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| 8/20/1990 12:00:00 AM

Una manito

Tras una parálisis, Michel Beroff tocará en Bogotá obras para la mano izquierda.

La mayor tragedia para un músico, aparte de perder el oído como le ocurrió al gran Beethoven, es perder las manos, en el caso de instrumentistas , o la voz para un cantante.
La historia ha registrado hechos patéticos como el de Robert Schumann, quien siendo notable pianista quiso aventajarse en las posibilidades técnicas y para lograr una absoluta independencia en el cuarto dedo de la mano derecha, se sometió a un tratamiento casero ingeniado por él que acabó por paralizarle la mano y terminó allí su carrera de virtuoso.
No menos trágico fue el accidente sufrido por el pianista austriaco Paul Wittgenstein quien a principios de la gran guerra fue enviado al frente ruso, donde perdió el brazo derecho. Esto lo obligó a desarrollar la técnica de la mano izquierda y a él se le debe que Maurice Ravel escribiera su célebre Concierto para mano izquierda.
En fecha más reciente se presentó el caso del también pianista León Fleisher, norteamericano, quien sufrió lo que los médicos llaman "síndrome de pianista" que le paralizó el cuarto y quinto dedos de la mano derecha, y para terminar esta secuencia dramática, hace poco más de dos años se conoció el drama que vivía el pianista francés Michel Beroff, quien debido a una parálisis del dedo índice de la mano derecha tuvo que tomar el camino de sus otros colegas: tocar repertorio escrito para la mano izquierda.
Y es precisamente Berorf el artista invitado a tocar el próximo 25 de julio en la sala Luis Angel Arango y al día siguiente en el teatro Camarín del Carmen, en Bogotá, donde en ambas ocasiones interpretará obras escritas para la mano izquierda.
A muy grandes rasgos, la carrera de este músico se inició a los 17 años luego de obtener un primer premio en el concurso Olivier Messiaen.
Los grandes escenarios del mundo le aplaudieron como notable intérprete, en medio de esta locura de conciertos que programaba por doquier, quizás el exceso de trabajo o quizás un inconsciente maltrato a la mano derecha lo puso alerta cuando empezó a percibir síntomas de parálisis a los cuales no les dio mayor importancia.
Continuó tocando, estudiando, hasta que se declaró abiertamente el problema: el dedo índice no respondía. En declaraciones concedidas a medios periodísticos internacionales Beroff confesó cómo su primera reacción cuando observó el problema fue ignorarlo. Sin embargo, la parálisis proseguía y fue en ese momento cuando decidió acudir a médicos, neurólogos, quiroprácticos, acupunturistas y en todos los casos el diagnóstico como el remedio fueron iguales: el célebre "calambre" de pianista, mucha calma, tranquilizantes. Tal víacrucis de especialista en especialista a la postre resultó inútil y como sabia decisión, antes de convertirse en conejillo de indias, optó por encarar el problema y afrontar la realidad: se tomó un tiempo para analizar su porvenir y decidió dar clases dirigir y seguir a un ritmo más moderado su vida de concertista.
Cierto es que el repertorio escrito para la mano izquierda no es muy grande. Pero pianistas como Fleisher, que sufrieron este mal, se dedicaron a rescatar obras y hoy se contabiliza un número apreciable de composiciones que permiten a un pianista hacer una carrera tocando obras escritas exclusivamente para la mano izquierda. Hay, inclusive, música de cámara como un cuarteto de Komgold, quintetos de Schmidt, y la suite de Max Reger, entre otras.
No cabe duda de que los recitales que dará Michel Beroff en Bogotá serán un suceso, no sólo por la curiosidad de que interprete obras exclusivamente para la mano izquierda sino por tratarse de un gran músico y virtuoso de muy sólida y prestigiosa trayectoria internacional.
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