Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/03/04 00:00

Todo sucede en Elizabethtown

El director de 'Casi famosos' vuelve a hablar de integridad en un mundo que 'prefiere el éxito a la grandeza'.

Una conversación telefónica de toda una noche es uno de los grandes momentos de esta nueva comedia de Cameron Crowe

Título original: Elizabethtown.
Año de producción: 2005. Dirección: Cameron Crowe.
Actores: Orlando Bloom, Kirsten Dunst, Susan Sarandon, Judy Greer, Paul Schneider, Alec Baldwin, Bruce McGill, Jessica Biel.

Lo mejor -lo más elogioso, lo más preciso- que se puede decir de Todo sucede en Elizabethtown es que es otro largometraje de Cameron Crowe. Lo que significa que, más que de un guión, parte de una banda sonora extraordinaria. Que el drama de su héroe (estamos hablando, esta vez, de un joven diseñador de zapatos llamado Drew Baylor) es el drama de un buen hombre que se resiste a perder su integridad en un mundo que "prefiere el éxito a la grandeza". Y que consigue crear momentos cinematográficos de antología, abrirles paso a diálogos de primer orden y traer a nuestro tiempo el espíritu crítico de las comedias clásicas de Preston Sturges, Frank Capra o Billy Wilder para dar cuenta de muchos de los males que nos ha tocado vivir. Pensemos en Digan lo que quieran, Vida de solteros, Jerry McGuire, Casi famosos y Vanilla Sky: la verdad es que Crowe ha estado haciendo la misma película desde el principio.

Las estupendas composiciones de músicos tan diferentes como Elton John, Wheat, Lindsey Buckingham, Ryan Adams o My Morning Jacket le dan forma a la extraña historia de amor de Elizabethtown como un CD grabado en la casa le da forma a un viaje por la carretera. Sin embargo, es Tom Petty, el roquero de la integridad, un artista estadounidense que se niega a venderles su alma a las grandes corporaciones, el gran protagonista de la banda sonora: la canción nueva que le ha entregado a Crowe, Square One, resume esa "nostalgia por la decencia" sobre la que gravita la historia, redondea la redención del personaje principal y podría justificar la existencia de la película si fuéramos incapaces de ver sus otras virtudes.

Crowe es, no cabe duda, un gran creador de momentos cinematográficos: ahí están, para comprobarlo, John Cusack declarándole su amor en la ventana a Ione Skye en Digan lo que quieran, Tom Cruise diciéndole "tú me completas" a Reneé Zellwegger en Jerry McGuire y Kate Hudson susurrándole "estás en casa" a Patrick Fugit en el bus de Casi famosos. Gracias al drama de este Drew Baylor, que se ha quedado sin trabajo, sin novia y sin padre en apenas unas horas, y se ha tropezado en un vuelo nocturno con una de esas mujeres que sólo ocurren en el cine,

Elizabethtown nos entrega algunas maravillas más: una conversación telefónica envidiable, un beso frustrado por poco, una nueva categoría de personas (las sustitutas: esos solitarios que damos por sentados porque siempre "están ahí"), un par de líneas contundentes ("todo el tiempo estás tratando de romper conmigo y ni siquiera estamos juntos") y una carrera de observación que devuelve las ganas de vivir.

Sí, abre con un aburrido e incomprensible fracaso empresarial y tiene un par de secuencias que dan vergüenza ajena. Pero es otra comedia de iniciación, otra película de carretera, otra declaración de principios de Cameron Crowe. Y sería un error darla por sentada.

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