29 marzo 2013

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Una casa para el arte

APERTURASe inauguró Casa Daros, uno de los espacios más importante de exhibición de arte contemporáneo latinoamericano. El invitado de honor en su apertura fue Colombia. SEMANA estuvo en Río de Janeiro.

Una casa para el arte. La imponente mansión, localizada en el tradicional barrio de Botafogo, fue construida en 1866 y está rodeada por un jardín de palmeras imperiales. Estos son algunos ejemplos de las obras que conforman la muestra ‘Cantos Cuentos Colombianos’.

La imponente mansión, localizada en el tradicional barrio de Botafogo, fue construida en 1866 y está rodeada por un jardín de palmeras imperiales. Estos son algunos ejemplos de las obras que conforman la muestra ‘Cantos Cuentos Colombianos’.

Lo primero que llama la atención al entrar a la recién inaugurada Casa Daros es el contraste entre su imponente arquitectura neoclásica y la sutileza vanguardista de las piezas que ahí se muestran. Una vez adentro los detalles empiezan a sorprender, uno tras otro: las enormes puertas de madera
maciza restauradas, los altísimos techos, el cuidadoso trabajo de museografía en cada una de las salas, el imponente patio central de esta construcción del siglo XIX y, desde luego, su colección de arte contemporáneo. 

Después de recorrerla, queda claro que esta casa —que se llama así pues sus fundadores no quisieron que fuera un museo, aunque cumple con todas las especificaciones— es tal vez uno de los espacios de exhibición más sofisticados que existen hoy en América Latina.

Llegar a este resultado no fue fácil. Todo comenzó en 2000, cuando Ruth Schmidheiny y Hans-Michael Herzog decidieron fundar un espacio dedicado al arte latinoamericano en Zúrich, Suiza. Los dos viajaron por todo el continente, hablaron con expertos, críticos, periodistas y artistas famosos y emergentes. Poco a poco fueron adquiriendo obras y hoy tienen la que es considerada unánimemente la colección más completa del mundo. Tanto así, que para cualquier artistas de esta región es un gran logro ingresar a su catálogo, no solo por el prestigio sino porque el precio de su trabajo se puede triplicar instantáneamente. 

Desde el comienzo, Herzog, curador de la colección y su director artístico, tenía las metas claras. La primera era juntar la mayor cantidad de voces que dieran un panorama completo y diverso de la escena artística en cada uno de los países. Entonces solo los artistas mexicanos y brasileños eran conocidos en Europa. Pero el curador se dedicó a recorrer países que eran menos populares y a descubrir nuevas propuestas. “En ese entonces los curadores europeos no sabían nada de lo que ocurría en América Latina.

Conocían la literatura y la música, pero las artes plásticas eran un terreno inexplorado”, le dijo en Río a SEMANA. Para algunos, en efecto, Herzog jugó un papel importante en el boom internacional que hoy vive el arte colombiano. 

También estaba interesado en mostrar la colección, que ya acumula más de 1.200 piezas de 117 artistas, en muestras temáticas. Durante los primeros años organizó diferentes exhibiciones en su espacio en Zúrich y en museos aledaños. Sin embargo, al poco tiempo fue evidente que era necesario tener una sede en este lado del mundo. Así se inició una búsqueda de posibles escenarios que terminó en 2006, cuando adquirieron la enorme propiedad en Río de Janeiro. Había varias opciones pero finalmente escogieron Brasil: “Porque necesitábamos una ciudad cosmopolita, con infraestructura y con trayectoria en el mundo del arte internacional. Además, ¿quién no quiere ir a Río?”, explicó Herzog.

Ese fue apenas el comienzo de una larga tarea. Los suizos decidieron adquirir una casa ubicada en el tradicional barrio de Botafogo, construida en 1866 por el arquitecto Francisco Joaquim Bethencourt da Silva. Se trata de una casona de dos pisos y 11.000 metros cuadrados, rodeada por un jardín de palmeras imperiales. La propiedad perteneció a la orden de la Santa Casa de la Misericordia y costó 8 millones de dólares. A principios de 2007 empezaron una minuciosa restauración pues, como dijo Isabela Rosado Nunes, la directora de Casa Daros, tenía que ser de primer nivel. 

“El espacio original, que claramente no fue concebido para mostrar arte, tenía que dialogar con los requerimientos técnicos necesarios para exhibir piezas tan valiosas. Gastamos mucho tiempo y dinero para que nada fallara”, le dijo Rosado Nunes a SEMANA. En una primera etapa el arquitecto encargado fue Paulo Mendes da Rocha, y a partir de 2008 tomó la dirección el estudio Ernani Freire. 

El trabajo se prolongó más de lo previsto y costó en total 33 millones de dólares, una cifra enorme para un proyecto cultural. Pero la semana pasada se inauguró, por fin. Además de las salas de exhibición hay una biblioteca que recoge una importante cantidad de documentos, un espacio académico donde los artistas y curadores dictarán talleres y el restaurante Mira! Uno de los recuerdos más especiales de este largo proceso fue una obra que el famosísimo artista brasileño Vik Muniz armó con algunos de los escombros del edificio antiguo. La casa abrió sus puertas el sábado pasado y durante una temporada la entrada será gratuita. 

Para la inauguración se escogió la muestra Cantos Cuentos Colombianos, que reúne a los pesos pesados del arte contemporáneo de nuestro país. La selección, desde luego, es muy significativa y es una muestra del buen momento por el que atraviesan las artes plásticas nacionales. Cantos Cuentos Colombianos que ya había sido presentada en Zúrich en octubre de 2004 y en enero de 2005? tiene piezas de Doris Salcedo, Fernando Arias, José Alejandro Restrepo, Juan Manuel Echavarría, María Fernanda Cardoso, Miguel Ángel Rojas, Nadín Ospina, Óscar Muñoz, Oswaldo Macià y Rosemberg Sandoval.

La exposición, como lo confirma Herzog, está centrada en la violencia de la década de los noventa. Aunque para algunos es demasiado política, ciertamente hace un recuento muy juicioso de los grandes momentos del arte colombiano de las últimas décadas. Herzog dice que es una muestra perfecta para abrir la casa que pretender ser: “Un centro de divulgación y comunicación. Pretendemos que sea un centro alrededor del cual gravite el mundo del arte latinoamericano. Y que, a partir de lo que se discuta acá, se generen nuevas sinergias creativas”. 

Más información en: www.casadaros.net 
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