Sábado, 21 de enero de 2017

| 1986/08/18 00:00

VIVIR EL CUENTO

El éxito del "Cuento del domingo" está en que así se vive la vida

VIVIR EL CUENTO

El cuento del domingo "Vivir la vida" no es sólo un cuento de domingo, sino un drama de todos los días para muchas personas que sin ser Pedro o Angela o Consuelo, han estado involucradas de alguna manera en situaciones, dilemas, amarguras y dolores similares. Es decir, en el mismo cuento.
Y es que el cuento de un muchacho ingenuo, lleno de ilusiones, que viaja de la provincia a la capital, cuya única carta de presentación es el parentesco con un acaudalado empresario es una historia de la vida diaria en cualquier país en donde las grandes urbes aparecen como la panacea al marginamiento. La historia, que cada domingo se parece más a la vida, se completa con el romance que el muchacho tiene de entrada con una joven pobre; se complica cuando cambia el amor de la empleada de la cafetería por el de la hija del dueño de la empresa y se vuelve drama cuando conoce que la muchacha del primer encuentro ha quedado embarazada.

NI BUENOS NI MALOS
Pero la magia de "Vivir la vida" no está sólo en la historia, que sin ser truculenta es trágica, sino en los personajes que intervienen. Se trata de personas que por su naturalidad actúan como si estuvieran representando el papel de sus propias vidas. En el libreto no hay personajes absolutamente buenos, pero tampoco los hay definitivamente malos.
Son personas que como Carmen Santamaria de Muñoz, interpretada por Vicky Hernández, ha concentrado todo el interés de su vida en su hijo, Pedro. "Se trata--dice Vicky- de una mujer mística un poco histérica, que piensa que lo más importante de la vida es ascender en la escala social no importa a qué precio y que ve en su hijo la posibilidad de hacerlo, ya que sus padres nunca lo lograron.
Pero esta aspiración no puede considerarse como perversa, ya que para muchas madres es válida". Vicky ha logrado una caracterización impecable de este personaje. Dijo a SEMANA: "Para mí, sin ninguna falsa modestia es la seriedad en mi trabaja lo que hace posible estas caracterizaciones, además de que yo gozo actuando. En esta ocasión creo que el libreto fue fundamental, así como la dirección artística de Pepe Sánchez, quien nos permitió en muchas escenas improvisar, con resultados muy satisfactorios".
Sin embargo, la actuación de Vicky Hernández no es la única destacable. Antonio, el esposo de Carmen, interpretado por Rafael Bohórquez, logra combinar la docilidad ante la esposa con la firmeza de carácter ante la situación de Pedro, pero conservando siempre un aspecto apocado. Ignacio, el típico "jefecito" que abusa de sus subordinados y es servil ante sus jefes, está caracterizado por Miguel Alfonso Murillo, quien considera que los personajes antipáticos como el que representa son a nivel dramático excelentes para sacarles partido. El poderoso Santamaría, Gustavo Londoño, no fue copia extranjera.
"Se trata--dice Londoño--de crear un personaje que aunque rico y teniendo en sus manos la vida de muchas personas, no careciera de sentimientos''. Octavio, el eterno enamorado de Angela, papel que representa Sebastián Ospina, es otro de los personajes que sin ser deliberadamente malo trata de sacar partido de la "metida de pata" de Pedro. Rosa, la amiga de Consuelo, papel a cargo de una primípara de la televisión, Bárbara Perea, pretende a lo largo de la serie no ser más que eso: la amiga del alma y apoyo de Consuelo. Sin embargo, en la escena del domingo pasado, cuando Consuelo muere, se sacó el clavo y demostró un excelente trabajo dramático.
Waldo Urrego, el hermano de Consuelo, y Víctor Hugo Cabrera, esposo de Rosa, son dos tipos que por las circunstancias de la vida, de acuerdo con el libreto, son antipáticos y hasta cínicos, papeles que logran a cabalidad, pero en el fondo no son más que dos hombres buenos que se hacen matar o matan por los que aman.

TRIANGULO DE AMOR
Pedro, Juan Fisher; Consuelo, Jennifer Steffens, y Angela, Sandra González, conforman el triángulo amoroso de la obra escrita por el brasilero Manoel Carlos y que en ese país se pasó por espacio de 80 capítulos. Para Colombia, RTI compró el resumen de 20 y, a pesar del éxito, se respetó la intención original de transmitirla tan sólo en 18.
La actuación de Juan Fisher como Pedro es para muchos perfecta. Se trata de un muchacho despistado frente a lo que le está pasando y por lo tanto su desgano y poca vitalidad parecen comprensibles. Para otros, la actuación es un desastre. Su voz no tiene matices, dicen. No le imprime vida al personaje, agregan. El propio Fisher confiesa que Pedro no lo encarretó y que "tal vez eso se note".
Sandra González, estudiante de economía de la Universidad de Los Andes, confiesa que aunque no se identifica del todo con Angela, la ve como una muchacha mimada pero con principios morales que no vacila en ir a donde su rival, Consuelo, y expresarle su apoyo. Su actuación es buena. Jennifer Steffens dice que su papel al comienzo le producía rechazo por la bobería de Consuelo, pero que poco a poco fue encontrándole el lado positivo. Descubrió entonces a una Consuelo honesta, que es demasiado condescendiente con Pedro porque está locamente enamorada de él, pero que muestra su fortaleza al decidir tener su hijo por encima de todos y de todo. Además, es capaz de rechazar a Ignacio, que hubiera podido ser su tabla de salvación. Para Jennifer, una revelación en este cuento, la escena que no la convenció del todo en su actuación, fue cuando ella cae del avión. "No sólo fue difícil desde el punto de vista técnico porque las cámaras y el sonido iban en el avión contiguo y ellos (Pedro y Consuelo) tenían que equilibrar el peso, sino que desde el punto de vista dramático, creo que me excedí y aparecía muy excitada. No fui capaz de tener la calma de los muertos". Para Jennifer, su final es acorde con la situación social de Consuelo. "En la vida real, para la gran mayoría de la gente pobre, son excepcionales los finales rosa. El de Pedro, será también un final excelente: el castigo a su ambición".
Para Vicky Hernández, la culminación del cuento en lo que atañe a su personaje de madre posesiva, es un final en donde no hay retorno posible.
Desde el punto de vista dramático, es estupendo. Desde el punto de vista emocional es muy triste y desde la perspectiva del personaje de Consuelo es el derrumbe completo. Y para la millonaria audiencia de "Vivir la vida", que de acuerdo con el Nielsen de sintonía para junio llega a 10 millones de personas que religiosamente siguen la serie cada domingo, el final será sorprendente. Para RTI no es, sin embargo, sorprendente la audiencia, ya que con la dirección de Pepe Sánchez, y con una inversión de un millón de pesos por capítulo, el balance es excelente: una magnifica realización, variedad de escenarios y una actuación impecable. Seguramente el domingo 27 de julio cuando los televidentes vean aparecer la palabra fin en "Vivir la vida", muchos experimentarán la misma sensación que cuando se acaba de leer un buen libro: ¿por qué no fue más largo?


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