Martes, 17 de enero de 2017

| 1994/12/19 00:00

TRAS LAS HUELLAS DE PARIS

Con sus hallazgos en París, el arqueólogo manizaleño Luis Gonzalo Valencia ha hecho revaluar la historia antigua de Francia.

TRAS LAS HUELLAS DE PARIS

HASTA HACE POCO TIEMPO LOS franceses estaban convencidos de que, en sus comienzos, París había florecido fundamentalmente recostada hacia la orilla izquierda del Sena. Y. la historia habría continuado intacta si no hubiera sido por un reciente descubrimiento arqueológico hecho en pleno centro de París, a dos cuadras de la alcaldía, que demostró que antes de Carlomagno, es decir, durante el período merovingio, París ya se había volcado sobre la orilla derecha del río: en términos generales, París era más grande, más importante y más próspera de lo que se creía.

En la plaza de Baudoyer, cerca de la iglesia de Saint-Gervais, una inmensa necrópolis apareció a comienzos de año frente a los ojos de los exploradores. En total fueron hallados 150 sarcófagos, realizados en piedra y yeso, con hebillas, pinzas, monedas y varios materiales funerarios más en su interior, que datan de alrededor del siglo VI, período en el que se formó el primer reino francés después del derrumbe del imperio romano. Los arqueólogos pudieron desenterrar también lo que fueron los vestigios de lo que podrían ser las primeras casas de la capital.

El descubrimiento más impresionante de la exploración fué, sin embargo, un sarcófago cuyo cadáver estaba envuelto con los rastros de lo que fué una manta y un velo construidos con hilos de oro y, al lado del cadáver, una daga con la punta de su vaina en oro y plata. El atuendo y la daga de oro, que se constituyen en los primeros artefactos de este metal hallados en París, han hecho pensar a los especialistas que se trata del hallazgo de un cementerio real. Incluso algunos se han atrevido a decir que lo encontrado es la tumba de la hija de Clovis, el primer rey francés del merovingio.

Independientemente de las especulaciones, el reciente hallazgo arqueológico, efectuado entre finales de 1993 y principios de 1994, ha replanteado la historia de la Ciudad Luz, para sorpresa y admiración de los franceses.

Lo raro es que el cerebro de todo esto -tal y como suele suceder en otros terrenos- no es un francés, sino un manizaleño de 40 años especializado en la universidad de la Sorbona, quien desde hace nueve años se dedica a rescatar el patrimonio arqueológico de París, a través del Ministerio de la Cultura de Francia y de la Asociación de Excavaciones Arqueológicas. Se llama Luis Gonzalo Valencia y, gracias a él, París ha tenido la oportunidad de revaluar y confirmar su propia historia.

Así, por ejemplo, los vestigios de la gigantesca muralla de madera, construída por los franceses al oriente del Sena para repeler las invasiones normandas -de la que hablan los historiadores pero sobre la cual no existía rastro- fueron encontrados por Valencia en la misma reciente expedición.

Hace dos años había descubierto el arco de la muralla del rey Philippe Auguste, de finales del siglo XII, por debajo del cual pasaba el río Viebre. Y en 1990 había hallado la necrópolis más grande y más antigua de París hasta el momento: la de Saint Marcel, con más de 200 tumbas. En ella, Valencia y su equipo encontraron un sarcófago del siglo III que, según los expertos, comprueba la veneración de dioses orientales en la Galia de entonces. En la misma excavación, a orillas del Sena, se halló un cinturón de oro y filigrana de plata del siglo VII -una de las piezas descubiertas más valiosas de las últimas décadas, y un candelero de plata del siglo III con el escudo real grabado. Era la primera vez que los investigadores tropezaban con una pieza real del merovingio, período del que sólo se sabía por los relatos de historiadores antiguos.

Todo esto lo hizo Valencia sin que el país lo advirtiera mucho. Por eso decidió regresar a Colombia para mostrar su trabajo, pero también para motivar la creación de centros de arqueología urbana en Colombia, una actividad prácticamente inexistente en el país por falta de recursos y, por supuesto, de especialización.

Acompañado del profesor Francois Widemann, físico, sismólogo y director del Centro de Investigaciones de Francia, Valencia dictó conferencias la semana pasada en Bogotá y Cali y participó en un seminario de prevención de desastres naturales en Manizales. Curiosamente, la arqueología y la sismología son dos ciencias que van de la mano y se complementan, tanto para conocer el pasado de las civilizaciones como para prevenir desastres naturales futuros.

Luis Gonzalo Valencia esta interesado en las dos. Por un lado, organizar un buen centro de prevención contra incidentes naturales. Y. por el otro, aumentar el deseo de recuperar el pasado histórico colombiano que esta enterrado en sus ciudades. El propósito inicial es, por lo menos, intentar una ley que exija la exploración de las urbes y la conservación de los hallazgos. Su experiencia en París lo ha llevado a pensar que algo similar es posible en Colombia: que la arqueología urbana esta aún por inventar en el país.

Por el momento, su trabajo en Francia ha sorprendido a los propios franceses y puede que los siga sorprendiendo pues, según Valencia, "Nueve años de experiencia solo significan que el trabajo apenas comienza. Ahora falta que Colombia se arriesgue y sobre sus ruinas antiguas empiece a formar una nueva historia".-

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