Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1982/09/06 00:00

UN WATERGATE AL REVES.

"Ausencia de Malicia", un proceso a la prensa y al periodismo Investigativo en los Estados Unidos.

UN WATERGATE AL REVES.

"Ausencia de malicia" es la otra cara de "Todos los hombres del Presidente".
Protagonizada por Paul Newman y Sally Field, aborda el lado opuesto de lo que ha significado el periodismo investigativo desde la caída de Nixon y lo coloca como el objeto de sospecha a los ojos del espectador. Curiosamente, el libreto fue escrito por Kurt Luedtke, hasta hace poco editor ejecutivo de la "Prensa Libre", de Detroit; en éste, su primer guión para el cine, manipula, aparentemente sin rubor alguno, una desvergonzada crítica contra la prensa y los periodistas investigadores de Norteamérica.
Sally Field, conocida antes en papeles más bondadosos aunque de rasgos muy acentuados, hace el papel de Megan Carter, una inquisitiva periodista que trabaja temporalmente con el periódico de más renombre de Miami. Megan está encargada de cubrir las investigaciones sobre la desaparición de un alto líder de la Unión Laboral. Un agente clandestino del gobierno ha sido "comisionado" para darle la información que ella necesite. Megan ignora que en realidad los Federales la están usando para comprometer nombres que probablemente conduzcan a los secuestradores del dirigente. Michael Gallagher, interpretado por Paul Newman, es hijo de un gángster ya muerto y dueño actualmente de un expendio de licores legítimo. En el curso de la investigación es implicado por los agentes del gobierno con la expectativa de que ofrezca nombres de los culpables del secuestro, para protegerse a sí mismo.
Pero las cosas no suceden de esa manera y se complican. Gallagher alega su inocencia ante el periódico y exige que se le revelen los nombres de quienes están dando la información secreta. Sin embargo, Michael no puede demandar legalmente al periódico porque, éste alega "ausencia de malicia" (artículo de la ley de prensa en los Estados Unidos). El periódico puede probar que no ha hecho nada para difamarlo intencionalmente. La Unión cierra el negocio de Gallagher.
Megan, entre tanto, hace contacto con Teresa (Melinda Dillon), una vieja amiga de Gallagher, quien tiene una perfecta coartada para protegerlo --cuando el líder de la Unión desapareció, Gallagher estaba con ella fuera del Estado mientras ella tenía un aborto. Siendo que Teresa es católica (y además inestable emocionalmente, aunque Megan no lo reconozca), le ruega a Megan no publicar su nombre.
Por supuesto Megan lo hace, con trágicos resultados. Para resarcir su culpa, Teresa descubre a Gallagher el nombre de quien ha estado dando la información a Megan. Una vez esto ocurre, Gallagher se pone en acción hasta descubrir toda la relación que existe entre la prensa, Megan y los Federales.
Aquí la película alcanza su climax, mezclado con un romance casual entre Megan y Gallagher que suaviza un poco el clima tenso de la película, pero que a la vez contribuye a crear esa atmósfera de irrealidad en que naufraga todo el argumento. Excepto por este fortuito affaire, Megan representa a cada paso una periodista cuya ambición de prestigio le hace pasar por encima de la tragedia de los demás.
El papel de Newman es durante la mayor parte del tiempo convincente, pero el libreto de Luedtke le pone en situaciones difíciles y en algún momento su actuación pierde notablemente la fuerza inicial. Sally Field, por su parte, no logra encarnar eficazmente su papel de malvada, quizás porque en realidad el personaje es ambiguo e inconsistente. La crítica norteamericana ha cuestionado el contenido de la película, en especial por "distorsionar las realidades del periodismo en favor de mostrar a Megan como un villano". El crítico Peter Rainer destaca cómo Pollack y Luedtke "pretendiendo dominar el argumento se han puesto vulgarmente al servicio de la falsedad"
"Ausencia de malicia" muestra siempre a los tradicionales villanos como víctimas inocentes afectadas por una niñez traumática. Megan, en cambio, aparece culpable de todo el drama en que se hallan involucradas varias personas. El espectador se pregunta por qué una periodista temporal y no el editor del diario es quien lleva la responsabilidad de todo lo que está ocurriendo. Ya es, desde luego, inaceptable que un periódico que es presentado como el más influyente de la ciudad, admita la publicación del nombre de Teresa, aun con el deseo expreso de ella de que no se revele su nombre. Hecha con las pretensiones de ser una gran pelicula "Ausencia de malicia" no pasa de ser una avalancha de golpes bajos contra todo lo alcanzado por el periodismo en los últimos diez años. -
(Versión adaptada de "Weekend").-

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