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| 4/28/1986 12:00:00 AM

UNA LARGA NOCHE

En el Teatro Nacional, "La noche de las feminas" plantea un conflicto que no despega

Con un fondo musical y más de cuarenta proyecciones de rostros masculinos en el escenario, se inicia "La noche de las féminas", drama situado históricamente en 1889.
La obra, según el actor que la narra, encarnando al escritor de teatro Strindberg, se centra, como lo afirma el personaje, en "el hombre ausente". Ausente de las vidas de su esposa y de la amante de ésta. Pero, al narrador se le sale de las manos el curso de la obra porque se involucra en ella como actor y la trama, al fin de cuentas, resulta siendo la liberación femenina.
Estrenada en 1975, la obra del dramaturgo sueco, Per Olov Enquist, tuvo, según cuentan, bastante éxito, probablemente porque abarca, a nivel de temática, otro aspecto de la liberación: dejar al hombre por otra mujer.
El segundo acto comienza con la proyección de más de setenta diapositivas, esta vez de rostros de mujeres. Aquí, hay un poco de humor y de comentarios irónicos, pero no se llega al clímax porque el argumento se dilata en forma totalmente innecesaria.
En esta pieza teatral desfilan los tópicos habituales sobre la mujer: que es oprimida, irrespetada, despreciada y el protagonista insiste inclusive diciendo que "el hombre es el centro del conflicto. Delincuentes, primates y mujeres son animales con los que no se puede hablar. Murciélagos que acechan las tinieblas...". En forma paralela, se plantea el problema de Strindberg (Jorge Emilio Salazar) quien reconoce: "Fui modesto en mi actuación sexual" admitiendo de esta manera un complejo que muchas veces lo lleva a refugiarse en los brazos de su esposa Siri (Betty Rolando) como si fuera un niño indefenso. Pero este problema el escritor también lo sublima en sus escritos literarios. La obra que ensayan los personajes, escrita por Strindberg, se llama "La más fuerte" y es la historia de su vida con Siri y Marie (Patricia Maldonado). Al final, llega el fotógrafo el cual cambia de puesto a Siri y deja a Strindberg en el centro de las dos mujeres, porque, al fin y al cabo, es más importante representar "el deber ser" que cual quier otra cosa. "La noche de las féminas" plantea un conflicto muy válido entre lo que es la realidad y lo que debe ser la realidad literaria. Para Strindberg, el concepto es contradictorio pues si bien "vierte en la literatura toda la mierda" según sus propias palabras, cuando se siente inseguro se refugia en ella para crear lo que hubiera querido que pasara.
De otra parte, lo mejor de la obra es su estructura narrativa, el hecho que Strindberg sea el narrador y luego se involucre como actor para representar su pasado es un buen logro. La escenografía de David Manzur es muy bien concebida. Por medio de una serie de velos negros, se hace la separación de los tiempos en la obra, de modo que al recordar ciertos episodios, los personajes se colocan tras ellos para narrar algo del pasado, y nos remiten a otra época.
Sin embargo, pese a que el elenco de actores es bueno: Jorge Emilio Salazar, Betty Rolando, Patricia Maldonado y Gustavo Londoño, la obra no logra despegar. El espectador no se involucra en la trama, queda sentado mirando al escenario sin formar parte de él. Puede ser un poco por el tema que, al fin y al cabo, en 1986 no sorprende y aunque hay un intento por tratarlo desde otro punto de vista, éste no es suficiente. Además, los repetidos clichés sobre la liberación femenina y la debilidad del hombre cansan al espectador porque no le aportan ningún elemento novedoso. Gustavo Londoño Schiwe quien además de dirigir la obra interpreta el papel dentro de ella de director de teatro, representa bien su rol de imprudente e inoportuno, sin mucha personalidad. Jorge Emilio Salazar por su parte personifica bastante bien a un Strindberg inseguro y lleno de falsos conceptos. En cambio tanto a Patricia Maldonado como a Betty Rolando les falta meterse en sus personajes. La primera, siendo Marie la amante, debería proyectar más carácter, más seguridad ya que su personaje ha escogido ser lesbiana y alcohólica, dos actitudes que debería respaldar con más convicción. En cuanto a Betty Rolando, sobreactúa un poco el personaje de Siri y a ésta le falta sinceridad, que es una de sus características principales.
El día del estreno de la obra fueron dos horas interminables pero, según dijo Betty Rolando después, ya le cortaron ciertos apartes a la obra con el fin de agilizarla y le hicieron varios arreglos.
El tema de la obra, que se presentará durante todo el mes de abril en el Teatro Nacional, no es malo. Si le han hecho cambios y los actores han cogido más cancha, probablemente "La noche de las féminas" valga la pena ser vista.
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