Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/01/15 00:00

TRONCAL SIN TRONCOS

La tala de arboles es sólo uno de los lunares del proyecto de la Troncal de la Caracas.

TRONCAL SIN TRONCOS

Una de las pocas cosas sobre las que los alcaldes de Bogotá guardan silencio en sus habituales autoelogios es la del transporte urbano, en particular sobre cualquier acción tendiente a racionalizar y controlar el pesimo servicio ofrecido por las empresas de buses y busetas que atafagadamente compiten entre sí por ocupar todas las vías importantes de la ciudad. Este silencio se ha roto recientemente con la presentación y discusión de dos proyectos bastante controvertidos:. el del "metro" y el de la "Troncal de la Caracas". El primero es intermitente, aparece y desaparece al vaivén de las administraciones que lo promueven o entorpecen según les convenga. El segundo, ya en ejecución, se presenta como una "solución", pero no se tiene del todo claro si el remedio es peor que el mal.
El proyecto de la Troncal es una adaptación de modelos ya existentes en otros países y en especial en el Brasil, de donde parece haberse tomado directamente el molde. Consiste en modificar el perfil actual de la vía en los 16 kilómetros de su recorrido, para separar dos tramos centrales en los que circularan sólo buses en ambas direcciones, con un separador que albergará los paraderos. Esto, según los proponentes, ayudará a resolver un porcentaje del problema del transporte público en esa vía, por la que actualmente circulan buses y busetas en cantidades exageradas. La intención es buena, como siempre en estos casos. La realidad indica que el enfoque del problema es estrecho y parcializado, que contribuye a afirmar la incapacidad de la administración para manejar este tremendo problema que hace ya muchos años se le salió de las manos y que, finalmente, los triunfadores son los empresarios quienes, sin gastar un peso, se aprovecharán de la enorme inversión de fondos de los contribuyentes para seguir adelante en su impune irresponsabilidad.
La Avenida Caracas es una vía estrecha cuyo principal valor paisajístico lo dan los arboles sembrados, la mayoría hace más o menos 20 años, en el tramo norte. Estos árboles remplazaron parcialmente a otros, derrumbados por las obras de ampliación y pavimentación emprendidas en esos años. El proyecto de la Troncal, según se aprecia en algunos perfiles dados a conocer públicamente, embute literalmente los carriles para buses, los carriles para carros, los andenes y separadores, que quedan todos de dimensiones apretadas y que obligan a arrasar con la vegetación existente, la cual será sacrificada, en caso de impedirse las obras, tan sólo para resolver muy parcíalmente un problema que debe afrontarse en forma mucho más global y con más claridad por parte de la administración distrital.
Funcionarios del Departamento Administrativo de Planeación Distrital, invitados por las directivas de la seccional Bogotá de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, presentaron en días pasados en un foro el llamado "Plan Retorno". Se trata de un estudio acelerado de los problemas de la Avenida Caracas en toda su extensión, conducente a la adopción de medidas tendientes a revitalizar algunos de sus tramos deteriorados. Con esto la administración distrital intenta dar un respaldo más serio a las obras ya iniciadas. El plan es, de todas meneras, una necesidad, haya o no Troncal, y es deseable que se profundice y se concrete en medidas y acciones duraderas. Por ahora aparece como un intento remediar para silenciar algunas de las críticas suscitadas por la falta de estudios de impacto ambiental (los cuales no aparecen todavía) y por la destrucción que acarrearán las obras que continúan sin señas de detenerse.
El asunto de los árboles de la Caracas, que más ha atraido la atención pública en los debates recientes, debe ser visto en el contexto general del beneficio que representa su sacrificio para toda la ciudad, partiendo de la base de que un proyecto que se inicia destruyendo el patrimonio urbano poco beneficio real ofrecerá. Los árboles son, al igual que las personas, otras de las víctimas que hoy en día caen en aras de los intereses de quienes manipulan el país y quedan registrados como parte de la cuota que se paga por los avances que se anotan en las hojas de vida de quienes quieren seguir a toda costa sus carreras en el poder.

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