Sábado, 21 de enero de 2017

| 1996/01/01 00:00

UNA SOLA SOMBRA LARGA

El concurso lanzado en conmemoración de los 100 años de la muerte de José Asunción Silva, tiene a los capitalinos trabajando en la sombra.

UNA SOLA SOMBRA LARGA

CUALQUIER OBjeto es válido, con tal que proyecte sombra mediante el uso de fuente solar, lunar o artificial. Este es el requisito básico para participar en el concurso de la sombra más larga de Bogotá, organizado por la Alcaldía, el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, la Casa de Poesía Silva y el Museo de la Ciencia, en conmemoración de los 100 años de la muerte de uno de los mayores poetas de Colombia.
El lanzamiento del concurso, con plazo de entrega en la sede de la Casa de Poesía Silva hasta el 15 de diciembre, coincide con la publicación de una minuciosa biografía de José Asunción Silva, titulada Chapolas negras y escrita por el autor antioqueño Fernando Vallejo. El corrosivo escritor, conocido por no tener pelos en la lengua, lanza implacables sentencias sobre algunos de los más renombrados exponentes de la política, la poesía y la literatura colombianas, mientras traza una semblanza de Silva con base en los diarios de contabilidad del poeta, mediante los cuales demuestra, entre otras cosas, que Silva no era tan inocente de las deudas de su padre y que el autor del Nocturno era mucho menos ingenuo en materia de crédito de lo que muchos creen.
Precisamente el poema Nocturno fue el que inspiró a los organizadores del evento mockusiano para poner a los habitantes de la capital a ejercitar la física, el cálculo, la imaginación y el sentido común en tan curiosa convocatoria. Pero mientras José Asunción Silva se refiere en su versos a los cuerpos de dos amantes que juntos proyectan una sola sombra larga bajo los rayos de la luna llena, los participantes del concurso tienen a su disposición mucho más que seres humanos Gran cantidad de alternativas -ofrece una ciudad como Bogotá para jugar con la incidencia de la luz en los objetos y su efecto sobre las superficies. Al fin y al cabo se trata de la sombra más larga y no de la que más volumen ocupe.
El concurso tiene además peculiaridades científicas que sin duda entretendrán a más de un inquieto ciudadano. El hecho no es solo saber el lugar de proyección de la sombra, sino comprobarlo. El participante debe dejar constancia de dónde se llevó a cabo el fenómeno, la hora y la fuente lumínica que la hizo realidad -si es posible, un testimonio fotográfico-, para que el jurado, conformado por un grupo de científicos expertos en el tema, llegue al justo veredicto el último día de 1995, cuando los organizadores darán a conocer los resultados.
Para una Navidad zanahoria propuesta por el alcalde Mockus, nada más consecuente que un concurso zanahorio y divertido, cuyo premio mayor posee el espíritu del burgomaestre. El ganador se llevará el honor de leer el Nocturno, de Silva, delante de 30 niños, escogidos por el IDCT.

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