Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/06/21 00:00

Toy Story 3

Una emocionante tercera parte de la película que fundó, en 1995, las nuevas técnicas de animación que han dado paso a una industria gigantesca. *** 1/2

Los juguetes de Andy se enfrentan ahora a una guardería que más bien parece la prisión de Alcatraz.

Título original: Toy Story 3
Año de estreno: 2010
Género: Animación
Dirección: Lee Unkrich
Guión: Michael Arndt, John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich
Voces de: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cussack, Ned Beatty, Don Rickles, Michael Keaton, Wallace Shawn

Todo esto comenzó con la primera Toy Story: el clásico de 1995, que dio a conocer en todo el planeta a esa productora infalible que se llama Pixar, se inventó la extraordinaria animación digital a la que nos hemos ido habituando. Quince años más tarde, construida toda una industria taquillera que cada año produce por lo menos diez largometrajes del género, esta estupenda tercera entrega viene a las carteleras del mundo a decirnos que lo que nos convence de cualquier película es la contundencia de su historia: que, una vez superado el asombro infantil que causan los efectos especiales, una vez experimentadas todas las ventajas que traen las nuevas técnicas cinematográficas (y una vez los ojos se han acostumbrado a las gafas que sirven para ver cine en tres dimensiones), lo que en verdad nos importa es encontrarnos en la pantalla con personajes que nos conmuevan.

Toy Story 3 es una de las mejores películas de este año. Habla del paso del tiempo. Pero está tan bien hecha, respeta tanto el mundo que Pixar creó en las dos brillantes primeras partes, que verla es sentir que no ha pasado un solo día desde que el primer relato fue estrenado.

Andy, el dueño de los juguetes que conocemos, está a punto de irse a estudiar a la universidad. Ya ha cumplido 17 años. Ya ha guardado sus muñecos, desde los señores papa hasta los extraterrestres de tres ojos, en una caja que irá a dar al ático de la casa. Pero el muñeco principal, el vaquero Woody, sigue siendo ese personaje leal que no se rinde, que da la vida por el niño que le tocó en suerte, que llama "amor" eso que los demás llaman "terquedad". Su mejor amigo, el astronauta Buzz Lightyear, sigue siendo aquel héroe que por su equipo irá "al infinito y más allá" cada vez que sea necesario. Y él público que Pixar creó con películas como Buscando a Nemo, Los increíbles, Ratatouille, Wall-E y Up, una combinación de niños, jóvenes y viejos que están de acuerdo en que se viene al mundo a emocionarse y a reírse, sigue siendo cómplice de ese universo.

Que, hasta el día de hoy, no nos ha decepcionado. De Toy Story 3 quedan, para ese álbum de recuerdos que hemos ido armando gracias a las películas de Pixar, el encuentro de la muñeca Barbie con un Ken para morirse de la risa, la figura de un maquiavélico oso con olor a frutas que avanza por ahí gracias a la ayuda de un bastón, la presencia aterradora de uno de esos bebés de plástico que pestañean como si quisieran matarnos del susto, el coraje de película policiaca de un veterano teléfono de Fisher Price, la histeria de un mico infernal de aquellos que tienen en sus manos un par de platillos. Pero queda, sobre todos los detalles, sobre todos los momentos de antología, la sensación de que ningún año se irá en vano porque hay una productora en el mundo empeñada en darnos al menos una película entrañable.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.