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| 7/19/2012 12:00:00 AM

¿Un guión perfecto?

El presidente y la ministra de Cultura dicen que con la nueva ley de cine Colombia se convertirá en un destino ideal para los productores extranjeros. Algunos ya la critican.

El miércoles 11 de julio, cuando el presidente Juan Manuel Santos sancionó la nueva ley de cine, todo era felicidad. A pesar de que acababa de regresar de una difícil jornada en Toribío, la escena en Palacio parecía sacada de una película rosa: las celebridades invitadas sonreían, las fuentes de la Casa de Nariño se iluminaron con luces de colores y la Orquesta Sinfónica interpretó las mejores bandas sonoras de los últimos años. El presidente dijo esa noche que “Colombia es el nuevo destino del cine mundial” en un discurso acorde con el buen ánimo general.

La idea de la ley del cine es, según el presidente Santos, “fomentar el uso de nuestro territorio –con su mezcla de ciudades, selvas y playas– para el rodaje de películas”. Esto se traduce en que los productores, sean nacionales o extranjeros, tendrán incentivos económicos si deciden filmar en Colombia. Se les devolverá el 40 por ciento de los gastos de la producción y el 20 por ciento de los de hotelería, alimentación y transporte. Para esto, el gobierno creó un fondo con 25.000 millones de pesos.

Durante la misma semana se llevó a cabo el BAM (Bogotá Audiovisual Market), en el que varios productores extranjeros visitaron el país para estudiar la posibilidad de rodar en Colombia. “Los productores invitados para conocer locaciones de algunas ciudades del país quedaron muy sorprendidos con la variedad de paisajes que ofrece Colombia.

Le vieron mucho potencial al país para rodar, no solo por los incentivos, sino por el nivel técnico de las empresas nacionales de servicios cinematográficos que encontraron aquí. Al ser el primer país de Suramérica en ofrecer estas condiciones, Colombia tendrá una ventaja.”, le dijo a SEMANA la ministra de Cultura, Mariana Garcés.

Esta es una apuesta que ya han hecho más de 20 países en el mundo. Hungría lo hizo en 2003 cuando autorizó una devolución del 20 por ciento a los productores.

La misma cifra maneja Puerto Rico, mientras que en República Dominicana la ley no solo los exime de cualquier impuesto, sino que les brinda el apoyo de la Policía. Gracias a estas gabelas, en Hungría, que era un país desconocido en la industria, se han filmado películas como Hellboy, El rito y Eragon, y en Puerto Rico otras como Piratas del Caribe 4, Rápido y Furioso 5 y Dirty Dancing.

Ser la sede de grandes producciones tiene ventajas, sobre todo porque las producciones extranjeras inyectan dinero a la economía. En Puerto Rico se calcula que han entrado 64 millones de dólares y se han creado 4.000 puestos de trabajo. En Colombia, el ministro de Comercio habló de 200 millones de dólares y también 4.000 empleos cuando la ley despegue.

“Con este tipo de inversiones se podrá hacer cine todo el año y pueden generarse empresas que se dediquen a proveer servicios y personal para lo que va a llegar”, le dijo a SEMANA el productor Rodrigo Guerrero, uno de los principales promotores de la ley.

Pero también hay críticas. Por ejemplo, el crítico Manuel Drezner, en una columna de El Espectador, se refirió a esta ley como “Cine Ingreso Seguro”. Según él, la iniciativa, lejos de incentivar la producción nacional, puede prestarse para abusos semejantes a los del controvertido programa Agro Ingreso Seguro.

Sostiene que con los beneficios financieros se pueden producir sobrecostos en las películas que al final terminarán siendo subsidiadas por los contribuyentes colombianos.

También dice que en el país no existen aún los laboratorios y estudios que se necesitan para rodar este tipo de producciones. Y menciona lo que pasó a Puerto Rico, que de los 64 millones de dólares que ha recibido tuvo que gastar 50 millones en un laboratorio de cine que le diera el nivel a las producciones que estaban llegando.

La ministra Garcés responde a las críticas: “A quienes tengan reservas frente al proyecto, les respondería que es una herramienta que han esperado muchos productores locales para ofrecer sus servicios y generar nuevos negocios, y que una buena parte del sector considera que es la oportunidad para profesionalizar, tipificar, cualificar y elevar el nivel de los técnicos colombianos”.

Por ahora las expectativas son altas. Habrá que esperar un par de años para ver los beneficios reales de esta nueva ley.


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