Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/08/09 00:00

UNA QUIJOTADA

El Teatro La Candelaria de Bogotá estrenará uno de los montajes más ambiciosos de su director, <BR>Santiago García: El Quijote de La Mancha.

UNA QUIJOTADA

Setenta personajes, sumados a la música, al vestuario y a una escenografía que no
representan necesariamente la España del siglo XVI, conforman el montaje de dos horas de duración de 'El
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha', que presentará dentro de dos semanas en Bogotá Santiago
García y el Teatro La Candelaria, antes de que el grupo viaje al Festival de Teatro en México.
Es tal vez uno de los proyectos más ambiciosos que haya emprendido García en su larga trayectoria en la
dramaturgia nacional. La sola escritura del guión le tomó más de un año, sin contar con los seis que dedicó a
seleccionar los personajes y episodios más teatrales en la novela de Cervantes. Pero la labor creativa del
montaje no ha parado todavía. En los últimos meses se han introducido nuevos elementos escénicos que
los propios actores han sugerido a la versión definitiva.
"No se trata de una construcción de El Quijote original, ni tampoco de una versión colombiana con
alpargatas o bambucos de fondo. Es una visión muy ambigua, propia del grupo", afirma García. Conseguir
este propósito no fue fácil. Después de que los 15 actores se rotaran todos los personajes durante el último
año, finalmente César Badillo fue el elegido para interpretar al Quijote, a pesar de que su contextura física no
fuera similar a la del personaje alto y flaco que siempre se ha vendido. "Yo interpreto a un ser que se arma y
se desarma, que es grande y chico, y aunque parece desapacible sólo busca divertirse y rescatar la risa",
comenta Badillo.
Este último punto es sin duda la esencia de la obra. Sin caer en el facilismo, el humor es el elemento
predominante, y se concentra en personajes bien representados como Sancho Panza (Fernando
Peñuela), quien logra fusionar al pícaro español, ignorante y sabio al mismo tiempo, con ademanes propios
de la sociedad actual. En este sentido García y su grupo consiguen lo propuesto: colaborar a la galería
de ilustraciones que ha tenido la obra de Cervantes en los últimos cuatro siglos.
Si bien es cierto que en 1607 se llevó a cabo en Lima, Perú, la primera presentación teatral de El Quijote
(sólo dos años después de la publicación de la primera parte), y a pesar de que son conocidas más de 90
versiones en España, en Colombia este montaje es toda una novedad amén de una presentación que no hace
mucho tiempo realizó el Teatro García Márquez.
El montaje recoge 12 de las aventuras más representativas del protagonista, entre ellas la barca encantada,
la lucha con los molinos, la batalla contra los leones, y la constante búsqueda de Dulcinea. Con un
importante despliegue de vestuario, y con una maratónica labor actoral en la que cada integrante del
elenco representará mínimo a cinco personajes a excepción de El Quijote, Sancho, y Trujamán, La Candelaria
se embarca en una adaptación que, en medio del escaso apoyo económico y teniendo en cuenta la
magnitud de la obra, se convierte en toda una quijotada.

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