Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/10/22 06:00

‘Violencia’, la película que cuenta la guerra sin balas

Esta obra se va en contra de todos los clichés de las producciones sobre el conflicto. Estará en las salas de Cine Colombia sólo el 23 y 24 de octubre.

'Violencia' fue exhibida por primera vez en el Festival de Cine de Berlín. Foto: Cortesía.

Tres días antes de que se cumpliera el plazo en el Festival de Cine de Berlín para recibir las películas que concursarían por aparecer en su edición 2015 –celebrada en febrero pasado–, el realizador Jorge Forero llegó al aeropuerto de Bogotá en busca de alguien que viajara a Alemania y llevara consigo el disco duro que contenía a Violencia, su ópera prima. Era la única manera de que llegara a tiempo. La primera persona a la que le hizo la propuesta –“una señora que me inspiró confianza”, dice Forero– pidió tiempo para pensarlo: ¿podía creerle a un extraño, quien decía ser cineasta, que lo que había en aquel paquete era una película? Finalmente aceptó. Un mes después llegó a Colombia la noticia de que había sido seleccionada.

Que Violencia hubiera llegado a uno de los festivales más importantes del mundo para el cine independiente, tenía varias lecturas –explica Forero–: le daba una validez artística a su obra y una especie de certificado de “talla internacional”, y además sería un enorme respaldo para su distribución. Pero, sobre todo, le dio la tranquilidad de saber “que el barco no se hundió”. Forero se refiere a las dudas que siempre rondaron la realización de esta película alternativa, independiente, “rara” –como él mismo se refiere a ella–, que se aleja de todo lo que el cine colombiano ha hecho sobre la guerra.

“Rara porque no se parece a nada de lo que haya visto antes”, dice Forero; porque es una película que no cuenta una historia, que no tiene mayores diálogos; que no está narrada bajo la estructura tradicional de un principio, un desarrollo y fin; que habla de la guerra como ninguna película ni serie de televisión lo ha hecho: sin prejuicios, sin señalamientos, sin bandos, sin enfrentamientos, sin balas.

Violencia son retazos de la vida de tres personajes: un secuestrado, un falso positivo –un joven de un barrio marginal que es asesinado por el Ejército para hacerlo pasar por un guerrillero muerto en combate– y un comandante paramilitar. Lo que sucede en los 79 minutos de esta obra son fragmentos de sus rutinas: el secuestrado se baña en el río, el muchacho –el futuro falso positivo– tiene sexo a escondidas con una vecina, el jefe paramilitar se come un perro caliente con su novia; el secuestrado se enferma, el muchacho cae en un retén militar, el paramilitar ordena liquidar a uno de los suyos que le desobedece. Y así se van yendo las vidas de los tres. Y más allá de las atrocidades y el dolor y la crudeza de los actos que ellos provocan, o que recaen sobre ellos, uno ve a tres humanos.

“Tanto dolor nos volvió indolentes –dice Jorge Forero–. Ante situaciones tan fuertes sólo nos preocupamos por el bienestar de nuestro núcleo cercano. Dejamos de generar vínculos afectivos con el resto del mundo para evitar el dolor. No se podría manejar tanto dolor. Y el peor resultado de la indolencia es que dejamos de valorar al otro como un ser humano, y se convierte en un algo, una estadística, un número”. Esta película quiere reconectar al espectador con los olvidados –ignorados–, quiere quitarles los rótulos de matón, campesino o víctima; quiere “mostrar todas sus capacidades y posibilidades como ser humano. No para justificarlos ni explicarlos, sino para humanizarlos, y a partir de ahí mirar lo que han hecho”.

Violencia es una película “rara” con un sonido impecable, con un gusto cuidadoso por los detalles, con una enorme riqueza visual; con un mensaje que no es fácil de digerir, que se queda rondando dentro de uno; que literalmente deja sin palabras a muchos espectadores; que toma tiempo. “Las personas que saben a qué tipo de película se están enfrentando, salen con una sentimiento que está más atravesado en el estómago que en la cabeza”, dice Forero.

La película no llegará a las salas de cine como llega el resto que logra sortear el exigente filtro de los exhibidores; se proyectará sólo dos días –viernes 23 y sábado 24 de octubre, a las 9:00 p.m.– en quince salas de Cine Colombia de diez ciudades. Será una especie de experimento para el programa Cineco Alternativo, de Cine Colombia, que durante siete años ha exhibido en las salas de cine el contenido cultural que de otra manera no llegaría al país: teatro, ópera, danza y ballet del mundo.

Este viernes, por primera vez, será proyectada una película colombiana y contemporánea en ese espacio –al que sí han llegado clásicos del cine, restaurados o remasterizados, como Chaplin–. “Violencia fue hecha como un ejercicio audiovisual muy particular, se acerca más a una obra de arte que a una narración audiovisual común”, dice Nasly Boudé, directora de contenido alternativo de Cine Colombia. “Llega en un momento muy oportuno para el país. Es una obra que debería estar exhibida en un museo casi que permanentemente. Es una apuesta muy fuerte de ellos y por eso quisimos respaldarla”.

Con todo esto, no era gratis entonces el temor que Jorge Forero y su equipo tenían de que “el barco se hundiera”. La selección en el Festival de Cine de Berlín espantó ese miedo. Ahora la misión es que la gente la vea, que en las dos únicas oportunidades que será presentada  –en salas de cine de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena– haya los suficientes espectadores para, incluso, pensar en una segunda temporada de exhibición de esta película que en palabras de Jorge Forero “fue también un acto de fe”.

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