Jueves, 19 de enero de 2017

| 2009/07/05 00:00

Vals con Bashir

Ver esta película israelí, cruce de novela gráfica con documental de guerra, es una experiencia que marca. ***1/2

Vals con Bashir

Título original: Vals Im Bashir.

Año de estreno: 2008.

Dirección: Ari Folman.

Voces de: Ron Ben-Yishai, Ronny Dayag, Ari Folman, Dror Harazi, Yehezkel Lazarov, Mickey Leon, Ori Sivan, Zahava Solomon.

Antes de presentar la admirable Vals con Bashir, antes de decir que no se había hecho en cine nada como esto, y que estamos frente a una película que nos recuerda que todos los lugares del mundo son susceptibles a los mismos horrores, vale la pena contar una pequeña historia.

Una vez, hace más de 30 años, se descubrió que todo podía narrarse en forma de cómic. Ciertos autores, Will Eisner a la cabeza, se inventaron historietas tan extensas, tan complejas, tan interpretables como las novelas. Y el género que se fue configurando, ese nuevo tipo de relato que daba por sentada la inteligencia del publico, se dejó llamar "novela gráfica" a falta de un nombre mejor. En 1992, como si se tratara de probar que sí había un nuevo género, y que no había ningún tema, por delicado que sonara, que no pudiera convertirse en una serie de viñetas, el norteamericano Art Spiegelman recibió el premio Pulitzer por una novela gráfica autobiográfica llamada Maus. El libro, la historia de cómo el padre del autor sobrevivió al holocausto, una especie de documental en el que los judíos perseguidos son dibujados como ratones y los nazis como gatos, hoy sigue siendo una inspiración para los artistas del cómic: podría decirse que le deben la vida obras tan importantes como Persépolis de Marjane Satrapi o Palestina de Joe Sacco.

Podría decirse, también, que si Maus no hubiera existido, el realizador israelí Ari Folman jamás se habría atrevido a hacer este escalofriante documental animado titulado Vals con Bashir.

Vals con Bashir sigue al propio Folman (al Folman dibujado) desde que en 2006, en una conversación de bar con un antiguo compañero del ejército, descubre que no puede recordar más que unas imágenes sueltas de sus días en la guerra del Líbano. Y hasta que, algunos meses más tarde, se da cuenta de por qué su memoria ha bloqueado lo que vio en esa jornada de 1982: porque entonces sucedió aquella matanza de refugiados palestinos que ha pasado a la historia con el nombre de "la masacre de Sabra y Chatila". Todo funciona en Vals con Bashir: sus testimonios dolorosos, sus perturbadoras imágenes recurrentes (en la más impactante, el soldado Folman, de 19 años, se baña en el mar de Beirut bajo la luz de las bombas) y su mezcla de animación tradicional con animación de Flash, consiguen recrear, como nunca se ha visto, una realidad a la que cada vez le cuesta más trabajo cerrarles las puertas a las pesadillas.

Vals con Bashir no es un largometraje fácil de ver. Su estética novedosa, cruce de novela gráfica con documental de guerra, le exige al espectador toda su atención. Su estructura circular, subrayada por una banda sonora compuesta por el minimalista Max Richter, puede llegar a los nervios.

Sin embargo, un premio le ha sido reservado a quien acompañe a Folman hasta el final de su recorrido: la fortuna de volver al mundo menos ciego.

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