Domingo, 22 de enero de 2017

| 2000/12/11 00:00

Un nuevo Marcel Proust

Una novedosa y moderna traducción de ‘A la busca del tiempo perdido’.

Un nuevo Marcel Proust

Los cambios en esta nueva traducción de una de las novelas capitales del siglo XX, son significativos. Empiezan desde el mismo título: ya no es En busca del tiempo perdido sino A la busca del tiempo perdido. Por el nombre del primer tomo: Por la parte de Swann, en vez de Por el camino de Swann.

Para Mauro Armiño, el traductor, A la busca responde al genio del idioma y a la idea de movimiento. En cuanto a Por la parte de Swann, sólo corrige por orden de Proust: en una carta que dirige a su editor se rebela contra la versión inglesa, Swann’s Way, indignado porque tradujeran “el camino” donde él puso “Du coté”. Por la parte responde a la lógica de hablar del mundo rural que estaba muy presente en él. “Tengo tanto amor a mi obra, que no dejaré demolerla por unos ingleses”, escribió cuando lo supo.

La traducción española más conocida hasta el momento —y la única completa— fue iniciada por Pedro Salinas, continuada por José María Quiroga Plá, y finalizada, en distintos períodos y ediciones, por Fernando Gutiérrez y Consuelo Berges. Carecía de unidad de estilo. No obstante, para Armiño hay otro argumento más importante: dicha traducción se había quedado obsoleta.

En 1984 y 1987, una vez concluyeron los términos legales de derechos de autor, se inició en Francia la revisión de A la busca del tiempo perdido. Con la idea de elaborar una versión “lo más acorde posible” con las intenciones del autor, los investigadores hicieron cambios sustanciales y terminaron preparando un texto nuevo. Corrigieron erratas, expresiones mal entendidas y aprovecharon las anotaciones hechas por Proust sobre su ejemplar. En fin, toda una serie de revisiones filológicas que hacían imprescindible otra versión actualizada en español.

Un lector desprevenido o incluso un aficionado a Proust que no quiera ahondar en tales disquisiciones filológicas, se encontrará en la edición de Armiño —en uno de los pasajes famosos de la primera parte— con lo siguiente: “Así ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido que tratemos de evocarlo, inútiles todos los esfuerzos de nuestra inteligencia. Está oculto fuera de su dominio y de su alcance, en algún objeto material (en la sensación que ese objeto material nos daría) que ni siquiera sospechamos. Y ese objeto, depende del azar que lo encontremos antes de morir, o que no lo encontremos”.

En la versión anterior de Pedro Salinas se lee: “Así ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido el querer evocarlo, e inútiles todos los afanes de nuestra inteligencia. Ocúltase fuera de sus dominios y de su alcance, en un objeto material (en la sensación que ese objeto material nos daría) que no sospechamos. Y del azar depende que nos encontremos con ese objeto antes de que nos llegue la muerte, o que no le encontremos nunca”. Sin duda, la traducción de Armiño es más moderna y más cercana al español que hablamos hoy.

Por sus abundantes alusiones históricas, artísticas y literarias, la lectura de esta novela siempre ha entrañado cierta dificultad. Como otro punto a su favor, la nueva edición incluye notas aclaratorias, el cuadro biográfico de Proust y un diccionario sobre las personas, amistades y datos de la vida social del escritor que se refleja en los personajes de ficción. Además, un resumen detallado de la trama que resulta bastante útil: la obra tiene 3.500 páginas.

Este primer volumen —serán en total tres— incluye Por la parte de Swann y A la sombra de las muchachas en flor. Para los proustianos devotos que renegaban de las traducciones disponibles, es la oportunidad de resarcirse. Para las nuevas generaciones, la posibilidad de acercarse a Marcel Proust, el escritor que descubrió cómo descifrar la memoria del cuerpo: el tiempo sepultado.

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