Martes, 17 de enero de 2017

| 2009/04/25 00:00

Todo sobre las mujeres

Esta nueva versión del clásico 'The Women', de 1939, se queda atrapada en sus buenas intenciones. **

La aristócrata Mary Haines (Meg Ryan) cuenta con el apoyo de su amiga Sylvia Fowler (Annette Bening) ahora cuando se ha enterado de que su esposo tiene una amante

Título original: The Women.
Año de estreno: 2008.
Dirección: Diane English.
Actores: Meg Ryan, Annette Bening, Eva Mendes, Debra Messing, Jada Pinkett Smith, Bette Midler, Candice Bergen, Carrie Fisher, Cloris Leachman, Debi Mazar.

Se queda sin aire cuando aún faltan varios kilómetros para llegar a la meta. Se vuelve obvia. Desilusiona. Pero no cabe duda de que producirla era una buena idea. Pretendía poner al día una violenta sátira de Broadway, The Women, escrita en 1937 por la dramaturga neoyorquina Clare

Boothe Luce. Y modernizar, de paso, la elegante adaptación cinematográfica que la MGM le encargó al cineasta George Cukor a comienzos de 1939. Era, en efecto, un experimento interesante: contarle las desventuras de aquel cuarteto de lenguas viperinas, las señoras de Haines, Fowler, Potter y Day, a un mundo, el mundo de hoy, en el que las mujeres supuestamente se han quitado de encima todos los tabúes, se han vuelto solidarias con la suerte de las otras y se han sacudido la tragedia de ser "de fulano" o "de zutano".

El sueño de la directora Diane English, así mismo autora del guión, era que esta vez el tema de fondo de The Women no fuera "la venganza femenina" sino "la solidaridad de las mujeres". Contó una vez más, así, la crisis que estalla el día en que la aristocrática Mary Haines se entera de que su esposo le está poniendo los cuernos con una vendedora de perfumes. Respetó los dramas de los personajes principales. Recuperó ciertos detalles de la obra de teatro (por ejemplo: la escritora lesbiana) que la censura no dejó llegar a la versión cinematográfica del 39. Puso a sus heroínas a hablar como personas de ahora. Se la jugó, igual que la película de Cukor, por un elenco compuesto sólo por mujeres. Y reunió a algunas de las mejores actrices cómicas del Hollywood de estos últimos años. El resultado es un largometraje esquemático que muere aplastado bajo su corrección política.

A Todo sobre las mujeres se le ven las costuras, se le nota el discurso, se le salen de las manos las buenas intenciones.

Sus actrices se divierten: Eva Mendes se roba todas las escenas en las que aparece; Debra Messing se vale de su sexto sentido cómico para componer al mejor personaje de la trama, y Cloris Leachman está genial en el papel del ama de llaves que no quiere involucrarse emocionalmente. Meg Ryan, que debutó en la última película que dirigió George Cukor, Ricas y famosas (1981), ha perdido sus mejores gestos por cuenta del bótox, sí, y a veces cuesta mirarla a la cara, pero resulta creíble en el papel de esa señora aburrida que debe comenzar a hacer las paces con el paso del tiempo.

Y sin embargo no es suficiente. Y sin embargo todo se siente falso desde el comienzo hasta el final. Porque, a diferencia de las brujas geniales de la estilizada crítica social de los años 30, divas glamorosas dispuestas a todo con tal de hundir a sus rivales, las protagonistas de la elegíaca Todo sobre las mujeres son unas santas simplonas, sin sentido del humor, atrapadas en una producción que no propone un solo plano que valga la pena. Alguien va a tener que filmar otra versión.

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