Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2003/04/07 00:00

Un bello crepúsculo

Una trama policíaca y de intriga fue la pauta que varios escritores siguieron para reconstruir, a su entero capricho, la vida y la muerte de grandes novelistas de la historia. El resultado se verá esta semana.

Planeo una serie de muertes violentas, pero en las que no cae siquiera una gota de sangre. Y desde ya aclaro que no voy a usar venenos? Me froto las manos de satisfacción de sólo pensar en la curiosidad de mis lectores en el momento de la publicación: ¿Qué va a hacer Saramago de Alejandro Dumas? ¿Un criminal? ¿Una víctima? ¿Un detective? ¿Qué papel desempeña la señora de la limpieza? Misterio?", advierte el premio Nobel José Saramago ante la expectativa que ha generado su nueva novela en torno a los hechos que rodearon la muerte de Alejandro Dumas.

Este libro hará parte de la serie de novela negra Literatura o muerte que esta semana se lanza en Colombia, bajo la promoción de Editorial Norma y la Companhia das Letras de Portugal, y que tenía como único propósito invitar a una serie de escritores para cambiarle, a su entero capricho, la vida y la muerte de algún escritor. "La única condición es, por supuesto, reinventar a un hombre y su época y convertir en gran literatura lo que hasta ahora eran fríos datos notariales", aclaran los organizadores.

Y si Saramago quiso imaginar a su manera la muerte de Dumas, el brasileño Rubem Fonseca -maestro del género negro- se inclinó por el dramaturgo francés Molière, quien murió en 1673. Según Fonseca, una vez terminó la presentación de su obra, El enfermo imaginario, Molière, quien también era el protagonista, cayó profundamente enfermo en el palco. Una vez en el lecho le dijo en voz baja a la única persona que lo acompañaba que alguien lo había envenenado. De ahí se desprende la intensa narración en torno a la misteriosa muerte del escritor, pero también a las intrigas dentro de la corte de Luis XIV.

El colombiano R.H. Moreno Durán inventó al periodista Aimé Lecomte, quien tuvo la fortuna de trabajar en los años 50 junto a Albert Camus, para contar los oscuros pasajes que rodearon la vida del autor de La peste, especialmente entre enero y junio de 1956, momento en que se vivía, a plenitud, la guerra de independencia de Argelia. "El libro tiene 90 por ciento de imaginación pero está apoyado en un hecho verídico", dice el escritor. Ese hecho tiene relación con la detención del arquitecto Jean de Mainsonseul, gran amigo de Camus, acusado de conspiración contra Francia. "Un hombre aparece asesinado tras una discusión con el escritor en un cabaret de la casbah. Dos días después Camus sobrevive a un misterioso accidente de automóvil en las colinas de Argel". Estos hechos se convertirán en un complot contra Camus para desprestigiar todo su pensamiento.

"Ese accidente que aparece en mi libro es muy similar al mismo accidente que terminó matándolo cuatro años después. Lo que se genera ahí es una serie de suspicacias sobre los móviles de su muerte", dice Moreno-Durán, quien escogió a Camus no sólo por considerarlo uno de sus escritores favoritos sino también por su importancia ideológica. "La revolución del 68 nunca hubiera existido sin su obra", dice. El libro reconstruye, de paso, un momento clave en la historia de Argelia. El escritor se apoyó en bibliografía pero también en sus recuerdos tras un viaje que realizó por el Magreb en los años 1970.

Germán Espinosa, otro de los invitados a participar en la serie, tuvo varios proyectos en mente antes de decidirse por el que finalmente escribiría. Pensó en la muerte de León Tolstoi, pero se dio cuenta de que había varios cuentos que se referían al narrador ruso. También pensó en el asesinato de Agatha Christie a manos de Hércules Poirot, el detective que ella misma creó, pero hubo algunos elementos que no encajaban y prefirió desistir de la idea. Al final optó por un autor que conoce a la perfección: el poeta nicaragüense Rubén Darío. Al igual que Moreno-Durán, Espinosa se apoyó en un hecho real para iniciar su historia: después de una discusión del poeta con su esposa cuando vivía en Francia, Darío se marcha para la casa del conde de Pont-l'Abbé, amigo suyo, quien siente fascinación por las experiencias sobrenaturales.

Según Espinosa, a Darío, hombre que vivía borracho y que produjo algunas de sus obras más importantes en estado de embriaguez, siempre le llamaron la atención el ocultismo, las sesiones espiritistas y ese tipo de experimentos, y allí, en esa casa, vivirá uno que marcará su vida. Ese es el eje de la historia de Espinosa.

El cubano Leonardo Padura se interesó por Ernest Hemingway. Conde, un policía retirado, se dispone a resolver un misterio que se revela con un esqueleto desenterrado en Finca Vigía, la casa de Hemingway, en La Habana. Según las investigaciones el hombre murió entre 1957 y 1960, período en que el escritor todavía vivía allí. Conde comienza a investigar un crimen que, de paso, dará una novedosa visión de la vida del autor de Por quién doblan las campanas.

Rubén Darío y la sacerdotisa de Amón, de Espinosa; Adiós, Hemingway, de Padura, y Camus, la conexión africana, de Moreno-Durán, son los primeros títulos que saldrán a la venta desde esta semana. Para mayo se espera el lanzamiento de El enfermo Molière, de Fonseca, para julio Stevenson bajo las palmeras, de Alberto Manguel, basado en un crimen en el que se ve envuelto el escritor R.L. Stevenson (La isla del tesoro), y para septiembre Cinco tardes con Simenon, de Julio Paredes, escrito en torno de un misterioso asesinato en el que el escritor Georges Simenon es uno de los sospechosos. Simenon escribió más de 150 novelas aunque los críticos siempre esperaron de él una obra maestra. Se espera que la novela de Saramago esté lista antes de finalizar el año.

Una serie que tendrá gran acogida entre los amantes de la novela negra. Hombres que existieron protagonizando historias detectivescas y misteriosas. La cita de Camus elegida por Moreno-Durán como antesala de su libro es una buena definición de lo que se puede esperar de esta colección: "¿Acaso las mentiras no acaban por conducir a la verdad? Y mis historias, verdaderas o falsas, ¿no tienden todas al mismo fin, no llevan el mismo sentido? ¿Qué importa entonces que sean verdaderas o falsas desde el momento en que son lo suficientemente significativas de cuanto fui y soy? Porque a veces se ve más claro en el que miente que en el que dice la verdad, pues la verdad, como la luz, enceguese. Por el contrario, la mentira es un bello crepúsculo que da a cada objeto su valor?".

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