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Sin duda, el lado más llamativo del III Congreso Iberoamericano de Cultura, que comenzará el próximo jueves en Medellín, son los conciertos gratuitos que ofrecerán artistas de la talla de Silvio Rodríguez, Jorge Drexler y León Gieco. Pero la música tiene más caras, unas amables, como su potencial a la hora de construir ciudadanía e integrar países y regiones, y otras marcadas por la incertidumbre, como la de los cambios en la venta y distribución de sus productos. Estos tres temas coparán buena parte de la discusión de un Congreso que servirá para pensar el futuro de todas las facetas de la música en Iberoamérica.
Son muchos los países que le están apostando fuerte a la música como herramienta para construir tejido social."La música es clave para jóvenes en riesgo, para tantas comunidades excluidas", asegura la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, quien mostrará en Medellín el Plan Nacional de Música para la Convivencia, una iniciativa integral que pone a trabajar a todos los integrantes de una comunidad en función de la música, formando docentes, facilitando la elaboración de instrumentos y capacitando a los padres de los alumnos como gestores culturales. El papel central que puede llegar a tener la música en una comunidad lo confirma George Yúdice, uno de los expertos invitados al evento: "En la música se cifran conocimientos, aspiraciones, modos de sentir que contribuyen a uno de los aspectos cruciales de la ciudadanía: la construcción de cohesión social. Sin dar cauce a todas las expresiones diversas, no hay una verdadera cohesión social".
El segundo tema es el de los cambios en la industria musical. Aquí las miradas se concentran en el Mercado Cultural, uno de los eventos más destacados y novedosos del Congreso. En palabras de la Ministra, este es "un espacio de negociación entre los diferentes grupos musicales de Iberoamérica y los programadores. Vamos a tener 170 programadores de los principales festivales del mundo". Ante la crisis de las disqueras, las presentaciones en vivo se han convertido en la tabla de salvación de los músicos. De ahí la importancia de este espacio, en el que 25 agrupaciones escogidas luego de un cuidadoso proceso de curaduría se presentarán ante los representantes de los festivales. Además, 125 grupos estarán participando en las mesas de negocios. Para Moreno, se trata de "una apuesta para concretar una estrategia de circulación para las músicas, que en el 70 por ciento van a ser colombianas".
En tercer lugar está la integración, hacia afuera y hacia adentro. Sobre lo primero, la Ministra quiere que el Congreso sirva para darle a la cultura un mejor lugar en las relaciones entre los Estados: "La integración regional parte de una integración cultural. Primero está la cultura, que nuestros pueblos se conozcan. Si perdemos estos espacios para encontrarnos, la integración pierde uno de sus grandes pilares, porque la cultura es la biografía de nuestros pueblos, su mapa mental y espiritual".
Es una integración que, en opinión de Yúdice, debe darse por medio de la diversidad. "La música es la expresión cultural que más diversidad aporta a las sociedades. Es importante que esa diversidad musical se conozca, no solo internacionalmente sino también en sus propios países de origen". Dicho esto, llama la atención sobre lo difícil que es hoy para las expresiones musicales locales circular en la radio y la TV, a todo nivel: regional, nacional e internacional. Por eso es vital que de eventos como este surjan tratados internacionales para facilitar "que la música circule de localidad en localidad, para que la diversidad prospere".
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