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| 8/29/2015 10:00:00 PM

Vivo en el limbo

Esta película colombiana inspirada en las canciones del compositor vallenato Kaleth Morales es un relato estereotípico del paso de la pobreza al éxito. **

País: Colombia
Año: 2015
Director: Darío Armando García
Guion: Carlos Franco Esguerra
Actores: Carlos Alexander Martínez, Carlos Mario Rincón, Hugo Luis Urruchurto
Duración : 90 min


Hace un par de décadas había un programa de televisión que se llamaba Donde nacen las canciones que era chistoso sin pretenderlo. Cada episodio tomaba una canción cualquiera —en general de contenido romántico— y ponía a sus actores a representarla. Así, el galán televisivo decía en algún momento “o quizás simplemente le regale una rosa”, teniendo una rosa en la mano y yendo camino a la casa de la muchacha que quería. Ahí residía el humor absurdo de esa serie, en su obviedad extrema.

Vivo en el limbo es su digno heredero. No hay que dejarse despistar por el letrero que sale al comienzo, advirtiendo que la película es un ejercicio de la imaginación de los realizadores: acá no hay imaginación. De hecho, da la sensación de que sin excepción las escenas han sido vistas decenas o centenares de veces en telenovelas y series de televisión.

Y el aviso de que lo que veremos no se basa en la vida del cantante Kaleth Morales (que murió en un accidente de tránsito en 2005) queda más que claro al final de la película: vidas como la que muestran solo se ven en televisión. La aclaración sobra.

La película está llena de dramatismos injustificados, situaciones planas que se supone consideremos graves o apremiantes por que, justo cuando comienzan, llegan unos acordes disonantes de piano.

La historia central sigue el camino de la pobreza a la fama del joven Efraín Molina. El drama injustificado y absurdo no tarda en llegar: su padre es un amante del vallenato tradicional con guitarra y guacharaca, mientras el joven Molina, además de tocar guitarra, gusta del acordeón (insertar acorde disonante de piano).

Y más drama injustificado: en su lecho de muerte, la madre de Efraín llama a su hijo. “Júrame que no vas a ser músico”, le pide. Hasta ahí, la película no se ha molestado en mostrar qué puede tener la madre contra la vida de un músico, si su hogar, a pesar de las dificultades de la pobreza, parece ser un lugar feliz y tranquilo, sin rastro de esos acordes disonantes que lo dañan todo.

Pero bueno, el muchacho ya le hizo un juramento a la madre ojerosa y agonizante y, a partir de ahí, cada vez que contempla la posibilidad de ser músico lo atormenta el piano invisible. ¡Hasta que, simplemente, deja de hacerlo! Así de caprichosos son esos acordes, parece.

Antes de terminar, vale la pena hacer mención especial de la música que usa Vivo en el limbo. Quizás para reforzar la idea de limbo como un lugar de estancamiento eterno, a donde llegan las almas de quienes no merecen el cielo o el infierno, la película repite una y otra y otra vez la canción que le da el nombre.

Pero es una lección interesante. Al oirla por enésima vez pensé que no era un error ni un intento craso por aprovechar el mayor hit del difunto compositor vallenato. Era, más bien, su manera de generar en nosotros, los espectadores, la “pena sin tormento” que según Dante caracteriza a los infortunados habitantes del círculo más leve del infierno. Y eso, Vivo en el limbo, lo logra muy bien.

Cartelera
**** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala


Un asunto de tierras ** 1/2
Documental que, a partir de la implementación de la Ley de Tierras, muestra con pesimismo el desfase entre las necesidades de la gente y las instituciones del Estado.

El renacer de un campeón ***
Drama neozelandés donde un indigente con problemas mentales recupera su vida al volverse tutor de un club juvenil de ajedrez.

Más notas perfectas 2 *
Comedia grosera y sin gracia que sigue a un equipo universitario de mujeres cantantes a capela tratando de recuperar su prestigio.

Sueño de invierno ****
Cinta turca dirigida por Nuri Bilge Ceylan y ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2014, que sigue las relaciones destructivas entre tres personajes.
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