublevaciones que corresponden a las cinco novelas: "Redoble por rancas", la lucha solitaria, "Garabombo, el invisible", comienzo de la lucha colectiva. "El jinete insomne" recuperación de la memoria colectiva para superar la derrota. "El cantar de Agapito Robles", victoria provisional y, en fin, "La tumba del relámpago",, derrota final pero también salida del mito a la consciencia, por lo cual la considero como la novela más importante del ciclo.
Mis libros son, pues, políticos. Pero no comparto la disisión que algunos establecen entre libros políticos y artísticos. Esta clasificación nació de la necesidad de combatir y destruir los libros que no están en el sistema. ¿ " La divina comedia" no es un libro político? Acaso "Los persas", obra de Esquilo, no fue escrita por encargo para ser presentada a las tropas que partían a la guerra contra los persas? ¿Y la gran música religiosa no es una música de propaganda ideológica? La única división aceptable es entre libros eximios y libros mediocres. Ni todo arte político es bueno por serlo ni todo arte reaccionario tampoco es malo por serlo.
S.: Usted ha comenzado su trilogía sobre la lucha armada a través de hombres que dudan...
M.S.: Usted dice bien "comenzado", pero los otros libros serán diferentes. Por otro lado, recuerde que en "La danza inmóvil" el guerrillero que muere vivo amarrado al árbol de las hormigas duda pero no renuncia jamás a sus convicciones.
"La danza inmóvil" es el conflicto entre un hombre que duda y un hombre que cree. ¿Pero por qué no se deben plantear las dudas? Hasta ahora la literatura latinoamericana no se atreve a tocarlas. ¿Por qué? El libro plantea dudas que, en diversos casos, corresponden a experiencias dolorosas. Yo he luchado políticamente en la izquierda peruana-lo cual no me perdonará jamás el stablishment-y, francamente a véces, no encontré diferencias entre los métodos de la derecha y de la izquierda. Para mí-y eso es lo que trato de hacer en "La danza inmóvil"-el problema se plantea a nivel del alma.
S.: En "La danza inmóvil " hay un neto desencanto frente a la lucha armada.
M.S.: Sí y no. Porque frente a Santiago que deserta de la revolución por una mujer, Nicolás deserta de una mujer-y en cierto sentido de la vida-por la revolución.
S.: Si deserta de la vida y va en forma suicida hacia la muerte ¿de qué revolución se trata?
M.S.: Nicolás dice que entre el pasado y el futuro hay una fosa y que para que la humanidad pueda cruzarla, quizás es necesario llenar esa fosa con cadáveres de combatientes, como el suyo.
S.: Nicolás lo dice. ¿Qué dice Manuel Scorza?
M.S.: Yo, como Santiago, estoy fatigado de que me prometan siempre paraisos en el futuro y me dejen en el infierno en el presente. Como dijo Breton "el más allá debería estar aquí" .
S.: La violencia es otro de los temas que usted trata en "La danza ". ¿ Qué piensa del informe de Vargas Llosa sobre el asesinato de ocho periodistas en el Perú?
M.S.: No solo yo discrepo con el informe. A mí me asombra que un informe-que es de buena fe-concluya sentenciando, en 1983... que en el Perú hay otro país, el Perú precolombino.
La sociedad india petrificada en el tiempo que ahora comienza a despertar (¡y cómo!). Se descubrió en 1492, ¿No?
S.: ¿ Cuál es su explicación ?
M.S.: El Perú fue gobernado siempre por las clases altas de una sociedad criolla que ignoró la existencia de la nación india que está en la base más profunda del país. Se ha necesitado el patético martirio de ocho periodistas para que en un escalofrío de horror la opinión pública se percate de lo que sucede. Pero lo que pasó en Ayacucho sucedía ya, antes, casi a diario. Y desde hace siglos reina una feroz violencia que no se ha visto, por las mismas razones por las que no se "ve" a "Garabombo, el invisible".
En el Perú hay una violencia reprimida desde la conquista. Por eso cuando estalla toma formas atroces. Por algo José Carlos Mariátegui afirmó que en las profundidades del campesinado Quechua duerme la mayor fuente de energía revolucionaria de América Latina.
El gobierno peruano ha cometido la imprudencia de desatar la violencia entre las comunidades y el resultado es que, cada día, hay enfrentamientos sangrientos en el país. Pero estos acontecimientos-extremadamente graves-son parte de una violencia más general, que hoy vive el mundo y, en particular, América Latina.
La violencia es un tema crucial que apenas se ha asomado en la literatura latinoamericana. No me parece que tenga que insistir, precisamente con un colombiano, sobre el dramático significado que tiene la violencia. Colombia conoció una guerra civil que dejó, creo, trescientos mil muertos. Es decir, muchos más que los muertos americanos en la guerra de Corea.
S.: ¿En los dos otros libros de la trilogía, tratará usted la violencia a través de temas eminentemente subjetivos, como lo hizo en la "Danza inmóvil"?
M.S.: Sí. Pienso tratarla a través de conflictos personales, porque creo que ya es tiempo de sondear el alma. No me interesa el uniforme que llevan los combatientes sino lo que hay debajo del uniforme. ¿El hombre es bueno o es malo? ¿Se puede cambiar el mundo con solo una revolución política? ¿Puede haber una revolución exterior si no hay, antes o silmultáneamente, una revolución interior?
Durante mucho tiempo se ha pensado que los combatientes políticos son hombres que carecen de otras pasiones que las políticas . No es así La guerra o la guerrilla no son únicamente dramas colectivos. Son también tragedias personales. En una oportunidad -me contó el jefe de la guerrilla venezolana-en un grupo de combatientes, dos mujeres estaban enamoradas del mismo hombre: el jefe del destacamento. Por circunstancias de combate -en ausencia del jefe-la guerrilla quedó a cargo de una de las dos mujeres. Esta acusó a la otra y a algunos de sus compañeros de ser "infiltrados", les hizo un consejo sumario y los fusiló. No por política, por celos.
Pero se salvó uno y denunció el hecho. La mujer -pero también hubiera podido ser un hombre-fue, a su vez, sometida a un consejo de guerra. Cuando le preguntaron que tenía que decir en su defensa, sacó un revolver y se suicidó. A esto lo llamo yo, el planteamiento humano del problema de la lucha política Creo que este enfoque hace más grandes a los protagonistas. La figura de Nicolás en "La danza inmóvil" es más grande porque tuvo que renunciar al único gran amor de su existencia. Y miente quien afirma que el amor no es importante. Lo que ocurre es que hay curas de derecha y de izquierda que quisieran que los revolucionarios no hicieran el amor y que sigamos siendo un continente de masturbadores. Felízmente la juventud se libera hoy, pero durante mucho tiempo América Latina fue un continente de masturbadores. ¡ Por eso hay tanta violencia!
¿Es que se ha hablado alguna vez de la vida sexual que hay en las prisiones de América Latina o de lo que ha ocurrido con las mujeres que esperan, durante años, a sus maridos? ¿Hasta cuándo vamos a ocultar estos temas? Creo que es necesario acabar con tantas convenciones. Y si un escritor puede romper todo eso con belleza me parece mejor. Yo lo he intentado en "La danza inmóvil", cuyo mensaje -que figura al final de la novela sería: El destino de los girasoles es rotar alrededor del sol. El destino de los humanos, girar alrededor del amor. ¡Ay del girasol o del humano enloquecidos que se obstinan en girar contra el sol! ¡Pobres girasoles ciegos dando vueltas y vueltas alrededor de la nada, del no-ser! -
José Hernández -
corresponsal de SEMANA En París -

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