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| 11/21/1994 12:00:00 AM

ACEITE EN LA PISTA

Quien quiera que sea el campeón de Fórmula 1 en 1994, su título quedará guardado en la historia como el más dudoso de los últimos años.

EL PASADO SABAdo 15 de octubre muchas secciones deportivas escribían en sus páginas que desde hacía por lo menos cuatro años la Fórmula 1 no estaba tan emocionante como en este año. El alemán Michael Schumacher, del equipo BenettonFord, aventajaba por solo un punto al británico Damon Hill, del Williams Renault, cuando quedaban aún tres carreras y 30 puntos en juego. Pero faltaban tan solo unas pocas horas para que se diera la largada del Gran Premio de Europa que se correría en Jerez de la Frontera, España. Ese día se repitió la historia de las cuatro primeras carreras del año: Michael Schumacher se impuso con relativa facilidad.
Con este triunfo la teoría de que la máxima disciplina del automovilismo mundial estaría pasando por una enorme desvalorización pública cultivada a lo largo de un año polémico (ver SEMANA#641 ) a un presente alentador, quedó totalmente revaluada y por el contrario, la hipótesis de que este final está provocado por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) está cobrando cada día mavor aceptación entre los especialistas y los aficionados de este deporte.
Nadie puede dudar que, consciente o inconscientemente, este año la Fórmula 1 pasó por una serie de manipulaciones deportivas, técnicas y hasta políticas para que quienes daban por hecho el triunfo de Schumacher a comienzos de julio, tuvieran que esperar hasta el final de la temporada para saber a ciencia cierta quién sería el campeón 1 994.
Aunque Schumacher aventaja a Hill por cinco puntos y es muy probable, como ha pasado en toda la temporada, que Hill no pueda ganar ninguna carrera en la que compita el alemán, todavía no se sabe con certeza quién será el ganador de esta temporada. Pero sea quien fuere el rey, su título quedará guardado en la historia como el campeonato más dudoso de los últimos años. Si el ganador resulta ser Hill, muchos dirán que la corona la obtuvo únicamente porque la FIA hizo todo lo imposible por retener al alemán -descalificación en Inglaterra por ignorar bandera negra, desaprobación en Bélgica por problemas técnicos reglamentarios, abandono en Alemania y prohibición de competir en Italia y Portugal a raíz de una pena impuesta por desobediencia en Silverstone- para que el británico pudiera descontar los 37 puntos que le llevaba su contrincante.
Si por el contrario el campeón resulta ser como dicen la mayoría de los pronósticos, Schumacher, habrá quienes dirán que todo se debió gracias a que su auto estaba fuera de reglamento y era más rápido que los de los otros pilotos. Por estas razones, cualquiera que se quede con la corona en el Gran Premio de Australia que se correrá el 7 de noviembre, deberá repetir su hazaña en los próximos años para desmanchar su imagen de 1994.-
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