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| 10/9/1989 12:00:00 AM

ADIOS A LA REINA

Chris Evert, la más grande de todos los tiempos, deja las canchas tras 20 años de profesionalismo.

Era un retiro anunciado. Desde comienzos de la presente temporada, la supercampeona de tenis, Chris Evert, anunció que el 89 sería su ultimo año en el campo profesional. Y el pasado martes 5 de septiembre jugó su ultimo partido en el marco del Abierto de Estados Unidos. Su compatriota Zina Garrison se encargó de darle la despedida, con un marcador de 7-6 y 6-2 que sacó de carrera a la Evert.
La historia tenística de Chris Evert comenzó a los 6 años de edad, cuando su padre descubrió que la niña tenia buenas aptitudes para la raqueta y decidió convertirla en toda una campeona. La vida de Chris se rigió desde entonces por el tenis y en 1970, con apenas 15 años, empezó a triunfar en los grandes torneos internacionales.
Dueña de una gran seguridad en el fondo y certera en sus avances a la malla, la niña terrible se convirtió pronto en la reina de las canchas. Durante muchos años fue la primera jugadora del mundo y tanto veteranas tenistas como jóvenes promesas inclinaron la cabeza ante su juego sereno pero devastador.
Los años 70 marcaron la hegemonía de Chris en el tenis mundial. Ganó prácticamente todos los torneos en que participó. Entre 1973 y 1979 obtuvo 125 victorias en línea, una marca que difícilmente se podrá superar.
Fueron los años en los que, aparte de su efectividad con la raqueta, se hizo famosa por su romance con Jimmy Connors, el malgeniado artista del tenis que mantenía por ese tiempo una apasionante rivalidad deportiva con el sueco Bjon Borg.
Chris vivió unica y exclusivamente para su deporte. Una vez finalizó su romance con Connors, su corazón se fijó en un tenista inglés de segunda línea, John Lloyd, con quien se casó luego de un rápido noviazgo. La reina de las canchas consiguió príncipe consorte, porque Lloyd nunca figuró como tenista sino como esposo de la más grande de todos los tiempos.
A finales de los 70 y comienzos de los 80, el tenis femenino sufrió un cambio drástico con la llegada de Martina Navratilova. Esta emigrante checa entró pisando fuerte con su gran técnica y con un fisico que la acercaba más a las capacidades de un hombre que a las de una mujer. Chris tomó el asunto como un reto. Cambió sus hábitos de entrenamiento y las continuas sesiones de gimnasio le permitieron acortar la distancia que la separaba de Martina en el plano físico. Excelentes amigas fuera de las canchas -hasta el punto que Chris acaba de comprar una propiedad en Aspen, para poder estar cerca de su amiga-, apenas comenzaba el partido se convertían en feroces enemigas.
La rivalidad entre estas dos mujeres animó el tenis mundial de la ultima década y le dio un nivel que nunca antes se imaginó.
Pero las cosas fueron cambiando con el correr de los años. Hace algo más de dos que la Evert no gana un torneo de grand slam. En realidad, no todo se le puede achacar a la edad.
A sus 34 años, Chris sigue conservando intactas sus facultades físicas, aunque no niega que se cansa con más facilidad que antes. Pero su ánimo ya no es el mismo. No tiene la misma capacidad de concentración de hace unos años y si pelea con valentía dos o tres bolas seguidas, en la cuarta ya está en otro paseo. Piensa que a su edad ya debe plantearse en serio el ser madre, el dedicarse a su hogar, el ocuparse de algo diferente al tenis.
"El tenis moldeo mi vida desde los 6 años, todo en mi vida giró en torno al deporte pero ahora las cosas han cambiado. Me duele mucho retirarme. Lo que pasa es que este es el momento para alejarme; aun estoy en un buen nivel, estoy en buenas condiciones, pero es dificil que pueda dar más. Además, es la ocasión perfecta para organizar mi nueva vida: quiero poder sentarme a leer o a ver televisión o a cocinar sin tener que pensar que debo salir a entrenar", comentó poco antes de que se iniciara el U.S. Open.
En 1986 Chris se separó de Lloyd y poco tiempo después, durante una reunión en la casa de la Navratilova conoció a Andy Mill, su segundo esposo, con el que tomó la decisión de retirarse. Ahora, para Chris Evert comienza una nueva vida. Pasará su tiempo entre la casa de Aspen y su residencia habitual en Boca Ratón, Florida, donde comenzó su gran carrera hace cerca de 30 años.
Seis abiertos de Estados Unidos, tres torneos de Wimbledon, siete Roland Garros y dos abiertos de Australia conforman una hoja de triunfos difícil de igualar. Por eso, cuando derrotada pero con la frente en alto se despidió de su publico la semana pasada, Chris Evert se llevó de recuerdo el cerrado aplauso de las 20 mil personas presentes en el parque Flushing Meadow de Nueva York. Fue el aplauso de un publico para el que Chris siempre seguirá siendo la reina del deporte blanco.
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