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| 11/10/2003 12:00:00 AM

Todo tiempo pasado...

En el ambiente de esta industria se respira una sensación de nostalgia por las producciones colombianas del ayer.

En medio de la insatisfacción que dejan los realities y la obsesión por el rating ha cundido últimamente la nostalgia por la televisión de antes. Muchos televidentes extrañan la calidad de seriados y telenovelas como Los Victorinos, La tregua, La otra mitad del sol, La mujer del presidente, Cuentos del domingo, Señora Isabel, Amar y vivir, El Cristo de espaldas, Tiempo de morir, Revivamos nuestra historia, Pero sigo siendo el rey, La casa de las dos palmas, Caballo viejo y Camelias al desayuno, entre muchas otras.

El veterano director Jorge Alí Triana confiesa pesar por la televisión que se hace hoy. "Al igual que muchos televidentes, extraño la gran televisión que teníamos, era más profunda, dice, y explica que ha habido una banalización de la vida antes que de la televisión, ya que ésta es un reflejo del fenómeno social". La libretista Mónica Agudelo coincide: "Nunca se había sentido tanto la guerra por el 'rating", opina.

Es cierto, como dice Florence Thomas, que las telenovelas no cambian demasiado su fórmula y tienen los mismos ingredientes, pero asegura que antes tenían mayor acercamiento con la realidad. Es cierto, la lógica del mercado ha hecho que las telenovelas sean cada día más insulsas. Antes muchos de los seriados partían de la historia y la literatura. ¡Quién, por ejemplo, no recuerda el clásico Revivamos nuestra historia!

El director y guionista Mauricio Navas extraña el respeto por el televidente, cuando se cumplían los horarios y la gente podía planear para ver sus programas favoritos que tenían hora fija. "Se sabía que si uno llegaba a las 7 de la noche estaban en 'Yo y tú' o en 'Don Chinche".

Para Triana la fuerte competencia entre las 20 programadoras que había hace unos años, si bien tenían menos recursos para producciones costosas, lo hacían con mayor diversidad. Navas añade que quienes llegaban a escribir a la televisión tenían mayor trayectoria y profundidad. "Hoy en día cualquiera escribe, dice. Antes, en cambio, había más matices de personalidad en los personajes. Llegar a ser escritor de televisión era un logro después de un recorrido disciplinado sobre las letras, como el caso de Julio Jiménez, Marta Bossio o Bernardo Romero".

Para Mónica Agudelo el problema no es que los canales privados no inviertan en calidad, pues RCN y Caracol siguen metiendo mucho dinero en sus producciones. "Lo que ha cambiado es el concepto, el tipo de historias que estamos contando", explica.

Los cambios tienen que ver con que hoy el mercado de la pantalla es globalizado y las producciones siguen unas normas internacionales que enmarcan historias universales, personajes menos diversos y temáticas más sencillas. "La narrativa ha cambiado, cada vez va a haber un público más educado por la televisión y menos por la literatura, con otros requerimientos de ritmo y acción", dice Agudelo.

Los libretistas están detrás de esa nueva búsqueda del mercado internacional, "pero no podemos jugar a ser venezolanos para que nuestras novelas tengan éxito", enfatiza Navas. Lo que está en juego, más allá del negocio, es una de las claves en la construcción de la identidad como país. Lo que perdura en la memoria es lo que tuvo valor social. El reto hoy, coinciden los expertos, es encontrar nuevos lenguajes para retomar el pasado que se añora. Quedarse en el "todo tiempo pasado fue mejor" niega las posibilidades creativas hacia el futuro.
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