Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/06/03 00:00

17 mundiales en un brochazo

Breve recuento de la historia de la Copa del Mundo. Por Eduardo Arias

1950. Schiaffino bate al brasileño Barbosa. Enmudece el Maracaná. Era el empate. Gigghia hizo el segundo y Uruguay se proclamó campeón

En las primeras décadas del siglo XX parecía innecesario hacer un Mundial, pues el torneo olímpico de fútbol cumplía esa función. Sin embargo, la acelerada profesionalización del deporte en todos los órdenes comenzó a presentar un problema insalvable, pues cada vez eran más los futbolistas de primer nivel que, por ganar un salario, no tenían acceso a las olimpíadas.

A lo largo de los años 20, Jules Rimet, presidente de la FIFA, se empeñó en convencer a las federaciones afiliadas acerca de la necesidad de hacer el torneo, y en 1929 se determinó hacerlo en 1930. La sede se le otorgó a Uruguay, país que había ganado los torneos olímpicos de fútbol en 1924 y 1928.

Si uno lo mira con ojos desapasionados, el primer Mundial de Fútbol fue más una Copa América y lo jugaron apenas 13 equipos. Argentina y Uruguay, los dos mejores equipos, llegaron a la final, que ganaron los dueños de casa 4 a 2.

En 1934 la FIFA le otorgó la sede a Italia. Uruguay, como venganza a la ausencia de las potencias europeas a su mundial, se negó a asistir. Argentina llevó un equipo aficionado. Brasil en aquel entonces no era la superpotencia de hoy, así que tras la primera rueda, sólo quedaron representantes europeos. Italia, con cuatro argentinos y un uruguayo naturalizados y la obligación de probar la superioridad de la sociedad fascista, ganó el torneo luego de eliminar a España en cuartos de final con la descarada ayuda de los árbitros. En la final derrotó 2 a 1 a Checoslovaquia, luego de 120 extenuantes minutos.

Cuatro años más tarde, el Mundial se jugó en Francia. Argentina no asistió, como represalia por no haber sido la sede del torneo. Uruguay mantuvo su boicot. Como Alemania había anexado a Austria pocos meses antes, quedó una vacante y Suecia ganó de manera automática su paso a cuartos de final.

La sensación del torneo fue Brasil, que habría podido ganar aquel mundial si en semifinales hubiera enfrentado a Italia con todo el equipo titular. Perdieron, e Italia, que tenía un gran combinado, esta vez sin necesidad de apelar a Mussolini y sólo con un argentino nacionalizado, se alzó con la copa al vencer a los húngaros 4 a 2.

La Segunda Guerra Mundial impidió realizar los torneos de 1942 y 1946, así que el cuarto Mundial se jugó en 1950. Brasil fue la sede del torneo, al que asistieron muy pocos equipos europeos, un continente aún devastado por la guerra. Asistieron sólo 13 equipos y la principal nota fue el debut de Inglaterra, los inventores del fútbol, quienes perdieron con España y Estados Unidos. Brasil tenía el mejor equipo y en el último partido de la liguilla final le bastaba con empatarle a Uruguay. Sin embargo, los uruguayos ganaron 2 a 1 en el célebre 'maracanazo' y obtuvieron así su segundo título mundial.

El primer Mundial moderno, si se permite el término, fue el de Suiza de 1954. De hecho, por primera vez los partidos se transmitieron por televisión para Europa y hubo un adecuado equilibrio entre equipos de Europa y Suramérica. Sin embargo, fue también el más estrafalario. Un promedio de goles que jamás se ha superado, resultados 7-5, 8-3, 7-2; un equipo invencible (Hungría) que perdió el único partido que no podía perder: la final. En efecto, Alemania, un país que recién se recuperaba de los estragos de la guerra, llegó de manera inesperada a la final y ganó 3 a 2. Suerte de campeón, sin duda. No sólo por ese triunfo en la final, sino también porque los grandes equipos de aquel torneo (Hungría, Uruguay y Brasil) se enfrentaron entre ellos en épicas batallas futbolísticas, mientras los alemanes avanzaban en coche.

Suecia fue la sede del Mundial de 1958, torneo donde apareció la figura de Pelé, el mejor futbolista de la historia de los mundiales. Brasil aprendió de los errores de 1950 y 1954 y ganó el torneo con lujo de detalles. En la final venció a Suecia 5 a 2 y comenzó así su primer gran ciclo brillante.

Chile organizó con mucho esfuerzo el Mundial de 1962 y, para colmo, lo hizo a pesar de un violento terremoto que sacudió el país en 1960. Este Mundial, más bien plano y chato, en gran parte por la lesión que marginó a Pelé, es de grata recordación para Colombia, pues por primera vez el país asistió a la Copa del Mundo luego de eliminar de manera inesperada a Perú, y logró un épico empate 4-4 frente a la Unión Soviética.

Además de Brasil, sin Pelé pero con Garrincha, los mejores equipos eran Hungría y Yugoslavia. Sin embargo, ambos cayeron ante la eficiencia de Checoslovaquia, que llegó a la final, pero sucumbió ante Brasil 3-1, en gran parte a causa de los errores groseros de su arquero Schroioff, hasta ese momento considerado como el mejor del torneo.

En 1966 los inventores del fútbol organizaron el Mundial. Brasil, tal vez confiado en su poderío, llevó un equipo muy desequilibrado, una mezcla de veteranos y jóvenes inexpertos. Lo cierto que Pelé sufrió la violencia de los defensores de Bulgaria y Portugal. Pero la verdadera explicación de su fracaso fue su impotencia al enfrentar a húngaros y portugueses, que los despacharon a casa en la primera fase.

Los escándalos ocurrieron en cuartos de final. La bochornosa expulsión del argentino Rattín ante Inglaterra y el favoritismo del árbitro inglés Finney por los alemanes en el cotejo ante Uruguay, le dio a este torneo una muy mala fama en Suramérica, que se acentuó en la final gracias al famoso 'gol que no fue gol', del inglés Hurst, ante Alemania. No sobra anotar que en Mundiales posteriores, como los de 1982, 1986, 1990 y 2004, los árbitros han favorecido muchas veces y de manera descarada a Brasil y a Argentina, sin que éstos hayan pasado a la historia como los Mundiales de las trampas.

Es muy común escuchar que en el Mundial de 1970, que se jugó en México, predominó el fútbol bien jugado y vistoso. Esta observación nace de la espectacular presentación de Brasil. Sin embargo, no sobra recordar que Italia y Uruguay, dos exponentes de la especulación, llegaron a la fase decisiva mientras en el camino quedaron equipos mucho más preocupados por salir a ganar, como Perú e Inglaterra.

De todas maneras, se le hizo justicia a Brasil, la que muchos consideran la mejor selección de la historia de los Mundiales, que derrotó a rivales de gran peso como Inglaterra y Checoslovaquia en la primera fase, al sorprendente Perú en cuartos de final y a los históricos Uruguay e Italia en semifinales y en la final, respectivamente. Fue el Mundial que reivindicó al Pelé ofendido y humillado de 1966, el Mundial que lo convirtió en la máxima figura de la historia de este torneo.

Se suele menospreciar un poco el Mundial de 1974, jugado bajo una lluvia inclemente, tal vez porque ya no estaba Pelé y porque Alemania lo ganó más por convicción que por superioridad técnica. Pero también es necesario recordar que en este torneo participaron selecciones de altísimo nivel. Para comenzar, Holanda, la famosa 'Naranja Mecánica', con Johann Cruyff y Neeskens a la cabeza. Pero también fue el Mundial de otro gran equipo: Polonia. Y detrás de ellos, Suecia, Yugoslavia y Escocia, estos últimos eliminados invictos en primera fase por un gol de diferencia. Brasil conservaba aún a Jairzinho y a Rivelino, lo que le alcanzó para salir cuarto luego de una actuación más bien pobre. Alemania se alzó con la copa porque en la final Holanda se dedicó a defender luego de irse en ventaja en el primer minuto, en vez de haber aprovechado ese golpe sicológico para liquidar a los alemanes. Estos reaccionaron con su tradicional estirpe, y ganaron 2 a 1.

En el momento más oscuro de la dictadura militar, Argentina realizó la Copa del mundo de 1978. A pesar del clima opresivo en las calles, fue un torneo de gran nivel que Argentina ganó con mucha tenacidad, luego de vencer a Holanda 3 a 1 en la final, y que dejó el recuerdo de grandes selecciones como Italia y Perú (que se desinfló al final), los golazos del brasileño Nelinho y el holandés Haan.

En 1982 participaron 24 equipos. España se preparó para ofrecer el mejor Mundial y para ganarlo, pero su selección fue todo un fiasco. Brasil se ganó el aprecio de todos porque llevó una selección digna de aquellas de 1958 y 1970. Sin embargo, los italianos, que venían de menos a más, los eliminaron en la segunda ronda y se alzaron con el título luego de vencer en la final a Alemania 3 a 1. El otro gran equipo fue Francia, que no llegó a la final luego de un épico empate en semifinales ante Alemania, resuelto con lanzamientos desde el punto penal.

Como Colombia renunció a ser sede del torneo de 1986, este se realizó en México. Los favoritos eran Brasil y Francia, y la sensación eran Dinamarca y la Unión Soviética. Sin embargo, Argentina, de la mano de Diego Maradona y con la ayuda indirecta de la sorprendente Bélgica, aprovechó que todos estos equipos se eliminaron entre ellos y que una Alemania bastante irregular sacó inesperadamente a Francia en semifinales. Los argentinos se impusieron a Alemania 3 a 2 en la final, y el mundo asistió a la consagración definitiva de Diego Armando Maradona.

Italia realizó por todo lo alto el Mundial de 1990 y preparó un gran equipo para ganarlo. Los favoritos eran la Holanda de Gullit y Van Basten, y Brasil. Ambos decepcionaron y regresaron a casa en octavos de final. Desde el comienzo quedó claro que Alemania tenía la mejor escuadra, y la sensación fue Camerún, equipo que llegó a cuartos de final y fue eliminado por el excelente equipo inglés. Argentina, a pesar de contar con una nómina muy limitada, se las arregló para eliminar a Italia en semifinales, mientras Alemania hacía lo propio con Inglaterra. Ambos partidos terminaron empatados 1 a 1 y se definieron con lanzamientos desde el punto penal. La final entre Alemania y Argentina fue un insoportable partido de potrero que ganaron los alemanes 1 a 0, gracias a un penal inventado por el árbitro.

Cuatro años después, en Estados Unidos, Brasil aprovechó no sólo el infernal calor de Los Ángeles, sino también la debacle de Colombia y el episodio de dopaje de Maradona, que desbarató anímicamente a Argentina, de lejos el mejor equipo de aquel Mundial. Ante la incapacidad de sus rivales europeos para correr en aquellas temperaturas, y gracias a la efectividad de su dupleta Romario-Bebeto, Brasil se alzó con el título luego de jugar ante Italia la final más aburridora de todos los tiempos. No hubo goles y los auriverdes se proclamaron campeones tras los lanzamientos desde el punto penal.

En 1998, la FIFA aumentó a 32 el número de participantes, medida que hizo posible que la primera fase del torneo estuviera plagada de partidos de bajísimo nivel. Pero, a partir de octavos de final, el Mundial ganó en ritmo y en dramatismo. Partidos como Inglaterra-Argentina, Brasil-Dinamarca, Holanda- Argentina y Brasil-Holanda fueron dignos de cualquiera de los mejores Mundiales de la historia. En la final, Francia venció 3 a 0 a un Brasil descompuesto y afectado por la lesión de Ronaldo.

En Corea del Sur y Japón se realizó uno de los peores Mundiales de la historia, si no el peor de todos. A Brasil, muy ayudado por los árbitros en la primera fase, le bastó jugar a cuentagotas para proclamarse campeón en un torneo preparado para ver a las superfavoritas Argentina y Francia, que fracasaron de manera estrepitosa. En la final, Brasil venció 2 a 0 a una Alemania que llegó a esa instancia a trompicones. Qué paradoja. El partido que enfrentaba por primera vez en la historia de los Mundiales a las dos máximas potencias de la historia del torneo (y en una final, nada menos) resultó decepcionante por la absoluta incapacidad de los alemanes para generar una jugada hilvanada. Un partido triste, a la medida de un campeonato que brilló por su absoluta mediocridad.

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