Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1994/02/14 00:00

UN MUNDO PERFECTO

Kevin Costner confirma que sólo está hecho para ser el niño bueno de Hollywood.

UN MUNDO PERFECTO

DESDE LA PASAda entrega de los premios Oscar, el anunciado encuentro entre Kevin Costner y Clint Eastwood en una misma película causó verdadera expectativa. El primero venía de llevarse la mayoría de las estatuillas con Danza con lobos y de triunfar con JFK. El segundo había obtenido los principales premios de 1992 con Los imperdonables.
En un momento estelar para ambos, trabajaron unidos por fin en Un mundo perfecto, protagonizada por Costner bajo la dirección de Eastwood, quien también actúa en la cinta. Sin embargo, después de llevar un mes y 15 días en cartelera, en Estados Unidos la recaudación en taquilla apenas sobrepasa los 300.000 dólares.
La película es la historia de Butch Haynes (Kevin Costner), un fugitivo de la justicia, víctima de una niñez traumática, y su deseo de cruzar a tiempo la frontera rumbo a Alaska. En su intento de fuga, Butch se ve obligado a secuestrar a un niño (T.J. Lowther) para utilizarlo como rehén. La relación de padre a hijo que surge entre los dos sirve de eje en el desarrollo de una trama que involucra, al mismo tiempo, odio y ternura, rencor y compasión.
A pesar de la pulcritud del filme, de la agilidad y el manejo de la imagen, hay algo que no encaja en la historia. Acostumbrado a realizar papeles de héroe romántico, un tanto pasivo y falto de expresión, Kevin Costner tuvo que enfrentar por primera vez un personaje ambiguo, entre conmovedor y temible al mismo tiempo. Es ahí donde la película tambalea, quizá porque Costner se deja arrastrar por su imagen de niño bueno, en tanto la crueldad necesaria en situaciones determinantes parece ficticia. En resumen, le falta energía, algo de lo que siempre ha carecido Costner.
En compensación, el joven Lowther se lleva los aplausos por su naturalidad, mientras Eastwood, quien hace el papel del perseguidor, pasa inadvertido en su caracterización.

EL NUEVO REBELDE
LA ESCENA QUE PROTAGONIZO con Geena Davis en la película Thelma y Louise y su actuación en Nada es para siempre dirigida por Robert Redford) le abrieron las puertas de Hollywood. Brad Pitt, el gran vaquero de un anuncio publicitario se ha convertido en estrella. Y las dos propuestas que le han llegado así lo demuestran. La primera, actuando al lado de Tom Cruise y Antonio Banderas, bajo la dirección de Neil Jordan en la película Interview with a vampiere. El rodaje de esta película ya estaba en marcha, pero se vio alterado por la muerte del actor River Phoenix. Y la segunda, la del director Michel Mann (El último mohicano), de protagonizar su última película. Mann tiene en mente llevar a la pantalla grande la vida del famoso actor estadounidense James Dean. De no presentarse ningún inconveniente, Pitt encarnará a una de las más grandes leyendas de Hollywood, aquel tímido muchacho que se inmortalizó con Rebelde sin causa.

Zona de impacto
Otra vez Bruce Willis
en el papel de
superpolicia.
DURO DE MAtar lo lanzó al estrellato de la acción. La segunda parte, Duro de matar II, confirmó su capacidad para atraer a los espectadores amantes del género. Por eso Bruce Willis decidió seguir por la misma línea en sus caracterizaciones.
Ahora se trata de Zona de impacto, un filme del director Rowdy Herrington, el mismo que llevó a la pantalla gigante a Gladiator. En esta ocasión Willis hace el papel de un policía de Chicago de la quinta generación en una familia ligada a las instituciones del orden desde tiempos ancestrales. Como suele suceder en este tipo de películas, el héroe es apartado de un caso difícil de asesinatos sucesivos y del propio asesinato de su padre, artífice de la personalidad del protagonista. Rebajado a la condición de agente de rescate fluvial, Willis deberá desenredar el misterio, acompañado de su compañera, Sarah Jessica Parker, mientras la policía se niega a dejarlo participar.
Mucha acción en una cinta que no se destaca entre las mejores del género. Es apenas realizada para aquellos incansables seguidores de Willis y sus proezas, sus romances y su eterna lucha por mantener el orden a cualquier precio, manteniendo en alto el honor de ser un policía estadounidense.

MAS PARA VER
El Museo de Arte Moderno de Bogotá continúa con el ciclo de las mejores películas de 1993. Del 17 al 31 de enero se presentará una programación especial con películas como Maridos y esposas, de Woody Allen; el último de los mohicanos, de Michael Mann; Un día de furia, de Joe Schumascher; Stalker, de Andrei Tarkovski; La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera; Drácula, de Francis Coppola; Chaplin, de Richard Attemborough; Confesión a Laura, de Jaime Osorio; Blade Runner, de Ridley Scott; El amigo americano, de Wim Wenders; Un juego veneciano, de Paul Schrader; Héroe accidental, de Stephen Frears, y perfume de mujer, de Martin Brest.

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