Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1982/06/28 00:00

TODO POR UN ESCARABAJO

La última novela de Manuel Mujica Laínez, se suma a la tradición cosmopolita de los argentinos. Es en estos momentos el autor más leído en su país.

TODO POR UN ESCARABAJO

Nacido en Buenos Aires, en 1911; de antigua familia española a la que pertenece también el fundador de esa ciudad; pasó su infancia en Francia e Inglaterra, pero regresó a Argentina para terminar su bachillerato, A semejanza de García Márquez, Mujica Lainez inició y abandonó la carrera de derecho y se dedicó al periodismo en "La Nación", hasta que fue jubilado y se radicó con su esposa Ana de Alvear en una casona de la sierra cordobesa, donde vive actualmente. Por sus gustos y su trabajo periodistico ha viajado por casi todo el mundo, a la par que publicado más de 30 libros, entre novelas, cuentos, ensayos y traducciones, siendo los principales Bomarzo (del que hay una ópera del maestro Alberto Ginastera), El Unicornio, De milagros y de melancolias, Crónicas reales y El gran teatro, de alguno de los cuales se han hecho películas. Los gobiernos de Francia e Inglaterra lo condecoraron y es Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.
Un distanciamiento sutil pero evidente se marca entre Manuel Mujica Laínez, el gran novelista argentino, y los escritores hispanoamericanos a quienes corresponde el mérito de haber creado la más espléndida narrativa de nuestros días. El primero, aunque no ajeno a la temática americana, según lo demuestran entre otros títulos Crónicas reales, De milagros y de melancolías, y Misteriosa Buenos Aires, es sobre todo un cosmopolita que se encuentra a sus anchas en el mundo y no amarrado a una determinada circunstancia personal y geográfica. La acción de la última novela, concluida en enero de este año, se remonta al tiempo de Ramsés II y Nefertari, su esposa predilecta. Pero no para quedarse allí.
Un escarabajo sagrado, de propiedad de la reina tallado en el lapizlázuli más fino del mundo (que es el que se saca de las montañas de Afganistán), llevado y traido sin cesar por sus numerosos dueños que cambian a cada paso, nos traslada a los siglos sucedidos desde entonces y a la mayoría de los países.
Se palpa la especie de gula mental con que Mujica Lainez sigue sus andanzas, ya en la Grecia de Aristófanes en medio de jocosas cortesanas que recuerdan las de El satiricón, de Petronio, ya en sofisticadas reuniones mundanas de nuestra época, junto a millonarias norteamericanas beneficiadas físicamente con exitosas operaciones de cirugía estética, al estilo de La anciana dama, de Durrenmat, o de algunas criaturas cínicas e insaciables de Lawrence Durrell.

EL DESPERTAR DE LOS DIOSES
En esa barahúnda, el escarabajo de lapizlázuli que una coleccionista obsequia finalmente al autor de la novela da lugar a continuos despliegues de sabiduría narrativa, como el que describe a César al inaugurar la estatua de Cleopatra en el templo de la Venus Genitrix, poco antes de que lo asesinasen. O los que nos llevan a las breñas de Roncesvalles para asistir al sacrificio de Roldán y sus camaradas y luego a las fiestas encantadas del rey Arturo, repletas de hadas y caballeros andantes. O lo maravilloso de la Florencia de Miguel Angel, y los extraños del Alcázar de Madrid con Felipe IV, Velásquez, los énanos, los monstruos y los "gentiles hombres de placer". En la historia de los siete adolescentes de la Leyenda Dorada encerrados en una cueva en la época de las persecuciones a los cristianos por su negativa a adorar los falsos dioses que después de dormir durante doscientos años despiertan en el reinado del emperador Teodosio, el tono se vuelve festivo, juguetón. Para tocar un acorde más profundo en la parte titulada Los soñadores, donde el hermano menor de Marco Polo cree haber realizado los viajes de éste y la enamorada sin esperanza del Dante imagina ser Beatriz. Cuando el escarabajo lanza sus azules reflejos en la mano del conde Robert de Montesquieu, puede contemplar, tapado por su bufanda de asmático, a Marcel Proust, en los umbrales del siglo XX.

UN ALQUIMISTA DE LA HISTORIA
Las obras en que el protagonista es en bloque el género humano, difícilmente consiguen, salvo quizá La Divina Comedia, que el climax se conserve hasta el final. Aquí, tres mil años de acontecimientos universales no caen impunemente sobre la cabeza del lector, que algo se cansa. Además del talismán, instalado en la Argentina, en casa del novelista, tampoco logra comunicarnos la pasión que le inspira Nefertari, a pesar de encarecerla tal vez demasiado. Era distinto en Bomarzo--hasta ahora la obra máxima de Mujica Laínez--estructurada en torno del fascinante horror que crea el personaje principal. El mismo interés despiertan El Unicornio y sus restantes libros. Las reconstrucciones históricas de este escritor habitadas por ángeles y demonios, luces y sombras, de las que nunca falta la magia ocupan un lugar excepcional.
Seguramente su afán de evasión es el que experimentaron en su hora los románticos, con quienes presenta afinidad, y también alguien tan realista como Flaubert en la famosa Salambó. No cabe duda de que hoy nadie disputa a la Argentina el honor de ser la patria de un número considerable de narradores de primera categoría, entre los que se destacan Borges, Sábato, Cortázar, Bioy Cásares, Mallea, Silvina Ocampo, y, desde luego, Mujica Laínez.
Elisa Mujica

HOJEANDO "EL ESCARABAJO"
Amor
Ningún sentimiento es tan inexplicable, tan injustificable como el amor. El odio, la envidia, el orgullo, son nitidos, radiantes, y por ende susceptibles de dilucidaciones que no admiten discusión: el amor no. En su estructura intervienen elementos imposibles de aclarar, que el sexo constribuye a hacer más turbios, y que responden, supongo, a la ideal imagen que quien ama compone de quien es amado.

DIOSES
Para que los dioses existan hay que creer en ellos.
HISTORIA
He aqui una sintesis de la historia del mundo, lo que hoy tiene una significación, ayer tuvo la opuesta; ambas han causado ejecuciones, deguellos y demás destemplanzas.
HOMBRE
Eso miserable, inexorablemente condénado a la carroña, pese a su vanidad, a su oro, a su corona, mitra o lujurioso vigor, que se llama hombre.
PERFECCION
He aprendido que en cada oportunidad que algo alcanza en este mundo una cumbre de perfección por pequeña que sea, surgen fuerzas antagónicas que incuban su ruina, aún sin buscarlo al comienzo.
POESIA
Bastan la música y la inspiración de un verso para sugerir la calidad del poema.

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