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| 6/29/1987 12:00:00 AM

UN LIBRO DE PELICULA

Las intimidades de la filmación de "Crónica de una muerte anunciada", un texto que puede resultar más interesante que la película

Si aparecía una nube, una pequeña nube, Pasqualino di Santis gritaba y el rodaje se suspendía toda una mañana hasta cuando el viento, que no soplaba, decidía arrastrar la nube y acomodarla en otra parte; los técnicos y actores colombianos comían arroz, sopa, carne y plátano mientras los extranjeros devoraban alcachofas rellenas, lasagna tarta de cebolla, pollo al limón y papa gratinadaIa filmación comenzó un 21 de mayo con algunas tomas de las personas que esperaban el barco con el obispo y finalizó un 12 de septiembre con la filmación de miles de pájaros revoloteando en Islas del Rosario y en el sueño del muchacho que iba a morir; la plaza real en Mompós era muy pequeña para todos los desplazamientos que la cámara necesitaba realizar, especialmente en las escenas del asesinato del muchacho y entonces construyeron durante cinco meses y una inversión superior al medio millón de dólares una nueva plaza en la localidad de Pasacaballos la cual fue destruida por los moradores al día siguiente de finalizar el rodajeIos gemelos portugueses Rogelio y Carlos Miranda protagonizaron reiteradas escenas escandalosas en los hoteles de Cartagena; cuando se aburría del calor de Mompós, Anthony Delon tomaba el primer avión que encontraba y se iba a Nueva York por el fin de semana... estos y otros detalles extracinematográficos que ayudarán al espectador a comprender mejor ese rompecabezas de lenguas, locaciones, dineros e intereses volcados en la producción de una película tan problemática como esta, se hallan incluidos en un libro titulado "La tercera muerte -de Santiago Nasar" o, en otras palabras, la crónica sobre el rodaje de "Crónica de una muerte anunciada", la breve novela de Gabriel García Márquez llevada al cine por Francesco Rosi en escenarios de Cartagena y Mompós.

El autor de este libro que apareció el pasado 9 de mayo en Bogotá, París, Londres, Roma, Madrid y Cannes, con ocasión del estreno mundial en este balneario de la película de Rosi, es un periodista llamado Eligio García Márquez quien durante varios meses fue testigo privilegiado de los momentos más emocionantes y también los más tensos de ese rodaje. Los detalles consignados inicialmente apenas son una parte humana y doméstica del extraño proceso que encierra convertir en imágenes un material inasible como las palabras, proceso en el cual solo participaron Rosi y su guionista Tonino Guerra, ya que García Márquez se marginó, aun del rodaje.

El libro se alimenta de numerosas fuentes. Parte de la experiencia compartida por el autor durante la filmación, sus charlas incesantes con Rosi y el resto de actores y técnicos, diálogos con el abogado que adelantó la defensa de los hermanos Vicario por la muerte de Santiago Nasar (este, en la vida real se llamaba Cayetano Gentile, tenía una novia llamada Nidia Nasser y sus victimarios fueron José Joaquín y Víctor Manuel Chica Salas, cuya hermana Margarita fue la novia devuelta) lectura de numerosos folios del proceso; indagación con los periodistas y sus investigaciones realizadas con los personajes verdaderos cuando "Crónica" apareció en abril de 1981; estudio de numerosos libros sobre Rosi y el método que emplea para filmar, además de sus conceptos sobre el honor, la muerte, la soledad y el amor que guardan alguna relación con los mismos conceptos en la obra de García Márquez; obras históricas sobre Mompós y Cartagena y, por encima de todo, la paciencia para permanecer bajo el sol y el calor mientras ocurrían numerosos accidentes (algunos irreparables como la muerte del director de maquillaje).

Con toda esa información, con todas esas imágenes almacenadas por alguien que ya había estudiado cine y televisión en Londres, se sentó durante medio año a escribir un libro que apasionará a quienes no solo se interesen por el cine y su sentido de la artesanía y la magia, sino también por esa extraña relación que siempre existe entre el cine y la literatura; como un hombre de espíritu y costumbres sicilianos como Rosi entendió cabalmente a un narrador tropical como el colombiano y cómo el periodista le va descubriendo al lector todo ese mecanismo oculto de la producción que permite que una casa, por ejemplo, tenga la puerta del frente en Pasacaballos, las habitaciones en Cartagena y el patio en Mompós; cómo el rodaje de las escenas no guarda lógica alguna, excepto para Rosi, y cómo todo se va armando con la poesía y la belleza de una historia que refleja la violencia de un país asustado.

Los chismes, las anécdotas, los tropiezos financieros y administrativos, la presencia de estrellas como Ornella Muti, Anthony Delon, Rupert Everett, Irene Papas, Lucía Bosé y Gian María Volonté, al lado de actores colombianos como Matilde Suescún, Lucy García y Vicky Hernández, la interpretación del guión (la película comienza con la llegada de Cristo Bedoya, treinta años después del asesinato, recién nombrado director del hospital y finaliza con el reencuentro de Bayardo San Román y Angela Vicario), los conceptos de Rosi, la revelación de tantas trampas de la nostalgia y la memoria nutren un libro que en Colombia es editado por Oveja Negra y en España por Mondadori Ibérica y así sucesivamente. --
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