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Las diez joyas del cine colombiano

Estas son las mejores películas en la historia del séptimo arte colombiano según importantes críticos.

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1. La estrategia del Caracol

Director: Sergio Cabrera.
Año: 1993.
Protagonistas: Frank Ramírez, Fausto Cabrera, Florina Lemaitre.

Explotó en la cinematografía colombiana como una bomba que abrió muchos caminos de creación. El desalojo de una casona en Bogotá convertida en inquilinato sirvió para contar los vericuetos de la justicia, la astucia popular para defenderse del poder y hacer lo que hace el caracol: cargar con su casa. Pero ante todo dejó en la memoria dramática sus personajes: el abogado y su rival, el joven rico, el excombatiente español, la señora que vio la imagen de la Virgen en una mancha en la pared, el culebrero. Por eso es una película inolvidable.

Crítico consultado: Hernando Martínez Pardo, historiador de cine colombiano.

2. Confesión a Laura

Director: Jaime Osorio.
Año: 1990.
Protagonistas: Vicky Hernández, Gustavo Londoño, María Cristina Gálvez.

Esta ficción inspirada en los sucesos del 9 de abril de 1948 es, a mi juicio, la obra maestra del cine colombiano. Pequeña, solo tres actores,discreta y contundente. Se rodó en La Habana y no fue vista en las salas nacionales debido al eterno divorcio entre producción y exhibición. En ella se recoge la mirada sensible de un director que a través de una pequeña fábula familiar recoge toda la inmensa tristeza de nuestra reciente historia nacional.



Crítico consultado: Juan Carlos Romero, director del programa de cine de la UAO de Cali.

3.   La vendedora de rosas

Director: Víctor Gaviria. Año: 1998.
Protagonista: Leidy Tabares.

Esta película no solo prueba que Víctor Gaviria es básicamente un poeta. Al recurrir a la tradición literaria -ni más ni menos que a La vendedora de cerillas de Andersen, que narra nuestra belleza y nuestra miseria-, pone a un personaje colombiano, con la ilusión de que nunca más vuelva a ser invisible, a sobrevivir a duras penas por las ruinas de su ciudad y las del mundo. Quiero decir que es tan colombiana, que resulta universal.



Crítico consultado: Ricardo Silva Romero, escritor y amante del cine.

4. Rodrigo D no futuro

Director: Víctor Gaviria.
Año: 1990.
Protagonista: Ramiro Meneses.

Rodrigo es joven en la Medellín de los años ochenta. Ha perdido a su madre y busca por todos los medios reordenar su mundo afectivo. También intenta hacer música e imaginar un futuro donde él no sobre. La ópera prima de Gaviria provocó un tremendo efecto en el cine colombiano, por su tema y enfoque. El director antioqueño retomó la herencia del neorrealismo e hizo una película con actores no profesionales, en locaciones reales, con el lenguaje de los jóvenes de la calle. Tradujo así el pesimismo, pero también la energía de una generación.



Crítico consultado: Pedro Adrián Zuluaga, experto en cine de revista Diners.

5. Chircales

Directores: Jorge Silva y Marta Rodríguez.
Año: 1972.

Documental donde la marginalidad y extrema pobreza de los habitantes de los suburbios de Bogotá entran a la historia fílmica nacional. Única obra maestra del cine nacional que logró desde su estreno, después de cinco años de producción, conmover por la poética descarnada de sus imágenes. Dio a conocer a sus realizadores colombianos y especialmente a Marta Rodríguez como la cineasta nacional más reconocida en el ámbito internacional.

Crítico consultado: Rito Alberto Torres, exdirector de Patrimonio Fílmico Colombiano.

6. La gente de la universal

Director: Felipe Aljure.
Año: 1991.
Protagonistas: Álvaro Rodríguez, Robinson Díaz, Jeniffer Steffens.

Esta película merece ser una de las mejores del cine colombiano por lo que implicó en su momento: una ruptura con la narrativa tradicional y con la estética televisiva. Fue, además, uno de los intentos más interesantes por hacer cine de género y narrar una historia con elementos de suspenso y buen ritmo interno. Mostró el país urbano.



Crítico consultado: Jerónimo Rivera, del Círculo de Críticos de Bogotá.

7. Cóndores no entierran todos los días


Director: Francisco Norden.
Año: 1984.
Protagonistas: Frank Ramírez, Isabela Corona, Víctor Hugo Morant.

Sorprendió en el momento de su realización no solamente por su factura técnica sino por adaptar el mejor libro de Gustavo Álvarez Gardeazábal, que resume de forma atmosférica el mundo de los ‘pájaros’ y la violencia de los años cincuenta. Y tiene todos los méritos en cuanto a fotografía, actuación, adaptación libre y la demostración de un mundo que siempre ha sido constante en la vida colombiana: la violencia.



Crítico consultado: Umberto Valverde, escritor y periodista cultural.


8. Los viajes del viento

Director: Ciro Guerra.
Año: 2009.
Protagonistas: Marciano Martínez, Yull Núñez.

Un trabajo grandioso en cinematografía. Y de alguna forma hace dirigir la mirada a aquellas realizaciones de las nuevas generaciones, películas de alto valor artístico reconocido en festivales internacionales, pero no siempre apreciadas por la audiencia local. Esta es una película rica en fotografía y matices de los personajes.



Crítico consultado: Enrique Sierra, del Círculo de críticos de Bogotá.

9. Pasado del meridiano


Director: José María Arzuaga.
Año:
1967.
Protagonistas: Henry Martínez, Gladys del Campo.

Debe estar entre las mejores del cine nacional porque es la única película de la época alineada con un cine moderno, consecuente con el palpitar de América Latina y por tener un personaje atípico en el cine mundial: Henry, un celador cuya miseria le impide reflexionar en torno a su desgraciada vida.







Crítico consultado: Armando Russi, profesor de historia y teoría del cine.

10. Agarrando pueblo

Directores: Carlos Mayolo y Luis Ospina.
Año: 1977.
Protagonistas: Luis Alfonso Londoño, Carlos Mayolo, Ramiro Arbeláez.

Además de que el género del falso documental no es muy común en nuestro cine, esta película es una muestra reconocida de un grupo de apasionados y afiebrados por el cine que se dio en Cali, encabezados por Carlos Mayolo y Luis Ospina. Humor unido con crítica, cine dentro del cine, experimentación estética. Una película que hoy incluso es atrevida.



Crítico consultado: Samuel Castro, escritor y crítico de cine.


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