Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/05/06 00:00

Una Feria bajo la lluvia

Con la finalización de la decimonovena Feria del Libro, Bogotá comienza a prepararse para ser la capital mundial del libro en 2007.

El público es un fiel seguidor de los eventos que se hacen en el marco de la Feria. En la foto superior una imagen del evento realizado por Arcadia Libros con los nuevos escritores colombianos

A estas alturas del mes muchos bogotanos (o visitantes) tendrán sobre sus mesas de noche una pila de libros que adquirieron en la Feria. La promesa de que ya no comprarán más hasta Navidad calmará, quizá, el remordimiento de los compradores. Aunque no sea verdad.

Para las editoriales, escritores y organizadores es el momento de hacer el balance de lo que pasó durante los 17 días de Feria, que en esta ocasión fue cinco días más larga de lo habitual. Una iniciativa que, sin embargo, no ha sido del todo bien recibida por los participantes, pues consideran que es "muy larga". El dicho de que cada cual habla del baile según como le vaya, se aplica perfecto a esta versión de la feria. Por ejemplo, la Cámara Colombiana del Libro hace un balance positivo: 543 visitantes internacionales asistieron a la Feria, lo que quiere decir que hubo conversaciones y negocios. En ese sentido, la feria, antes que ser un espacio para mostrar las novedades del mundo editorial, es un espacio de negocios donde las editoriales colombianas exhiben sus productos y buscan contactar nuevos compradores. Según Proexport, se espera que se concreten negocios en los próximos meses por más de 15 millones de dólares. Las editoriales, por su parte, confirman el éxito y reconocen que la Feria sigue siendo una vitrina importante para mover el mercado editorial nacional ante compradores extranjeros y nacionales.

Los negocios que se pudieron hacer en la Feria compensan de alguna manera la poca asistencia de público, en especial la primera semana. "Que la feria haya sido cinco días más larga no significó un aumento en la afluencia de público o que las ventas hayan sido mucho mayores que el año pasado", dijo a SEMANA Pilar Reyes, editora general de Alfaguara. El clima, como sucede año tras año, no fue el su mejor aliado. ¿Cuándo tocará una Feria con sol?

Para promover la asistencia de público a la Feria los editores empiezan a discutir la idea de que el valor de entrada sea recompensado al momento de comprar un libro. Algo así como un vale consumible en cualquier editorial. Esto ya se hace, y con éxito, en otras ferias del mundo.

Tanto editores, como escritores y periodistas coinciden en afirmar que en esta oportunidad hizo falta para llamar la atención del público la presencia de un escritor internacional de gran renombre como lo fueron en su momento Mario Vargas Llosa, Susan Sontag, y Ryszard Kapuscinski, entre otros. Estos autores siempre le otorgan a la Feria cierto glamour. Las editoriales aprovecharon el evento para presentar algunos autores conocidos como Anita Nair, Juan Villoro, Javier Moro y Luisa Castro que, de todos modos, no le dieron el nivel internacional de otras versiones. Desde ya los editores, los directivos de la Cámara Colombiana del Libro y Corferias se han puesto el reto de que el año entrante la feria tenga una presencia y una programación más interesante, pues Bogotá, que ostentará el título de Capital mundial del libro, tendrá que cumplir unas expectativas bastante altas. Además, la Feria estará cumpliendo su vigésimo aniversario, y tendrá que estar a la altura de las mejores del mundo.

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