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| 11/20/1995 12:00:00 AM

UN VILLEGAS PARA LEER

El más reciente libro de Villegas Editores es una verdadera cátedra sobre la arquitectura doméstica colonial en Colombia.

SI A UN LECTOR desprevenido le preguntaran cuál es la característica que diferencia los libros de Benjamín Villegas de los demás libros, con seguridad respondería que sus imágenes. Y es que no cabe duda de que Villegas ha logrado comercializar con éxito un género bibliográfico de difícil factura: el de los libros de gran formato a todo color que destacan las riquezas colombianas paisajísticas, urbanas, culinarias, arquitectónicas o de cualquier otro tipo, con base en excelentes fotografías edición impecable y elegante diseño.
Pero si la fuerza de los libros de Villegas está en la imagen y son elaborados para llegarle a los ojos del lector, esta virtud no quiere decir que el texto quede relegado a un segundo plano. Por lo menos eso es lo que sucede en su más reciente publicación: Casa Colonial, Arquitectura Doméstica Neogranadina. En siete capítulos Germán Téllez, autor del libro y uno de los más respetados arquitectos del país en la actualidad, le explica al lector en cortas líneas la razón de ser de la casa colonial neogranadina, sus orígenes, su carácter, su ambiente y su desarrollo a lo largo de los años que la fueron forjando desde cuando los españoles decidieron formar asentamientos consolidados después de la conquista.
Por medio de elocuentes comparaciones con la arquitectura española y de numerosos ejemplos de lo que todavía queda de la arquitectura colonial en el país, Téllez traza un viaje fresco y pedagógico por la historia de este tipo de vivienda, que no sólo abarcó toda la época de sometimiento al dominio español, sino gran parte de la vida republicana. Con una particularidad: el autor ha dejado de lado las obras monumentales para centrarse en la vivienda doméstica, la que se alquilaba para residencia del virrey, la del campesino, la del artesano, la del comerciante.
En este recorrido, Téllez hace caer en cuenta al lector de que no basta admirar la belleza de una casa colonial para identificarla. Hace falta conocer a fondo su estructura, su forma de plantarse en determinado sitio en un momento determinado del tiempo, para comprender y valorar las razones por las cuales el legado colonial corre el riesgo de perderse en el barniz superficial que ofrece el diseño de interiores. En este orden de ideas, Téllez advierte en la nota preliminar del libro que uno de sus deseos es desentrañar "cuál es la verdad de la casa colonial y cuál la moneda falsa del 'estilo colonial', noción utilísima para decorador de interiores pero culturalmente señalable como una estafa". En pocas palabras, se trata de que el lector vuelva a pensar en arquitectura, en aras de tomar conciencia del patrimonio que la azarosa vida de final de milenio está destruyendo casi sin que los colombianos se den cuenta.
No es otro el propósito de un libro que además de hermoso es un documento de inmenso valor arquitectónico.
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