Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/03/15 00:00

Un laboratorio a la colombiana

Las películas nacionales podrán ser reveladas en el país. Los costos se reducirán y mejorará la calidad.

Alejandro Heredia, presidente de Cinecolor, durante el Festival de Cine de Cartagena

Hoy mismo, si un director colombiano quiere ver, en pleno rodaje, cómo va su película, tiene que persignarse antes de mandar las latas con sus metros de cinta al exterior. Luego, además de rezar para que pase las aduanas sin sufrir daños, no le sobra poner una vela para que el revelado sea perfecto y no tenga que repetir alguna escena.
Justo en este momento en que Colombia vive una explosión de cine propio y crecen las propuestas y la financiación para la cinematografía, un grupo de inversionistas argentinos entendió que el país era una mina de películas en pleno crecimiento. “Nos dimos cuenta cuando contabilizamos la cantidad de cintas colombianas, videos y comerciales que nos llegaban a Argentina. Estudiamos el mercado y nos percatamos del potencial que había, y decidimos invertir acá porque nos parecía absurdo que las películas colombianas tuvieran que ser reveladas en Estados Unidos o en otro país”, dice Alejandro Heredia, presidente de Cinecolor.

Lo que viene es un monstruo. En un terreno de 8.000 metros cuadrados sobre la avenida El Dorado, de Bogotá, la empresa construirá el primer laboratorio cinematográfico en el país. Contará con revelado de positivo y de negativos; con un centro de copiado de cintas para su distribución; corrección de color para que cada director tenga el color y la tonalidad deseada para su filme; un centro de preparación y restauración de cintas; transcripción de sonido y transferencia de cine a video; impresión, formatos para cine digital y sala para eventos especiales. Además, manejará todos los temas de Disney, incluida la distribución de sus películas, y la empresa Kodak.
Las consecuencias serán inmediatas: bajarán los costos, las películas se revelarán de inmediato, se podrá corregir el color, se dejará de lado el antiguo método de acumular material por varios días antes de enviarlo fleteado a laboratorios foráneos, se copiarán las cintas inmediatamente y la calidad subirá. De hecho, ya Del amor y otros demonios, que se rueda en Cartagena, trabaja de la mano con el laboratorio. Junto con ellos hicieron las pruebas de color, lentes y decidieron el material para el color del filme.

El anuncio, dado durante el Festival de Cine de Cartagena, augura una más ágil salida para el cine criollo. En cerca de 10 meses abrirá su sede en Bogotá.

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