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| 1/21/2012 12:00:00 AM

Un zoológico en casa

El cineasta norteamericano Cameron Crowe presenta, con sus propias reglas, una película para toda la familia.

Título original: We Bought a Zoo
Año de estreno: (2011)
Dirección: Cameron Crowe
Guion: Aline Brosh McKenna y Cameron Crowe, basado en el libro de Benjamin Mee
Actores: Matt Damon, Scarlett Johansson, Thomas Haden Church

Es una película bonita: una comedia de superación personal que no le hace mal a nadie, hecha a la medida de una tarde de domingo. Es -lo repito sin ironía- una película bonita. Sigue al pie de la letra la fórmula más vieja del cine 'para todos', nos devuelve a aquellas primeras producciones de Walt Disney en las que un grupo de personajes entrañables consiguen inventarse una familia que los repara justo a tiempo (aquellas comedias conmovedoras bien escritas, bien interpretadas, bien dirigidas: de Canción del Sur a Mary Poppins). Pero es la misma historia de siempre con la gracia que suele encontrarse en los trabajos de su director: ese cineasta de gran oído y gran corazón, el norteamericano Cameron Crowe, que en obras como Digan lo que quieran (1989), Jerry Maguire (1996) y Casi famosos (2000) nos ha llenado de momentos tan memorables que de vez en cuando parecen momentos de la propia vida.

Es bonita: quien no esté de ánimo para vidas reparadas por obra y gracia de la buena suerte; quien pase, como cualquiera, por una comprensible etapa cínica que no le haga fácil tragarse la búsqueda de la felicidad, hará bien en huirle a Un zoológico en casa.

Tiene lo que tienen los largometrajes de Cameron Crowe: un personaje principal que hace lo que está a su alcance para convertir su propia vida en una historia que en verdad valga la pena; un guion lleno de frases citables ("para cambiar la vida de arriba abajo solo se necesitan 20 segundos de coraje") que es consciente del género en el que se ha metido; un par de momentos de antología que responden la pregunta de si se trata o no de una obra de Crowe; una serie de estupendas actuaciones que parecen venir de una época en la que incluso el hastío era narrado con algo de esperanza; una banda sonora impecable, compuesta, esta vez, por Jónsi, de Sigur Rós, en la que aparecen canciones brillantes de Tom Petty, Cat Stevens, Bob Dylan, Neil Young y Randy Newman en el momento preciso.

Parte de las memorias de un periodista aventurero, Benjamin Mee, que en pleno duelo por la muerte de su esposa se atrevió a comprar una casa que venía con un zoológico incorporado: tal como suena. Y sigue a Mee mientras trata de hacer las paces con un hijo adolescente que aún no puede aceptar que se le permita a alguien la experiencia de venir al mundo a perder a una madre. Y mientras tanto, se va inventando una familia con las personas que han estado cuidando a los animales, de las zebras a los tigres enfermos, desde hace tanto tiempo. Tiene mucho de fórmula. Tiene demasiados momentos hechos para que a los espectadores se les agüen los ojos. Se sabe más que siempre, desde el primer momento, en qué terminará todo ese enredo. Pero Crowe consigue, a punta de estilo, convertirla en su propia 'película bonita': un capítulo menor de la esperanzadora saga que ha estado narrando desde que llegó al mundo del cine.
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