Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/06/11 00:00

Adiós a los magnates

La primera generación de futbolistas que ganaban más dinero por publicidad que por jugar al fútbol se despide de los mundiales.

Las empresas que más han utilizado a futbolistas en campañas publicitarias han sido Adidas Zidane y Raúl en el video promocional del Mundial. Sin embargo, marcas como Play station y Pepsi también han visto en ellos una buena forma de hacer dinero.

La camada de Ronaldo, Beckham, Raúl, Zidane, Del Piero, Figo, Van Nistelrooy, Nedved, Totti, Roberto Carlos, Kahn y Crespo no pasará a la historia como la mejor generación de jugadores de todos los tiempos. De eso no hay duda. La de Maradona, Zico, Laudrup, Larsen, Butragueño, Lineker, Platini, Valderrama y Michel les gana de lejos. Por no nombrar a aquella de finales de los 50 que agrupaba a Pelé, Liedholm, Sívori, Didi, Garrincha, Fontaine, Kubala y Di Stefano. Sin embargo, el grupo de vedettes que cierra su ciclo mundialista en Alemania 2006 sí pasará a la historia por los desorbitados traspasos que se pagaron por ellos, y por haber sido los primeros que convirtieron sus nombres en grandes marcas comerciales que venden millones y millones de dólares en camisetas, llaveros y otros artículos, en todos los confines del planeta.

No está muy lejos el día cuando Nike le presentaba al mundo, en 1994, a la futura gran estrella mundial: Ronaldinho, como se conocía en este entonces al hoy ya maduro y traqueteado Ronaldo. Nike, como lo hacía con Michael Jordan en el baloncesto, le apostaba a un futbolista como punta de lanza para competirle sin piedad a Adidas, hasta entonces la marca reina del fútbol. Se decía que este brasileño que aún no había cumplido 20 años ya contaba con un grupo de agentes comerciales que no se le despegaban un segundo y que los cheques que recibía por las campañas publicitarias eran de varios ceros a la derecha. Poco después Nike creó la marca R9, dedicada por entero a este futbolista. Un fenómeno prácticamente nuevo en el fútbol hasta ese momento.

Desde entonces fue común ver a Ronaldo y a otro puñado de futbolistas famosos que comenzaba a destacarse, transformados en modelos cotizados cuya imagen servía para vender de todo. Además de accesorios deportivos anunciaron prendas de los diseñadores más importantes del mundo, autos, gaseosas, lociones, productos para el cuidado de la piel... Los vistieron de gladiadores, los disfrazaron de vaqueros, abordaron un barco pirata, jugaron un partido a muerte sobre las barandas de una estructura metálica, recorrieron Europa sobre unas motonetas ... Eso sin hablar de su vida privada. Sus matrimonios, casi siempre con cotizadas y hermosas modelos, se volvieron comidilla para la prensa del corazón mundial. Ellos fueron los pioneros en crear una relación ya imposible de quebrar entre el fútbol y el mercadeo.

David Beckham, por ejemplo, quien ha vendido más camisetas que cualquier otro jugador en el mundo -tanto del Manchester, como del Real Madrid y de la selección inglesa-, se convirtió en un ícono de la moda masculina mundial. Su imagen, su matrimonio con la Spice Girl Victoria, sus errores con la selección inglesa y sus pases maravillosos lo llevaron a convertirse en el jugador más reconocido del mundo, hasta el punto de que su imagen se venera en un templo budista en Tailandia. Si Ronaldo fue la apuesta de Nike, Beckham lo fue de su primer club, el Mancheter United. Este club inglés, hasta hace poco el más rico del mundo, se dio cuenta de que podía usufructuar la imagen del centrocampista no sólo en el Reino Unido, sino también en el creciente mercado asiático -se dice que ganó 500 millones de euros con su imagen-. Fue tal el éxito, que el Real Madrid decidió pagar lo que le pidieran para llevárselo al Bernabeu. Beckham se unió así a otros galácticos como Figo, Zidane, Roberto Carlos y Ronaldo, por los cuales el club también había pagado en su momento astronómicas sumas de dinero.El récord, fue la compra de Zidane por 75 millones de euros, en 2001.

Esta camada de jugadores ganaba más por sus contratos publicitarios que por lo que les pagaba el club. Y el Madrid se benefició más que ninguno, pues se convirtió en poco tiempo en el club más rico y famoso del mundo. Sin embargo, no todo es color de rosa. En la medida en que se hacían más voluminosas las cuentas bancarias de estos jugadores -tanto los que jugaban en el equipo merengue como en los otros-, las críticas hacia ellos eran mayores. Los aficionados no les perdonaban ningún error después de ser conscientes de sus salarios.

Es así como esta generación llega al final de sus periplos mundialistas con el san benito de no haberlo dado todo por su selección. De estas críticas sólo se salvan unos pocos como Zidane, Ronaldo y Roberto Carlos, que se han cargado sus equipos al hombro hasta llevarlos a conquistar la Copa del Mundo. Los demás dirán adiós con la certeza de que fueron más famosos que la gran mayoría de jugadores en la historia y de que ganaron más dinero que ninguno. Sin embargo, siempre les quedará el recuerdo de que poco o nada pudieron hacer por la gloria de sus países. Por ahora, alguno de ellos tiene la oportunidad de reivindicarse en este Mundial que comienza. Y si eso sucede, ¿sobre cuál caerá la rueda de la fortuna?

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