04 marzo 2013

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Adiós al legendario maestro Cubilla

FÚTBOLFalleció en Asunción el exjugador y entrenador de fútbol Luis Cubilla. Perfil de un hombre inolvidable.

Adiós al legendario maestro Cubilla. Es recordada la terquedad de Don Luis, por llevar a la Copa América solamente a jugadores que estuviesen desempeñándose en el Uruguay.

Es recordada la terquedad de Don Luis, por llevar a la Copa América solamente a jugadores que estuviesen desempeñándose en el Uruguay.

Foto: Ultimahora.com

Me viene a la memoria una entrevista que hace años le hizo un periodista argentino a Luis Cubilla, la diferencia que hay entre un técnico y un entrenador de fútbol. El técnico, decía don Luis, saca del equipo a un chico que no sabe tirar un centro. El entrenador le enseña a tirar el centro y además, le da consejos sobre cómo solucionar sus problemas personales o familiares. Don Luis era un entrenador en todo el sentido de la palabra.

Luis Albero Cubilla, Don Luis, nació en la ciudad uruguaya de Paysandú y este domingo, en una clínica de Asunción murió vencido por un cáncer de estómago. Fue jugador de fútbol, resuelto, potente, valiente. Debutó en Colón de Paysandú y muy pronto fue fichado por uno de los grandes del continente: Peñarol de Montevideo. Jugó en el mirasol desde 1958 hasta 1961 y ganó con su equipo cuatro campeonatos uruguayos y dos copas libertadores. Un comienzo fenomenal.

Se incorporó al Barcelona en el 62. Allí jugó dos años. Ganó la Copa Generalísimo, hoy Copa del Rey, y en 1964 volvió a Suramérica para jugar en River Plate. Cuatro años estuvo en el equipo de la banda cruzada, periodo de grandes actuaciones, de goles, pero no logró ningún campeonato. Volvió a Uruguay para jugar en el equipo que es el enemigo natural de Peñarol, llegó a Nacional de Montevideo. Con el equipo tricolor ganó cuatro campeonatos, la Libertadores y la Intercontinental contra el poderoso Ajax de Cruyff y su banda.  De nuevo se bañó de gloria, de nuevo era campeón del mundo.

Antes de retirarse definitivamente como jugador, Luis Cubilla se fue para el humilde equipo de Defensor de Uruguay, y allí, después de 46 años sin títulos, le colgó una estrella a la bandera de ese club. Una hazaña. Como jugador de la selección marcó 11 goles, jugó 38 partidos y  enfrentó a los mejores del mundo en los mundiales de Chile 62, México 70 y Alemania 74.

Como entrenador, don Luis dejó su nombre inscrito para siempre en Olimpia de Paraguay, del que se fue para volver varias veces. Allí ganó campeonatos locales, y por primera vez para un equipo paraguayo, la Copa Libertadores, el vellocino de oro del fútbol suramericano. Y también ganó la Intercontinental con el decano paraguayo. Pasó por Newells Old Boys de Argentina, por Peñarol, por Nacional de Medellín y por River Plate.

En 1988 volvió a dirigir, y claro, en qué equipo si no en Olimpia. En este tercer ciclo volvió a toparse con la gloria, ya que en 1990 el blanquinegro logró su segunda Libertadores de la historia. Aunque esta vez, los paraguayos no pudieron ganar la Intercontinental. La perdieron contra un equipo esplendoroso, el Milán de Arrigo Sacchi.

Dirigió, en 1991, y sin éxito la selección uruguaya. Es recordada la terquedad de Don Luis, por llevar a la Copa América solamente a jugadores que estuviesen desempeñándose en el Uruguay, algo que llamó poderosamente la atención en vista a los tiempos que corrían.

Varios años después, en declaraciones brindadas a la argentina Radio La Red, Cubilla manifestaría una autocrítica, respecto a esa floja etapa en su trayectoria como entrenador: “La crisis se viene arrastrando de esa época, cuando permití que la mafia me dominara e hiciera marcar los rumbos del fútbol uruguayo. Yo soy uno de los culpables por no haber echado a todos en ese momento. Pero siguió esa gente manejando al fútbol para llegar a este extremo”.

Retomando su carrera a nivel clubes, en 1994 llegó a Racing Club, ilusionado con cortar una sequía de casi tres décadas en los local, aunque hay que decir que pasó sin pena ni gloria como decenas de entrenadores. Se fue una leyenda del fútbol suramericano, un nombre que está indisolublemente asociada con La Copa Libertadores, que a esta hora, ya estará extrañando a Don Luis. Buen viento y buena mar, maestro.
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