22 junio 1987

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I TOOK BOGOTA

A sede remodelada y con obra recién montada, el TPB regresa con todas las de la ley

EI cierre de su local y su silencio hicieron pensar que el Teatro Popular de Bogotá había muerto. Así lo debieron creer los transeúntes de todos los días por el centro de la capital y asi lo debieron advertir quienes viven pendientes de lo que sucede en la cultura. Esto ocurrió hace dos años cuan
do el TPB, incómodo por una sede que no ofrecía posibilidades de desarrollo escénico moderno, cerró sus puertas y se dedicó a la utopía: construir, allí mismo, un Centro de Artes Dramáticas y Audiovisuales, con todas las comodidades de los tiempos actuales y con todas las posibilidades de desarrollar actividades paralelas a las del teatro propiamente dicho.
Entonces comenzó ese sueño de noche de verano que, en los primeros días de junio, despertará ante una realidad preciosa y precisa: una remodelación del viejo Teatro Odeón (donde el TPB funcionó quince años) para una sede que corona todos esos ideales, para abrir así una nueva etapa de este grupo teatral cuya historia y cuyo prestigio pertenecen al patrimonio cultural colombiano.
Esta nueva etapa toma estructura en el histórico Teatro Odeón, cuyos cincuenta años de vida han sido testigos de días de cinerama, de sala de patinaje, de albergue de gamines y, en los últimos quince años, de sede de actividades del TPB. Sin embargo, en la búsqueda de un horizonte más amplio en cuanto al desarrollo escénico se refiere, el grupo teatral exigía un espacio más propicio para desplegar sus expectativas y necesidades. Entonces, con aportes del mismo TPB, se decide restaurar, adecuar y ampliar el Teatro. En este importante proyecto de recuperación, no solamente del bello edificio republicano sino también del espacio cultural e histórico de Bogotá, ha contribuido, con su participación crediticia, el Banco Central Hipotecario, con financiación y supervisión; Scala Sociedad Fiduciaria S.A., con apoyo y promoción; la Corporación del Barrio La Candelaria, y con la dirección ejecutiva y general del proyecto, María Patricia Quintero de Benítez y Gloria Zea, respectivamente. Así, pues, se destina un presupuesto de 210 millones de pesos para volver realidad lo que en principio parecía una utopía.

MAS CONCRETAMENTE
Establecidas las necesidades para el nuevo centro, hechos los presupuestos y conseguida la plata, la idea pasó a manos de los arquitectos Alvaro Barrera, Alberto Saldarriaga, Lorenzo Fonseca, Carlos Barbosa y Hugo Herrera, quienes, recuperando el estilo republicano sobre colonial tardío propio del edificio y aprovechando el espacio existente, pusieron por obra un proyecto arquitectónico que hoy en día, más que un sencillo edificio color salmón, es la integración, bajo un mismo techo, de las dos vertientes más importantes en la actividad escénica del país: las tablas y los medios audiovisuales. La distribución del es pacio arquitectónico no solo ha permitido en sus cuatro niveles la ampliación de la preexistente sala teatral, la cual ahora cuenta con 280 sillas, equipo nuevo de iluminación, una tramoya de 22 carriles, la adaptación del techo para una mejor acústica, la versatilidad del desempeño como cinemateca y la creación de un estudio de televislón, sino también la creación de un escenario adyacente donde los actores pueden ensayar, dentro de un espacio equivalente, sin interrumpir la actividad que se desarrolle en la sala principal. Además, conservando el sentido de una arquitectura básica donde el color es apenas una insinuación, se ha creado en el primer piso un bar restaurante, con todo y un pequeño escenario incluido, el cual cuenta con mesas suficientes como para acomodar entre 60 y 80 personas, y una taquilla que integra el espacio cerrado de este primer piso con la plazoleta que próximamente se hará.
El espacio, finalmente, se resuelve en un cuarto nivel donde funcionará el estudio de televisión, y donde además se tendrá acceso a un nivel superior destinado a la utilería. "Lo impactante de este proyecto arquitectónico es que logra solucionar las necesidades escénicas integrándolas fluidamente al espacio general del teatro sin sacrificar la misma estética del edificio. Así, por ejemplo, el balcón colonial que el teatro tenía por fachada queda integrado dentro del mismo ámbito cerrado logrando dar a todo el contorno un ambiente que recupera el movimiento escénico que se desarrolla en las distintas salas", define Carlos Cortés, el jefe de producción del TPB. Otra parte destacada de este proyecto y su visión sobre el teatro es la que recupera el espacio público de la esquina de la quinta con Jiménez: en pocos meses esta zona deteriorada será remplazada por una plazoleta que integrará al teatro con el espacio público que lo rodea.

EN ESCENA
Desde este proyecto arquitectónico y escénico se proyectan veinte años de historia y prestigio del TPB, pionero en el montaje de obras de creación colectiva y plataforma artística de des tacados actores que han venido desempeñando su actividad, tanto en las tablas como también en el cine y la televisión. En su actividad permanente este grupo ha puesto en escena obras de autores clásicos, contemporáneos, latinoamericanos del presente siglo, y obras producto de creación nacional una de las cuales fue I Took Panama, dirigida por Jorge Alí Triana, con dramaturgia de Luis Alberto García. Todas estas respondiendo a un criterio de entregar al público un buen teatro donde la diversión propia del espectador no se viera relegada a un segundo plano.
Pero esta misma exigencia por la calidad teatral y la integración de los actores, quienes se veían, no solo por interés profesional sino también por factores económicos, obligados a buscar oportunidades en el cine y la televisión, demandaba la evolución misma del ámbito teatral para entregar respuestas concretas tanto a nivel económico como profesional, que les garantizaran a los actores una estabilidad económica y profesional. De esta necesidad fue que surgió la idea de hacer el Centro de Artes Dramáticas y Audiovisuales y acabar con el agente disociador que hacía del teatro nacional "ejercicios para equilibristas".
Para inaugurar la renovada sede del TPB se ha venido montando en las ultimas ocho semanas "Romeo y Julieta" de William Shakespeare, obra de la cual todo el mundo se siente un poco dueño pero que, profesionalmente, no se había montado en el país. (Ver recuadro).
Así, pues, se conformó un reparto que reúne dos generaciones de actores que, bajo un horario profesional, llega pisando fuerte, y, por los próximos cuatro meses, el espacio cultural capitalino. La dirección de la obra, cuya traducción fue hecha por Pablo Neruda, está a cargo de Jorge Alí Triana, director de cine y televisión quien en los últimos siete años había estado alejado del teatro, y de Fernando Pérez, en calidad de director asistente.
El jefe de producción, innovación en el campo teatral nacional, es Carlos Cortés, quien se ha encargado de coordinar y facilitar el desempeño, tanto de los directores como del reparto, agilizando el desempeño profesional y específico de los mismos. La escenografía, encomendada a Alberto Saldarriaga, está estructurada a partir de materiales nobles que buscan con ceptualizar, a partir de referencias muy precisas, el ambiente escénico propio de la obra. Buscando hacer un justo medio entre el diseño clásicorenacentista y el moderno, Iván Martelo utiliza para el vestuario telas en tonos crudos que combinen con el jean desteñido. Siguiendo esta línea de profesionalismo, Katy Chamorro dirige la coreografía, Blas Emilio Atehortua compone la música, combinando instrumentos clásicos y modernos, Carlota Bentham realiza las máscaras y Emiro la peluquería.
El reparto, conformado por veintiún personas, es un buen equilibrio entre actores de amplia trayectoria y actores profesionales nuevos, donde el aporte que cada uno hace y el trabajo en equipo resulta en una obra que va más allá de la reafirmación o el descubrimiento de estrellas, para entregarle al público un trabajo con alta calidad. Los papeles principales los desempeñan Adelaida Nieto, como Julieta, y Yuldor Gutiérrez, como Romeo. Actores veteranos como Edgardo Román (Fray Lorenzo), Mónica Silva (señora Capuleto), Arquimedes Gálvez (Montesco) y Gustavo Orozco (Capuleto) afianzan, junto con Gerardo Calero, Edgar Rojas, Alberto León Jaramillo, Luis Miguel Hurtado, Alfonso Ortiz, Talú Quintero, Carmen Marina Torres, Juan Carlos García y Oscar Moncada, la planilla principal de esta obra que promete, no solamente por su debut sino también por su trabajo profesional, consolidar el valor y la importancia que ha tenido y tiene ese faro color salmón que sirve de puerta de entrada al viejo barrio La Candelaria y a la renovación y ampliación del espacio cultural del país: el TPB

EL ARTE DE AMAR
"Romeo y Julieta", una de las más famosas obras del dramaturgo inglés William Shakespeare, fue escrita entre 1595 y 1596, y desde entonces ha sido ovacionada a lo largo de sus cuatro siglos de escenificación. Ahora, el 28 de mayo, esta obra clásica de la dramaturgia universal cobrará vida en la sala del Centro de Artes Dramáticas y Audiovisuales del TPB.
Pero antes de llegar a esta nueva perspectiva sobre la obra teatral y el espacio escénico, el teatro colombiano sufrió un proceso: en los años sesenta el teatro era un espacio cultural elitista concentrado en la reproducción de obras y de esquemas políticos. Así por estos años, surgió el teatro universitario que actuaba como elemento propagandístico cuyo posicionamiento resultó en el rompimiento con aquella neopostura colonial, propiciando el nacimiento incipiente de la dramaturgia nacional, como también de una nueva postura frente a la actividad teatral. En estos últimos veinte años el desarrollo teatral del país se ha visto limitado por aquellos elementos existentes que ocupaban el primer plano. Se puede decir que en los ultimos tres años la actividad teatral ha entrado en una etapa de crisis que exige nuevas soluciones, una de las cuales es la propuesta que, bajo una mirada renovada, hace hoy en día el TPB: un teatro popular que, a través de una excelente calidad tanto escénica como técnica, muestre grandes valores humanísticos que contribuyan a mover la conciencia del espectador.
"Romeo y Julieta", obra que trata del conflicto entre la paz y la guerra, entre el odio y el amor, en últimas, de la lucha entre la vida y la muerte, temática de tremenda actualidad en el país, fue elegida por el TPB para estrenar el renovado Teatro Odeón. La obra permite la fusión del plano universal con el propio donde a través de la traducción--que es más una reescritura--hecha por Pablo Neruda, se le da vigencia poética desde lo latinoamericano a la obra sin nunca caer, ni siquiera en el aspecto escénico, en un extremo que resulte irrespetuoso con la obra de Shakespeare. Jorge Alí Triana, director de la obra, comentó a SEMANA: "Me propuse hacer un Shakespeare sin lecturas preconcebidas. Shakespeare vive porque cada época hace su propia interpretación.
Busco un acercamiento sin intermediaciones culturales y filosóficas que nos aproxime emocionalmente a la obra para luego hacer una hipótesis de tipo filosófico para dirigir y provocar, bajo una misma dirección, una actuación". Este acercamiento también implica conceptos nuevos en la puesta en escena de la obra. Así, la escenografía, el vestuario, la música y la estética general responden, desde un contexto propio, al equilibrio que se busca entre el concepto clásico y contemporáneo que dentro de la temática misma de la obra pueden ser conciliádos y complementados.
"Romeo y Julieta" también es la historia de la sensualidad, del erotismo y de la rebeldía. Rompiendo con un esquema de belleza tipo italiana, con todo y su Romeo rubio, el reparto encarna a los personajes desde una belleza que nos es más próxima y que representa la riqueza racial del país, estética que no se cohíbe ni con la crítica ni con el desnudo. Adelaida Nieto, conocida actriz que encarna a Julieta, explica a SEMANA su visión sobre el montaje de la obra: "Romeo y Julieta" es un mito al cual le vamos a dar vida. Lo mágico es descubrir que esa estructura es la nuestra: la del amor en medio de la guerra". A su vez Yuldor Gutiérrez, nueva figura que encarna a Romeo, asume su papel desde una perspectiva que permite que tanto el personaje como el mismo actor aporten cosas nuevas que enriquezcan la misma puesta en escena.
En cuanto a su trabajo con actores veteranos, este Romeo nacional, encuentra "una mística que en un principio es difícil de asumir por un actor recién salido de la escuela, pero que en esta oportunidad, afortunadamente, ha permitido que nos encontremos y complementemos muy bien en la práctica. Romeo es un joven enamorado del amor y yo como actor, tengo la posibilidad de perfeccionar mi papel cada día".
Como dice Jorge Alí Triana, "explicar una obra es más difícil que hacerla". Lo que no es difícil de precisar es que en este montaje de "Romeo y Julieta" lo que se ha hecho es una historia de amor con amor.
Poly Martínez
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