Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1983/02/28 00:00

TOLDO APARTE

Después de 13 años en Atlas Publicidad, Juan David Botero abre su propia agencia.

TOLDO APARTE

Si alguna asociación había tenido un singular éxito en el campo de la publicidad era la de Juan David Botero y Atlas Publicidad. En los 13 años durante los cuales trabajó en llave con Jorge Valencia, presidente y propietario de la agencia, Atlas estuvo con regularidad a la cabeza de las agencias de publicidad del país.
Con el final del año 82, el hasta entonces feliz matrimonio Botero-Atlas habría de disolverse. El motivo, aparentemente, fueron diferencias personales entre Botero y Valencia que se ahondaron hasta el punto de no retorno en diciembre pasado. De tiempo atrás, Botero, quien desempeñaba la vicepresidencia ejecutiva, había manifestado su aspiración de llegar a la presidencia de la empresa o de tener una participación accionaria en la misma. Aun cuando el tema había sido discutido en múltiples ocasiones y Botero tenía una sustancial participación en las utilidades de la agencia, el asunto se prolongó sin que se llegara a una definición al respecto. Ante la falta de acogida que parecía tener sus propuesta, Botero planteó, como condición para su permanencia en la empresa, una tercera alternativa: siguiendo la modalidad de algunas agencias internacionales propuso abrir una segunda agencia de Atlas en la cual tendría una importante participación accionaria. Se trataba de canalizar gran parte del crecimiento de la agencia en el futuro a través de una filial que, en términos operativos, competiría con la casa matriz. Esto permitiría aceptar cuentas que hoy tienen que ser rechazadas por ser incompatibles con otras que son manejadas en la actualidad. Agencias internacionales como Walter Thompson, que está asociada con Atlas, han utilizado en algunos países como Argentina, mecanismos de esta naturaleza.
La fórmula fue, sin embargo, descartada por Jorge Valencia quien, al parecer, consideró más lógico que el desarrollo de la empresa se llevara a cabo con la infraestructura existente. Ante esta circunstancia, Juan David Botero resolvió, a los 54 años, hacer algo que, aunque se lo habían propuesto muchas veces durante los 25 años que ha trabajado en publicidad, nunca se había atrevido: abrir su propia agencia.
Si alguien tiene las credenciales para dar este aventurado paso es Juan David Botero. Hermano del famoso pintor Fernando Botero, y lo mismo que él, paisa "cachaguizado", su trayectoria en el medio podría calificarse como triple A. En la actualidad es presidente, a título personal, de la International Advertising Association IAA. Su carrera comenzó en el derpartamento de ventas de Caracol y rápidamente pasó a la jefatura de publicidad de Nestlé en Buenos Aires. Posteriormente regreso al país y se desempeñó como vicepresidente de marketing de Postobón. En 1968, cuando Jorge Valencia compró la agencia a Henry Rasmussen, lo primero que hizo fue llamar a Botero a la vicepresidencia ejecutiva de esa empresa donde habría de permanecer hasta hace unas semanas.
Botero ha optado por asumir el riesgo enteramente solo. La única vinculación que está contemplando es la de una agencia de renombre internacional y para ésto ha entrado en contacto con representantes de Young and Rubicon, N. W. Ayer Grey Advertising.
Hombre extrovertido y popular, ha estado utilizando a "ritmo paisa", durante los últimos días, todas sus conexiones en el montaje de la nueva agencia que llevará el nombre de Juan David Botero y Asociados. Interrogado por SEMANA sobre sus proyectos, enfáticamente expresa que no aspira a nada menos que a convertirse en una de las más grandes agencias del país. Aclara inmediatamente que, por obvias razones, no piensa buscar ni entrar en una guerra competitiva por las cuentas que actualmente maneja la agencia que acaba de abandonar.
Eufórico después de un viaje de pocos días a Medellín afirma que está ya llegando a los 100 millones de pesos. Las principales cuentas hasta el momento serían Cervecería Unión y el Banco Comercial Antioqueño. Dada su antigua vinculación con el grupo Ardila Lulle, probablemente manejará alguna de las cuentas de esa organización.
En cuanto a su reemplazo en Atlas Publicidad, se espera que sea uno de los ejecutivos que trabaja actualmente en la agencia y no una persona traída de afuera. El nombre más mencionado en medios publicitarios es el de Rafael Varón quien desde hace algunos años viene desempeñando altos cargos en la empresa.
Sea quien fuere, la persona elegida tendrá en sus manos una de las posiciones de más responsabilidad en el mundo de la publicidad. Atlas se está acercando en la actualidad a la mágica cifra de $1000 millones en facturación.

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