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| 7/23/1990 12:00:00 AM

TRES EN UNO

Desde ciencia ficción hasta dramas cotidianos, en la actual cartelera de cine.

En su historia anterior, el guionista y director John Patrick Shanley contaba la conrusión que la luna provoca sobre las mujeres y cómo una solterona, interpretada por Cher, era capaz de abandonar a su prometido y embarcarse en una aventura con el cuñado, un vago soñador que una noche se transforma en la terraza del Lincoln Center, en Manhattan. Era un cuento de hadas sobre mujeres traslocadas por la luna y maridos inrieles que acuden a la ópera con la amante.

Algo de eso se respira ahora con la nueva comedia Shanley, quien debuta como director. Ya no es la luna, ya no son los italianos, ya no son las melodías románticas. Ahora se trata de Joe, un empleado acosado por la rutina a quien un medico le diagnostica una nube en el cerebro y pocos meses de vida. Un millonario le hace la propuesta más lentadora: vivir como rico durante unos días, marcharse a una isla en el Pacífico sur, arrojarse en el cráter hirviente de un volcán y lograr que los nativos, con ese sacrificio ritual, entreguen el mineral que el millonario necesita.

Producida por Steven Spielberg y con dos excelentes actores como Tom Hanks y Meg Ryan (quien hace tres papeles curiosos), la película es una reflexión sobre el ser humano, la dignidad, el valor y el dinero. Es una mirada atenta que el joven condenado a muerte dirige a su alrededor, y cómo ante la inminencia de su final, tanto por el mal que padece como por la lava ardiente, entiende por primera vez muchas cosas mientras intenta comunicárselo al espectador. No es una comedia de carcajadas fáciles pero sí con situaciones muy cómicas y unos efectos especiales sorprendentes, como los que tienen lugar en esa isla. Detrás del ritual de los salvajes se esconde el tono romántico de Shanley, bien aprovechado.

Costó 70 millones de dólares. Durante su rodaje en los estudios Churubusoo en Ciudad de México -que se prolongó varios meses-, fueron utilizados algunos de los efectos especiales más avanzados de los últimos años y por eso al espectador no le importa que el protagonista sea Arnold Schwarzenegger porque se encontrará, en la atmósfera marciana del año 2084, con algunos de los momentos más entretenidos en una película de ciencia ficción: una pared ubicada en el aeropuerto de Marte por donde deben pasar los viajeros, reproducidos como en una descomunal máquina de rayos X, revelando inmediatamente si están armados; una colonia de proscritos que gira alrededor de la zona de tolerancia, con las cabezas y los cuerpos deformados por los rayos del sol; una joven ramera con tres senos provocativos; un sistema de implante de recuerdos ajenos con el cual, sentado ante una pantalla, el marciano puede tener memoria de acontecimientos que nunca vivió; una gigantesca cubierta de plástico rodeando a Marte como la cáscara de un huevo; un simple obrero a quien le han implantado la memoria de un marciano y es perseguido a muerte porque sabe demasiado sobre los planes del déspota que gobierna en Marte.

El director de esta entretenida aventura se llama Paul Verhoeven y su crédito anterior es "Robocop". La historia ha sido tomada de un maestro del género de ciencia ficción, Philip K. Dick, el autor de "Blade Runner". Las maquetas, las miniaturas, los robots, los brazos mecánicos, las explosiones, los cuerpos agujereados, la sangre, el suspenso y la cacería interminable, hacen el resto para que ésta sea una de las cinco cintas más taquilleras de este verano.

"SEXO, MENTIRAS Y VIDEO"
Escrita y dirigida por Steven Soderbergh - Con James Spade.

Steven Soderbergh tiene 26 años.
Esta película le costó un poco más de un millón de dólares y en mayo de 1989 ganó en Cannes la Palma de Oro y su protagonista, James Spade, el premio a la mejor actuación. A partir de esta película, filmada con el lenguaje de las tomas familiares de video que cualquiera realiza un fin de semana, los críticos y los espectadores coincidieron en que había nacido otro concepto sobre el cine, otro concepto sobre la narración de historias simples y cotidianas, minimalistas y amargas, intimistas y violentas. Historias del corazón.

Es la crónica amarga, desoladora y sincera sobre cuatro personajes. Ann, hermosa y frígida, siempre dependiendo del sicoanalista para que le escuche sus temores y frustraciones (interpretada por Andie McDowell, la misma de "Greystoke"). Su marido, John (Peter Gallagher), arribista, machista y adúltero. Su hermana Cynthia, ninfomaníaca y peligrosa (Laura San Giacomo), aferrada sexualmente al cuñado, y un cuarto personaje que aparece después de nueve años de ausencia, Graham (Spader), una especie de angel pasoliniano, hermoso y turbador, con una colección de videocasetes que ha grabado con las confesiones sexuales de centenares de mujeres.

La cámara de video suplanta al confesionario. El marido se obsesiona cada vez más con la cuñada. La esposa se siente más sola. La amante acepta revelar sus intimidades más sórdidas y el espectador tiene la sensación incómoda pero grata del voyerista. Pocas veces y con un lenguaje tan cotidiano, despojado de cualquier asomo de retórica, el cine había hurgado de manera tan impúdica y despiadada en la conciencia, el sexo, la memoria y la soledad de dos mujeres como en este caso. La cámara hurga en sus cuerpos, los abre, los expone a la luz y de esa confrontación surge la que puede considerarse una de las sorpresas del año.--
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