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| 6/28/2008 12:00:00 AM

Una aventura poscolonial

La recreación de un oscuro episodio en la vida del novelista Camilo José Cela permite revisar las políticas culturales que adelantó el franquismo a nombre de 'la hispanidad'.

En los años 50 el dictador Marcos Pérez Jiménez le encargó a Camilo José Cela escribir una novela con el tema de Venezuela. Un oscuro y divertido episodio histórico que rescató el profesor Gustavo Guerrero en su libro Historia de un encargo: "La Catira" de Camilo José Cela, con el cual obtuvo este año el premio Anagrama de ensayo. SEMANA conversó con su autor, quien participó en el festival de El Malpensante, que se llevó a cabo este fin de semana en Bogotá .

SEMANA: Su libro parece en un comienzo la aclaración de un affaire político-literario, pero evidentemente va mucho más allá e intenta desenmascarar todo lo que se escondía bajo el concepto de Hispanidad, promovido con entusiasmo por el franquismo. ¿Considera que un discurso parecido podría ser retomado ahora que hay grandes intereses españoles en América Latina?

Gustavo Guerrero. Un discurso como el de la Hispanidad, no, definitivamente no, ya que estaba demasiado marcado por el catolicismo y constituía una suerte de metarrelato providencial que nos fijaba un destino común a todos los hispanos: contribuir al triunfo planetario de la religión católica y acceder juntos al gobierno del orbe. ¡Imagínese quién podría estar dispuesto a creer en algo así hoy! Pero detrás de la Hispanidad estaba además la nostalgia imperial del franquismo y la dificultad de los españoles, aun de los más liberales, para aceptar una relación de igual a igual con Hispanoamérica, una relación que no esté teñida de intenciones hegemónicas ni presuponga poscolonialmente la superioridad cultural de la península. Me pregunto si estos posicionamientos tradicionales dentro del pensamiento español han desaparecido por completo o si los intereses económicos no los pueden reactivar. En cualquier caso, pienso que la idea de comunidad hispánica pasa hoy por un período de intensos reajustes que exige que unos y otros, españoles e hispanoamericanos, volvamos a plantearnos de otra manera -de una manera más crítica y más creativa- nuestra forma de relacionarnos

SEMANA:No sale muy bien librado Camilo José Cela en su investigación. Sin embargo, usted no insiste tanto en sus flaquezas morales como en mostrar su desinterés profundo de la literatura y de las sociedades latinoamericanas. Un caso individual que a su juicio es representativo. ¿Considera de verdad que detrás de la cacareada "lengua común y unidad espiritual", lo que existe es un desconocimiento mutuo entre españoles y latinoamericanos?

G. G. Por lo que toca al desinterés, le invito a leer la crónica que Juan Cruz publicó hace unos días en El País a propósito de reciente Feria del Libro de Madrid y de la acogida que se les dispensó a los jóvenes narradores latinoamericanos, que eran los invitados especiales o de honor de la Feria este año. Se trata de una tribuna que salió el 14 de junio pasado con el título de "Los 37 lectores de Borges". En cuanto al desconocimiento, sí creo que la lengua común ha servido de pantalla para ocultar nuestras mutuas y hondas lagunas. Todavía son recientes las cátedras de estudios latinoamericanos en las universidades españolas y brillan por su ausencia las de estudios españoles en la inmensa mayoría de nuestras universidades. Lo que sabemos los unos de los otros es generalmente superficial, está lleno de prejuicios y aún recicla estereotipos que vienen desde tiempos del franquismo o de la colonia.

SEMANA:De cualquier manera, esta historia no deja ser bastante cómica. ¿No tuvo la tentación de escribir mejor una novela?

G.G. Es verdad que, en muchos momentos, es una historia bastante graciosa y que los lectores se ríen con ella. También es bastante novelesca. De hecho, Ricardo Cayuela, el editor de Letras Libres, me dijo hace unos años en Madrid, cuando le conté la historia, lo mismo que usted sugiere: que habría podido escribir más bien una novela. Pero yo creo que no tengo talento para eso. Pero si no hubo novela, es muy probable tengamos pronto un documental sobre el libro.
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