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| 4/4/1994 12:00:00 AM

VIAJE SIN REGRESO

A los pocos meses de haber recibido el premio Juan Rulfo, al poeta cubano Eliseo Diego lo sorprendio la muerte.

EL DIA QUE ELiseo Diego recibió en Guadalajara el premio Juan Rulfo de Literatura 1993, a finales del año pasado, sus palabras de agradecimiento tenían el sabor de una premonición. Parecía que el poeta, nacido en Cuba en 1920, se estaba despidiendo. Y resultó cierto.
En su discurso, Diego confesó que su deseo era morir en Cuba, pero si por los azares del destino llegaba a culminar su vida en México, quería que lo pusieran cerca de Juan Rulfo "para esperar juntos el fin de las historias -el fin de todas las historias-". Y el azar llegó la semana pasada, cuando un infarto lo sorprendió en Ciudad de México. Aunque sus restos fueron trasladados a La Habana, algo de su corazón debió quedar en el país de Rulfo, una tierra a la que amaba entrañablemente.
Había escrito su primer libro de relatos a los 22 años, titulado En las oscuras manos del olvido; pero ya en él se vislumbraba el poeta que sería después. Su gran impulsor fue, sin duda, el escritor José Lezama Lima, quien desde los primeros relatos de Diego intuyó que en ellos se encontraba la prosa más refrescante que había surgido en Cuba en los últimos 20 años.
Y así fue surgiendo Diego entre los grandes. Durante la década de los 50, luego de haber publicado obras como Divertimentos y En la calzada de Jesús del Monte, Eliseo hizo parte del movimiento literario cubano Orígenes, del cual formaron parte los más importantes escritores de la isla en la época: Diego Lezama Lima, Cintyo Vitier y Fina García Marruz. Igualmente se desempeñó como director del departamento de Literatura Infantil en la Biblioteca Nacional de Cuba.
A lo largo de 74 años, Diego le demostró a Latinoamérica la posibilidad de encontrar en la sencillez del lenguaje el vehículo para desentrañar las virtudes mágicas de América. Quizá porque, para él, la única poesía válida era la que servía para vivir, para hallar la vida en un poema. Autor de obras poéticas como El oscuro esplendor (1966), Los días de tu vida (1977), Inventario de asombros (1982), y de los textos en prosa Noticias de la quimera y El libro del quizás y del quién sabe, Eliseo Diego legó al mundo toda la frescura de sus letras. Alvaro Mutis había dicho en una ocasión: "Eliseo Diego, como los grandes clásicos, sabe tratarse de tu a tu con las palabras". Ahora sólo le falta enfrentarlas en persona, en el otro mundo.-
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