Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1984/05/21 00:00

VUELTA DE TUERCA

En La Tertulia de Cali, una muestra de la más reciente obra de la argentina Marta Minujin

VUELTA DE TUERCA

El último proyecto realizado por la artista argentina Marta Minujin (Buenos Aires 1943) tiene el doble título de "Homenaje a la Democracia" o "El Partenón de Libros"; efectivamente tiene las mismas dimensiones del edificio en lo alto de la Acrópolis. Es una estructura metálica que alcanzó a albergar 25.000 libros, se terminó de construir el 24 de diciembre del pasado año y fue luego destruido. Constituyó un extraño regalo de navidad una polémica obra de arte y un inquietante monumento arquitectónico que revelaba su falsedad escenográfica, al tiempo que asumía su condición democrática, populista,y no menos demagógica, cualidades que se extendieron hasta las habitaciones y bibliotecas donde, según la propia artista,se consumirá definitivamente la obra.
Ha sido su costumbre en los últimos años hacer obras de intervención urbana y participación masiva. Comenzó realmente con "El obelisco de pan dulce" de 32 metros de alto recubierto por 10.000 ejemplares azucarados, distribuidos al público en la Segunda Feria de las Naciones en Buenos Aires ( 1 979), continuó con trabajos monumentales como "La torre de James Joyce en pan", réplica del edificio, también en material comestible, hecha en Dublin, Irlanda(1980), "La Venus de queso", reproducción de la Venus de Milo y recubierta del alimento, Buenos Aires (1981).
Marta Minujin alcanzó su definitiva popularidad en Colombia, cuando en 1981 realizó una gigantesca estructura en hierro que representaba al legendario Carlos Gardel. La figura de 17 metros de altura, recubierta con algodón, fue incinerada en la noche de la inauguración de la IV Bienal de Arte en Medellín, constituyendo un acontecimiento artístico y para-cultural de primer orden.
Su trabajo se exhibe individualmente desde 1962, época desde la cual se ha dedicado a alternar pinturas y esculturas, happenings y performances, junto con ambientes e instalaciones.
Sosteniendo en estos planteos, cuestionamientos en torno a la función, elaboración y cometidos del concepto de arte, como imagen e idea. Su nombre, sinónimo de beligerancia artística dentro del continente, ha propuesto un trabajo innovador, intrigante y vigoroso Jorge Glusberg, director del Centro de Arte y Comunicación CAYC, presenta a Marta Minujin en su primera exhibición individual en Colombia, en el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, donde ahora se pueden observar esculturas de pared y pedestal, al tiempo que pinturas al óleo.
Paralelamente se muestra una documentación sobre las realizaciones monumentales antes mencionadas a través de foto-murales y un video. Para Glusberg "lo que presenta ahora es una re-construcción de obras de arte consagradas. Pasa de la de-construcción a la re-construcción, manteniendo para el público la misma exitencia: una participación activa, que complementa su labor de naturaleza social. Lo social se manifiesta siempre en su obra, no como detrimento o ironía sobre el pensar o sentir colectivos, sino como preocupación socio-cultural: el metadiscursa del arte sobre la realidad". Y en verdad, la primera impresión ante la exhibición es que se trata de una muestra hiper real con alusión directa a la escultura histórica, en formato convencional. Pero si se revisa el concepto de movimiento planteado continuamente en el trabajo de la Minujin, podemos descubrir cómo el argumento, el yeso, el óleo, los materiales, son usados por ella para replantear la desmitificación de los ídolos y al tiempo la remitificación de una visión mediante los cortes, la multiplicidad cubista y el movimiento descrito del Futurismo italiano. Marta Minujin se adentra nuevamente en lo conocido para explorar los anhelos populistas y conservar las aspiraciones masivas.
Estas obras helenísticas, grecoromanas y miguelangelescas, son un medio y no un fin en sí mismas. Al tiempo, se complementan con sus proyectos futuros: "La estatua de la Libertad en hamburguesas", espacio transitable para construir en Nueva York, en posición horizontal y recubierta de Mac Donald, la carne será cocinada mediante lanzallamas, después serán rociadas de salsa de tomate por un helicóptero para luego ser consumidas por el público; o "El Muro de Berlín en salchichas", hecho al frente del real y para servir de alimento a los habitantes de la R.D.A. y de Alemania Federal.
Marta Minujin trabaja ahora en dos frentes: el arte efímero y las obras con oficio y consistentes. ¿Contradicción? La misma artista responde sobre ello: "yo creo en la perdurabilidad del mensaje y la leyenda. Pero no tanto en la obra en sí. El mensaje consiste en hacer un arte desechable, un arte del instante, efímero. Cuando no hay tiempo ni para leer ni para estudiar, es importante lograr incorporar el público a una cultura inmediata, a través del hecho de ver un obelisco comestible, consumirlo, y que el artista explique que ése es el arte". Al tiempo sostiene: "Yo también estoy trabajando con los griegos y con Miguel Angel, segmentando la historia del arte. Haciendo una propuesta dentro de la historia... Crear belleza a otro nivel de conciencia.
Una vuelta de tuerca a lo que hicieron los griegos. Tomo la figura de un joven helénicoy la corto, la serrucho, la divido, hasta lograr hacer otra cosa... Un fragmento de civilización concepualizado ".
Miguel González -

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