Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1983/07/11 00:00

UN COMPOSITOR DE ONCE AÑOS

Auténtica novedad discográfica constituye el lanzamiento al mercado de la primera ópera de Mozart.

UN COMPOSITOR DE ONCE AÑOS

Mozart no dejará de sorprendernos. La abigarrada producción discográfica de la Deutsche Grammophon acaba de lanzar al mercado la primera obra músico-dramática del genio austríaco con carácter de auténtica primicia mundial. El estreno de esta primerísima ópera mozartiana tuvo lugar recientemente en Salzburgo con motivo de un encuentro musical internacional, bajo la dirección de Leopold Hager, director especializado en la recuperación y difusión de las obras dramáticas tempranas del joven Mozart. Compuesta cuando Wolfgang Amadeus tenía escasos 11 años, esta obra de inspiración helénica es incluso anterior a "Bastien y Bastienne", considerada hasta hace poco su primera ópera.
Entre noviembre de 1766 y septiembre de 1767, Leopoldo Mozart, segundo maestro de capilla de la corte de Salzburgo, abrió un paréntesis de estudio con su familia después de que Wolfgang Amadeus hubiese deslumbrado al público europeo con su talento artístico y su precoz destreza como solista en los grandes teatros de Londres, La Haya y París. El joven artista necesitaba de los ejercicios irremplazables del contrapunto para ensanchar su promisorio horizonte musical. Y esta pausa en casa, bajo el cielo atónito de Salzburgo, fue en extremo creativa: Mozart compuso pequeñas piezas instrumentales y vocales, entre las cuales sobresalen un oratorio del primer mandamiento, una cantata de la pasión, su célebre y bella música fúnebre y el intermedio latino "Apolo y Jacinto", primera incursión en el ancho universo de la música dramática.
Por encargo del Liceo anexo a la Universidad de los Benedictinos de Salzburgo, la obra fue especialmente preparada para la tradicional representación teatral que se hacía al finalizar el año escolar. Escrita en latín e inspirada en temas tomados en prestamo a la historia y a la mitología antiguas, su puesta en escena requería de un elegante acompañamiento musical. El padre benedictino Rufinus Widl, profesor de filosofía, escribió el libreto basado en un episodio del primer libro de Herodoto, de un lado, y en un legendario suceso mencionado en la "Helena" de Euripides, del otro. La primera fuente dió lugar a la tragedia en cinco actos "La Clemencia de Creso", y la segunda dió origen a la comedia en tres actos "Apolo y Jacinto", que el joven Mozart musicalizó. Aprovechando el notable paralelismo que exhiben ambas obras, el padre Rufinus introdujo dos personajes adicionales que neutralizaran la presencia del amor griego en el trasfondo de la comedia. Según el mito recogido por Eurípides, el dios Apolo se enamora del joven Jacinto, a quien hiere mortalmente sin querer mientras le enseñaba a lanzar el disco; atormentado por la absurda muerte del adolescente amado, Apolo hace brotar de su tumba un hermoso ramo de Jacintos azules. Posteriores interpretaciones de la leyenda hicieron surgir un tercer personaje: Céfiro, encarnación del viento del oeste y rival en amores de Apolo, quien desvió el disco hacia Jacinto, impulsado por su brisa y sus celos. El pudor benedictino del padre Rufinus trajo a escena a Evalo y Melia, padre y hermana de Jacinto.
En el primer acto, el rey Ebalo está angustiado pues el dios Apolo acaba de rechazar con un trueno el sacrificio que se le ofreció. Jacinto, su hijo, le apacigua y Apolo promete el favor de su protección bienhechora al reino de Laconia. El dios pide la mano de la princesa Melia en el segundo acto, cuando irrumpe Céfiro, amigo y confidente de Jacinto, relatando la trágica muerte del príncipe que ensayaba el lanzamiento del disco, incriminando al mismo Apolo. El dios, conocedor de los celos de Céfiro y de su rivalidad amorosa ante la gracia de Melia, lo transforma en brisa y lo hace desaparecer. En el último acto, Jacinto, moribundo, revela a su padre y a su hermana la culpabilidad de Céfiro y la inocencia de Apolo. Enmendada la injusta ofensa hecha al dios, Apolo y Melia reinan en Laconia mientras la tumba de Jacinto se cubre de flores azules.
A pesar de que el esfuerzo creativo mozartiano apenas se asoma y perfila en su corta edad, desde esta obra aparece ya manifiesto el profundo instinto musical y dramático del joven compositor de once años, ciñéndose rigurosamente al modelo preestablecido por la ópera barroca.
Esta comedia latina fue estrenada el 13 de mayo de 1767 en el salón de actos del Liceo anexo a la Universidad de Los Benedictinos en Salzburgo, con el nutrido reconocimiento del público para con el niño compositor.Durante el evento, Ebalo fué interpretado por un estudiante de teología de 23 años mientras los otros cuatro protagonistas estuvieron representados por estudiantes entre los 12 y 17 años. La presente versión de la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo, con el coro de Cámara de la misma ciudad, cuenta con el siguiente elenco: Anthony Rolfe Johnson, Ebalo; Arleen Augér, Melia; Edith Mathis, Jacinto; Cornelia Wulkopf, Apolo; y Hanna Schwarz, Céfiro. La batuta de Leopold Hager corrobora magistralmente la convicción inicial: Mozart no dejará de sorprendernos.

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