Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/09/11 00:00

Una loca película de vampiros

He aquí la prueba más contundente de cómo se han resignado la industria y los espectadores a la mediocridad. También conozca cuáles son las películas del momento.

La película pretende sacarle dinero a la parodia de la cultura juvenil de hoy a partir de la moda de los vampiros.

Título original: Vampires Suck
Año de estreno: 2010
Género: Comedia
Guión y Dirección: Jason Friedberg y Aaron Seltzer
Actores: Jenn Proske, Matt Lander, Diedrich Bader, Chris Riggi, Ken Jeong, Anneliese van der Pol, Mike Mayhal, Rett Terrell

Puedo ver dos reacciones a esta página: “¿Cero estrellas a la película más chistosa que ha salido este año?” y “¿para qué perder el tiempo reseñando este pequeño bodrio cuando la cartelera está llena de nuevas producciones mucho más interesantes?”. Primera respuesta: si alguna vez ha habido una producción desechable, en la historia del cine, sin duda ha sido esta. Y segunda: vale la pena reseñarla porque los estrenos de estas semanas, El cuerno de la abundancia y Cartas a Julieta, se irán mañana en el río en el que flotan boca arriba las películas flojas del año. Y no nos servirán de pretexto, como Una loca película de vampiros, para señalar la ausencia de talento en el cine para adolescentes que se hace hoy en Hollywood, para citar algunas parodias de hace años como verdaderos clásicos del cine y para mirar de reojo a esos creadores que se encogen de hombros cuando se les dice que su oficio es alimentar la mediocridad del auditorio.
 
Eso es. Hubo un tiempo en que las películas gringas para 12 años (pensemos en The Sure Thing, Ferris Bueller, Digan lo que quieran, para no ir tan lejos en el tiempo) eran tan ligeras como brillantes: jugaban con las historias de antes pero construían personajes memorables que han llegado a salvo hasta estos días. Hubo una vez en que las parodias cinematográficas eran tan absurdas y tan ingeniosas (recordemos El dormilón, El joven Frankenstein, Top Secret) que superaban lo parodiado hasta ganarse el rótulo de clásicos del cine. Hoy, gracias a realizadores de una pobreza nunca vista, por cuenta de humoristas de segunda en la tradición de aquellos hermanos Wayans que crearon Una película de miedo (2000), los espectadores parecen haber hecho el siguiente trato con la industria: la gracia de estas comedias es que sean mediocres. Una buena película es un trabajo. Como un libro.

Una loca película de vampiros es otra estafa (otra producción rentable que los lectores de imdb.com califican con 3,3 sobre 10 tras ir a verla el primer fin de semana, en masa, engañados por los publicistas) de los mismos creadores de No es otra película de amor (2006) y Una loca película de Esparta (2008). Qué timo. Hacerla costó 20 millones. Va a recaudar unos 60 en las taquillas del mundo. Y a nadie le gusta. Ridiculiza los referentes de los adolescentes de hoy, desde la serie Gossip Girl hasta la cantante Lady Gaga, a partir de esa abrumadora moda de los vampiros que ya empieza a tener cara de fenómeno sociológico. Sigue punto por punto, más como un parásito que como un parodiador, la trama de la saga de Crepúsculo. El público quinceañero la celebra a carcajadas salvo cuando se burla de cosas como la maldad de FOX News o la corrección política de esos jóvenes que celebran la virginidad como un tesoro. Y lo único que produce en la gente que va al cine a ver cine es la pregunta “¿no sería más comercial si fuera buena?”.
 
Cartelera
 
La ciudad de las tormentas. Paul Greengrass se pregunta por las armas de destrucción masiva que sirvieron de pretexto para la invasión de Irak.

La hermandad. Más vampiros. Pero con un elenco, una estética y una pregunta más interesantes: ¿y si los chupadores de sangre se tomaran el mundo?

El cuerno de la abundancia. El equipo que filmó la entrañable Fresa y chocolate revisa ahora el lado oscuro de la moneda.

Locuras en el bosque. Ver el nuevo documental de los realizadores de Microcosmos es, una vez más, descubrir que somos prójimos de todas las criaturas de la tierra.

El último maestro del aire. M. Night Shyamalan reaparece con esta desconcertante adaptación de una popular serie de televisión animada. 

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