Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/04/28 00:00

Una Granta sorpresa

Todo comenzó en 1979, cuando unos estudiantes de Cambridge decidieron recuperar su vieja publicación estudiantil. Veintiocho años después, Granta manda la parada en los nombres definitivos de la literatura anglosajona y ahora, hispanoamericana.

Los editores Aurelio Major y Valerie Miles hicieron realidad que Granta tuviera una edición en español

En 1979, un grupo de estudiantes de Cambridge decidió retomar el proyecto editorial de su universidad. Era una revista que leían algunos cientos de personas y que había tenido algún pasado glorioso en el que se habían publicados textos de gente como Sylvia Plath. Su nombre era The Granta y la crisis económica por la que atravesaba no auguraba un futuro promisorio. Pero si en el pasado la revista se había dedicado tanto a la política como a la literatura, el propósito de ese puñado de entusiastas era bien distinto: se trataba de darle un espacio a la nueva narrativa británica y crear lazos entre los escritores de Norteamérica y el Reino Unido. Una vez definido el objetivo, se decidió que el editor sería Bill Buford, un hombre nacido en Louisiana, criado en Los Ángeles y laureado en Cambridge por una tesis sobre Shakespeare.

Buford fue claro desde el principio: no se trataba de publicar nóveles escritores por su juventud. Se trataba de buscar, entre los cientos de novedades y lanzamientos, el talento. Por ello se inventó la idea de crear una lista donde se publicaran cada 10 años los 20 mejores escritores británicos menores de cuarenta años. "Miren dentro de 10 años esta lista y podrán comprobar si teníamos o no razón", dijo Buford. Los nombres de esa primera lista, publicada en 1983, fueron, entre otros: Salman Rushdie, Kazuo Ishiguro y Graham Swift. La de 1993: Hanif Kureishi, Will Self y Philip Kerr. La intuición de Buford fue certera: casi ninguno de los nombres incluidos en las listas ha decepcionado como autor y, yendo más allá, gente como Rushdie, es candidata al Nobel. Su apuesta fue un éxito.

En 1995 Buford dejó Granta y se trasladó a Nueva York para asumir como editor de ficción de otra revista indispensable, The New Yorker, mientras Ian Jack asumió el control de Granta. Durante 10 años ésta siguió cosechando éxitos. En 2005, la filántropa sueca Sigrid Rausing, heredera del inventor del TetraPak, y por lo tanto dueña de una de las mayores fortunas del Reino Unido, evitó que la revista fuera vendida a una empresa multinacional de la edición. Rausing, que tiene una pequeña editorial llamada Portobelo, le ha dado un nuevo dinamismo a la publicación, hasta el punto de que su director desde la edición número 51, Jack, el reemplazo de Buford, dejará su cargo en la edición número 99 para darle paso a una persona con nuevas ideas. Otra iniciativa es abrir una sede en Nueva York. Ya en su última edición publicó la lista de los mejores escritores estadounidenses menores de 40, todo con el ánimo de hacerse más fuerte en ese mercado.

La revista se puede dar el lujo de ser monográfica, salir en formato de libro, no tener ilustraciones o fotos, salvo por el reportaje gráfico que lleva incluido en cada edición. Y para completar, tiene el honor de ser la publicación literaria más exitosa en lengua inglesa que haya existido jamás: sus suscriptores superan los 50.000, y para los narradores es un honor que los publiquen en sus ediciones.

La expansión

Granta tuvo un gran problema durante sus primeros 25 años: su lectura era un privilegio al que sólo podían acceder aquellos que supieran inglés. Era una revista escrita para el público anglosajón, lo que dejaba fuera de juego a un inmenso número de personas amantes de la literatura. Por ello, tres años atrás, los editores Valerie Miles y Aurelio Major crearon Granta en español, un proyecto que, aunque ha salido del espíritu de la publicación inglesa, es original e independiente. "Nosotros escogemos el tema de cada edición, luego empezamos a estudiar cuáles son los periodistas o escritores que nos parece que podrían tener algo que decir y los invitamos a escribir sobre el asunto. A partir de ahí analizamos lo que tiene la 'Granta' en inglés y escogemos los textos, que son el 40 por ciento del material total de cada edición", le dijo a SEMANA Valerie Miles. El número que esta en circulación, por ejemplo, lleva como nombre Sobre la Marcha y contiene artículos de Susan Sontag, Roberto Bolaño y Martin Amis, sobre episodios de viajes reales o imaginados. Con el paso del tiempo, sin embargo, Miles y Major se fueron encontrando con un problema mayor. La editorial que la publicaba en ese entonces no la distribuía en América Latina. De las siete ediciones que publicaron sólo llegó el número cero. "El proyecto crecía pero sabíamos que un punto importante era conseguir llegar a Latinoamérica. Teníamos claro que allí había una mayor tradición que en España de la crónica, de los reportajes literarios, de las revistas de este tipo", dice Major. Ambos aseguran que mientras en América Latina existen revistas como Gatopardo y Etiqueta Negra, en España han tenido que educar al público en este tipo de publicaciones. "Hace poco Alfaguara ofreció la oportunidad de crecer el proyecto, así que hemos venido esta casa editorial porque han creído en él", concluye Miles. Es así como la edición número siete de la versión en español se consigue ya en todas las librerías de Suramérica. "Nos parecía que 'Granta' debería reflejar la diversidad latinoamericana y crear lazos de unión", concluye Major.

Pero estos lazos no son sólo entre los diferentes países de habla hispana, sino también entre el mundo hispano y el anglosajón. "En su trayectoria 'Granta' le ha dado espacio a autores latinoamericanos. Le dedicó, por ejemplo, un número a Mario Vargas Llosa en su aventura política. También ha publicado a Javier Marías, Cabrera Infante. Y gracias a la iniciativa de 'Granta' en español hemos conseguido que algunos autores que hemos publicado sean publicados en inglés por primera vez", explicó Miles.

La idea es que la Granta en español también tenga su número de los mejores escritores jóvenes y se prevé que esta edición sea publicada en inglés en 2008. Esto representará todo un salto para las letras hispanas: no sólo se sabrá quien es quién en la nueva narrativa en español (la selección de estos nombres se hace con cuidado y rigor extremos), sino que estos nombres se darán a conocer en el inmenso mercado editorial Estados Unidos y Gran Bretaña. Esto se debe a que no sólo los lectores buscan referencias en esta revista, sino que los mismos editores la usan como guía a la hora de traducir y publicar nuevos escritores.

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