Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1989/10/02 00:00

"TODOS DEBEMOS AYUDAR A COLOMBIA"

"TODOS DEBEMOS AYUDAR A COLOMBIA"

La película norteamericana "Gringo Viejo", basada en la novela del escritor Carlos Fuentes, fue escrita por un mexicano y dirigida por un argentino.: Se trata de uno de los grandes acontecimientos culturales y políticos de este año en el mundo. Con ocasión de su estreno mundial en Ciudad de México, Alberto Duque Lopez, de SEMANA, dialogó con su protagonista Jane Fonda:

SEMANA: ¿De dónde nació su interés por interpretar el personaje de Harriet Winslow, la protagonista de "Gringo Viejo"?
JANE FONDA: Es una historia larga. En 1980, cuando conocí al novelista mexicano Carlos Fuentes, le dije que estaba interesada en hacer una película que contara un poco cómo son las relaciones entre nuestros pueblos, cómo se produce ese choque de culturas y emociones y sentimientos cuando norteamericanos y mexicanos se conocen, se encuentran, se aman, se odian y hasta se matan. El me respondió que desde 1964 estaba escribiendo una historia que se relacionaba con mis inquietudes. En 1985, cuando apareció la novela simultáneamente en inglés y castellano, la leí y comprendí que mi conversación con Fuentes no había sido en vano. Con la productora Lois Bonfiglio, mi socia en numerosos proyectos, adquirimos los derechos del libro.

S.: Y ¿cómo se relacionó con el director Luis Puenzo?
J.F.: Cuando estrenaron "La historia oficial fui a verla y me emocionó mucho y luego, con ocasión del reparto de los Oscares, porque la pelicula ganó uno y después muchos premios internacionales, conocí al director Luis Puenzo y a la guionista Aida Bortnik y les propusimos que leyeran el libro y escribieran un primer borrador de guión para sometérselo a Fuentes. Cuando Fuentes lo leyó quedó entusiasmado y a partir de ahí ya nadie pudo dormir. Durante cuatro años trabajamos intensamente, en todos los aspectos, en todos los niveles, para que este proyecto tuviera su culminación.

S.: Hace pocos días tuve la oportunidad de mirar su trabajo en tres películas distanciadas por el tiempo y los géneros: "Cat Ballou", "La mañana siguiente " y esta. Me pregunto: ¿de dónde saca usted esa fuerza, esa emoción, esa dureza que contienen sus personajes?
J.F.: No lo sé. Nunca me lo había preguntado antes. Buenos guiones. Buenos directores. Buenas historias. No lo sé.

S.: Usted lleva más de treinta años haciendo cine, ha protagonizado más de 35 películas, ha ganado dos Oscares después de haber sido nominada siete veces, ha producido películas exitosas y controvertidas como "Regreso sin gloria", "Síndrome de China " y "Cómo asesinar a su jefe", entre otras... Ahora, como actriz, ¿qué ha cambiado en usted, en su carrera, en su lenguaje interpretativo?
J.F.: ¡Mi Dios, qué pregunta! Cuando hice Cat Ballou, una de las películas que usted mencionaba ahora, una película deliciosa y encantadora, tenía poco dominio sobre mi carrera, sobre mi talento, quizás en el fondo no sabía hacia dónde quería ir en el cine. Ahora, después de tantos años he podido aprovechar mis dotes naturales, he podido utilizar mejor mi talento, tengo un mayor control sobre las cosas que hago, puedo crear más puedo responder más por la calidad de las películas que hago. Quizás ese sea uno de los aspectos más fundamentales de mi vida y mi carrera, poder controlar lo que hago hasta el punto de involucrarme solo en lo que realmente me interesa, como esta historia de "Gringo Viejo".

S.: Observando el personaje de Harriet, esa maestra solterona que nunca ha sido tocada por un hombre y que rompe con la vida tranquila que lleva en Washington para aceptar ese trabajo en una hacienda mexicana, encuentro algunas similitudes con usted y sus años turbulentos de los sesenta, cuando estuvo en Hanoiy en el frente de guerra vietnamita, cuando protestaba contra la presencia norteamericana en otros países. Siento que Harriet es usted misma, la misma rebelde, la misma mujer inconforme con las cosas que suceden a su alrededor. ¿Estoy equivocado?
J. F.: Son coincidencias, simples coincidencias. Claro que todos sabemos que durante una época de mi vida estuve envuelta en actitudes radicales que me llevaron a visitar países que estaban en guerra, que estaban enfrentados a enemigos más poderosos, y también es cierto que mi personaje de Harriet se ve envuelta nada menos que en plena Revolución Mexicana, pero los nexos, en ese aspecto, entre Harriet y yo, son pura coincidencia. Es decir, no acepté el papel porque antes yo hubiera sido una radical. Ahora, los motivos que empujan a esa mujer hasta un pais en guerra, nada tienen que ver con la política, tienen más que ver con ella misma, con su corazón.

S.: Pero, en otros aspectos, ¿se identifica usted con su personaje de Harriet?
J.F.: Bueno, ella como yo necesitamos romper en un determinado momento de nuestras vidas con ese mundo aburguesado en que vivíamos, necesitamos encontrar otra existencia no nos sentimos satisfechas con lo que vivimos, con lo que tenemos y ella tiene un enorme coraje y un gran poder de decisión para abandonar todo lo que tiene. Quizás en esos aspectos nos parecemos más de la cuenta.

S.: En otra de sus películas, "Klute' usted es una mujer sensual, apasionada, y en "Gringo Viejo" es una virgen tímida, con una enorme carga de sexualidad que nunca se le había despertado. ¿Con cuál de los extremos, con cuál de estas mujeres se siente más cómoda, como mujer y como actriz?
J.F.: (Una enorme carcajada) Me fascinan los deasafios que encierran personajes tan diferentes como estos dos. Ser una prostituta o ser una virgen, son dos experiencias emocionantes, que demandan mucho de una misma. Interpretando la prostituta de "Klute" me divertí mucho, me emocioné porque la película es excelente (ella se ganó el Oscar por ese personaje). Pero, siendo como soy en la vida real, es decir, una mujer alegre, descomplicada, libre, con ideas que algunos no comparten, hacer de Harriet, esa virgen que se entrega a un muchacho mexicano, fue un desafío mayor.
En el fondo siento que me identifico Son estas dos mujeres que están coloadas, aparentemente, en dos extrenos. Aparentemente, porque tienen cuerpo, no las dejaban respirar; por muchas cosas comunes.

S.: ¿Cómo hizo para trabajar el personaje, para entender la mentalidad de esa época?
J.F.: Leí muchos diarios escritos por mujeres de principios de siglo. Miré documentales, analicé numerosas obras de sicología y sociologia para comprender cómo estaban de amarradas, sujetadas, esas mujeres; por qué vestían con esos corsés que las constreñían, que les aplanaban el qué la sociedad necesitaba mantener controladas a la mujeres, como en el caso de las chinas, a quienes les deforman los pies con calzados más pequeños e incómodos. Entendí hasta dónde esas mujeres estaban maniatadas, que necesitaban respirar y de esas nociones saqué los elementos que requería para que mi personaje fuera más verídico, más real. Por eso, las mujeres debemos agradecerle a Cocó Chanel que cortó las faldas, liberó los senos, cortó el pelo y le dio otro aire liberador a las mujeres. Tengo que confesar que no me fue fácil interpretar un personaje lleno de contradicciones como Harriet.

S.: ¿ Cree que le den un tercer Oscar?
J.F.: Jamás pienso en los premios que pueda ganarme con una película. Si lo hiciera, trabajaria presionada, y hace mucho rato que eso no me sucede.

S.: ¿ Cree que ha ejercido influencia sobre las mujeres norteamericanas?
J.F.: Eso dicen. La verdad es que siempre he vivido mi vida, hago mis cosas sin pensar jamás en que las demás puedan imitarme. Claro que soy consciente de la influencia que pueda tener sobre otras mujeres, pero eso no es importante para mí, jamás.

S.: Pero el movimiento de liberación femenina le debe mucho a mujeres como usted...
J.F.: He participado de numerosas organizaciones que defienden los derechos de las mujeres en Estados Unidos y el mundo. Recientemente me he visto envuelta en la campaña para defender el derecho que tiene la mujer a al decidir si continúa o no con un embarazo, porque pienso que ninguna autoridad, ningún juez, puede presionar la voluntad de una mujer en un campo tan personal como este.

S.: ¿Cree que actualmente exista crisis en el cine, especialmente el de Hollywood?
J.F.: No, no lo creo. Lo que algunos llaman crisis es simplemente una reacción natural del momento a los acontecimientos que se presentan, pero no puede llamarse crisis, más bien es una transformación. Es una sensación de desafío permanente.

S.: De su carrera ¿qué personajes recuerda con más amor, con más interés?
J.F:: Siempre digo que la vida de una como actriz se enriquece con los personajes, con los seres humanos que interpreta. Hay un personaje de una pelicula de televisión poco conocida, The Dollmaker.

S.: Y ¿el personaje de "La laguna dorada"?
J.S:: Fue una experiencia hermosa pero no por mi trabajo, sino por haber estado junto a mi padre al final de su vida. Además, era una pelicula muy especial, muy sensitiva.

S.: ¿Qué directores prefiere?
J.F.: He tenido una suerte tremenda, he trabajado con los mejores directores, dos veces con Sidney Pollack, tres veces con Alan Pakula, con Zinneman y, bueno, ahora con Puenzo. Uno tiene que entregarse al director, convertirse en arcilla para que él haga lo que quiera con uno, pero que te haga brotar nuevas experiencias, nuevas emociones.

S.: ¿Cierto que la textura de "Gringo Viejo es más latina que norteamericana?
J.F.: Usted tiene razón, yo también lo siento así.

S.: ¿ Qué actrices admira actualmente?
J.F.: Meryl Streep.

S.: ¿ Y qué actores?
J.F.: Con el actor que más me gusta trabajar es con Robert Redford.

S.: Ha podido leer en estos días sobre los problemas de Colombia? J.S:: Aunque no soy política ni diplomática ni funcionaria oficial, sé que todos deben apoyar los esfuerzos que está haciendo Colombia, su gobierno y su pueblo por salir adelante, por resolver estos problemas. Colombia merece que la ayuden, por todos los medios. Aunque no puedo estar personalmente con los colombianos, al menos por un medio como este les envío mi voz de solidaridad.

S.: Finalmente, ¿cómo está su corazón?
J.S:: Muy bien, como siempre, en su Sitio.

UN "CHE" SE TOMA A HOLLYWOOD
Fue un acto de amor a primera vista. Jane Fonda se enamoró de "La historia oficial", la película de Luis Puenzo premiada con el Oscar. Puenzo, a su vez, se entusiasmó con la novela de Carlos Fuentes. Entonces, durante varias semanas el argentino se dedicó a recorrer a caballo, a pie y en jeeps destartalados los caminos descritos por el novelista, siguiendo las huellas de Ambrose Bierce. Cuando estuvo empapado de sudor y arena, cuando vio las fotos autenticas de las fuerzas villistas, entonces comenzó a escribir el guión con Aida Bortnik.
Lo mismo que su compatriota Héctor Babenco con "El beso de la mujer araña", Puenzo ha entrado a Hollywood por la puerta grande y de la mano de una de sus grandes estrellas.
Editor, realizador de comerciales, camarógrafo, productor y director, Puenzo conoce el cine desde muy joven y "Gringo Viejo" lo instala cómodamente entre los realizadores más buscados del mundo. Aunque tuvo algunos problemas con la versión definitiva de su película, el resultado final, la textura latina, son suyos, le pertenecen porque ahí se siente el toque Puenzo. Las expresiones dramáticas, ciertas escenas intimas, las tomas largas, los planos prolongados son latinos y eso es uno de los grandes méritos de la cinta. Después de "Luces de mis zapatos", 1973, "Cinco años de vida", 1975, y "La historia oficial", Puenzo sale muy bien librado de esta su primera experiencia con Hollywood y en la escena del espejo, cuando Arroyo roza levemente el cuerpo de Harriet y le dice que se mire y descubra los cambios que ha sufrido en los últimos días, y ella siente una oleada de placer, en esa escena, se encuentra el argentino Luis Puenzo, tranquilo, de pelo blanco y enamorado de las peliculas de Gardel. No es simple coincidencia que el director de fotografía de "Gringo Viejo" se llame Félix Monti (el mismo de "El exilio de Gardel" y "Sur" y que el diseñador de vestuario sea Enrico Sabattini y que el músico haya nacido en Haiti: Lee Holdridge. Latinos.

POR UN PUÑADO DE OSCARES
En una de las escenas más significativas de "Gringo Viejo", el cansado suicida escritor le dice a la maestra: "Sería maravilloso si pudiéramos tener una segunda oportunidad. Es insoportable pensar que la vida imprime en forma definitiva lo que es sóla un torpe bosquejo". Varios años atrás, ese mismo escritor, Ambrose Bierce, había expresado en uno de sus cuentos: "Lo que tú llamas morirse es simplemente el último dolor".

Bajo ese tono pesimista y en un país, México, donde la muerte no es tragedia sino todo un ceremonial, una excusa para seguir viviendo, la pelicula reconstruye las relaciones tensas, ingenuas, amorosas y destructivas que nacen y se sostienen precariamente durante algunas semanas entre un anciano escritor y periodista que entra a México en 1913, durante la Revolución, buscando que lo maten ("Ser un gringo en México es una de las formas más efectivas de la eutanasia"), una maestra solterona que llega porque unos terratenientes la han contratado como institutriz de sus hijos, y un guerrillero de las fuerzas de Pancho Villa. Con esos tres personajes apasionados y soñadores, Carlos Fuentes escribió una novela de 200 páginas (editada por el Fondo de Cultura), y Luis Puenzo ha filmado una superproducción que le costó a la Columbia y otros inversionistas más de 25 millones de dólares.

Púenzo trabaja muy bien con Jane Fonda como la maestra virginal que se entrega a un guerrillero, con Gregory Peck - toda una leyenda de Hollywood-haciendo de Ambrose Bierce, mesurado y cínico y suicida, y con Jimmy Smits como el general Tomás Arroyo. El guión de Puenzo y Aida Bortnik supo rescatar toda la demencia, toda la poesía, todos los significados ocultos que yacen en una historia tan emocionante como esta.
El viejo que quiere morirse, la maestra que encuentra en él la idealización del padre que la abandonó para pelear en Cuba, y el revolucionario, hijo bastardo del terrateniente, que busca afanosamente la sombra del padre que siempre lo rechazó. Todos necesitan de los demás y todos detestan comprobar que los afectos se les agotaron hace mucho rato. Por eso escogen la muerte honrosa, y la maestra será testigo del ejercicio profundo y doloroso de la barbarie.

"Gringo Viejo" no es una película norteamericana. Es latina pero con los moldes gigantescos de un Hollywood que busca nuevas emociones, nuevos temas, nuevos personajes en otros mundos, otras culturas, otras muertes. Cuando se haga el reparto de los Oscares, se espera que sea premiada mas de tres veces.

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