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| 4/9/2011 12:00:00 AM

Un año más

Hay que estar preparado para ver la nueva película del inglés Mike Leigh: es una montaña rusa entre el drama y la comedia. ***1/2

Título original: Another Year

Año de estreno: 2010

Género: Drama

Guión y dirección: Mike Leigh

Actores: Jim Broadbent, Lesley Manville, Ruth Sheen, Peter Wight, David Bradley

Trailer: http://bit.ly/da6LpW

Va a sonar mal. Va a sonar a "le aconsejo que se evite esta película triste si no pasa por el mejor momento de su vida". Pero lo primero que me viene a la cabeza es que yo no fui el único que salió devastado del teatro después de ver la estupenda Un año más. La más reciente película del director inglés Mike Leigh, una montaña rusa entre el drama y la comedia, es el retrato de un matrimonio afortunado que, para bien y para mal, vive rodeado de hombres y de mujeres que al parecer no han corrido con la misma suerte.

Hasta ahí, todo bien. Un año más conmueve de verdad: ver la relación de los dignos Tom y Gerri Hepple, tan enamorados en la vejez como en la juventud, emociona desde las primeras escenas. También hace reír: ser testigo de las torpezas de los divertidos personajes secundarios, la histérica Mary, el melancólico Ronnie y el derrotado Ken a la cabeza, resulta toda una experiencia. Pero a la larga, cuando el relato llega a su último acto, se revuelve el estómago: sospechar que los amigos de los Hepple se han derrotado a sí mismos, sentir que el tiempo les pasa por encima mientras se sacan de la manga la excusa de la mala suerte, caer en cuenta de que nadie, ni siquiera el director de la película, puede hacer nada de fondo por ellos, estremece a cualquiera.

Leigh, todo un maestro del cine de estos tiempos, autor, en estos últimos años, de obras tan realistas, tan lúcidas y tan duras como Vera Drake (2004) y La dulce vida (2007), sabe ponerse en el lugar de los protagonistas de sus largometrajes como si los conociera de toda la vida. Todos sus personajes, desde sus héroes hasta sus villanos, son nuestros prójimos: por cuenta de sus gestos, y del trabajo extraordinario de los actores que los interpretan, suelen tenernos de su parte antes de que caigan los créditos finales. A todos, sin falta, el destino los agarra por sorpresa. A todos, sin falta, les cuesta mucho darse cuenta de que son víctimas de sí mismos.

Tomemos, de Un año más, el ejemplo de Mary: la nerviosa amiga de los Hepple, una mujer narcisista pero entrañable que invade el espacio de todos los que se le acercan, se pasará el año que narra la película echándole la culpa de sus supuestos males a todo lo que se le pase frente a los ojos. Conmoverá de verdad. También hará reír. Pero a la larga, cuando la veamos pedir ayuda con su mirada de persona que siente que el mundo le está debiendo algo, cuando la veamos bordear el patetismo y buscar las soluciones en donde solo quedan los problemas (cuando, en suma, comparemos su situación con la pacífica felicidad de Tom y Gerri), se nos revolverá el estómago.

Leigh siempre pone la cámara en el lugar adecuado, consigue actuaciones maravillosas de sus actores y logra editar los giros de la realidad. De sus películas se sale en silencio. Pero unos días después, como ocurre tras ver Un año más, se descubre en ellas cierta esperanza.
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